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    Maestro Omraam Mikhaël Aïvanhov

    Las enseñanzas iniciaticas del Maestro.


    Libros Del Maestro Aívanhov

    Libros y docs para bajar

    16 de Febrero, 2008, 18:53

    Por @ 16 de Febrero, 2008, 18:53 en Libros Del Maestro Aívanhov
     
    Peter Deunov Obra.rtf 
    1,9 MB
    Deunov, El elevado ideal..rtf 
    53,3 KB
    NUEVA HUMANIDAD.doc 
    80,0 KB




    EL HERMANO DE LOS MÁS PEQUEÑITOS.doc


     
    52,5 KB




    LA NUEVA TIERRA I y II.doc  por Lawrence & Michael Sartorius  662 KB
    Aivanhov Omraam Mikhael-el Zodiaco, clave del hombre y del universo.doc 
    2,2 MB
    Aivanhov, Omraam Mikhael_Dos principios contenidos en la boca, Los.pdf 
    39,3 KB
    Aivanhov, Omraam Mikhael_Verdadero trabajo de la madre durante la gestacion.pdf 
    80,9 KB
    Aivanhov_medicina.zip 
    73,7 KB
    Ambelain Robert - Los Secretos Del Golgota 1ra Parte Doc.ZIP 
    945,7KB
    Ambelain Robert - Los Secretos Del Golgota 2da Parte Doc.ZIP 
    1,1 MB
    Ambelain. Robert - El hombre que creo a Jesucristo.zip 
    1,5 MB
    Copia de Sois Dioses.rar 
    501,5 KB
    El Año Nuevo.RTF 
    45,4 KB
    El Deber de Ser Feliz, Aivanhov Omraam Mikhael.pdf 
    133,8 KB
    EL NUEVO CÓDIGO SECRETO DE LA BIBLIA.rtf 
    301,7 KB
    El poder de la Oración y de la respiración.rtf 
    8,7 KB
    El Retorno de los Brujos.rtf 
    2,1 MB
    El Yoga de la Nutricion, Aivanhov Omraam Mikhael.rtf 
    165,4 KB
    Hacia Una Civilizacion Solar, Aivanhov Omraam Mikhael.pdf 
    260,2 KB
    Hercobulus.rtf 
    2,9 MB
    Hermes Trismegisto - Asclepios y La tabla de esmeralda [Libros en español - esoterismo].DOC 
    335,5 KB
    Hermes Trismegisto - Corpus Hermeticum -Sumario [Libros en español - esoterismo].doc 
    20,5 KB
    Hermes Trismegisto - Poimandres y otros textos herméticos [Libros en español - esoterismo].DOC 
    316,0 KB
    Hodson Geoffrey - Luz oculta - extractos 1.pdf 
    427 Bytes
    Hodson_SenderoPerfeccion.pdf 
    224,8 KB
    Hodson_Vision Oculta Salud.pdf 
    264,6 KB
    Jesus o el secreto mortal de los templarios.doc 
    1,6 MB
    Jonas, Hans - Comentario al poimandres [Libros en español - esoterismo].doc 
    506,0 KB
    kybalion.zip 
    77,0 KB
    La musica y el canto en la vida espiritual.doc 
    40,3 KB
    La Música y el Canto, Aivanhov Omraam Mikhael.doc 
    40,3 KB
    La Rebelión de los Brujos.rtf 
    2,0 MB
    Las claves de Henoch.doc 
    7,9 MB
    Los_Fundamentos_Espirituales_De_La_Medicina.doc 
    136,5 KB
    meditqciones-sobre-la-vida-oculta.pdf 
    348,1 KB
    Moody, Raymond - Reflexiones Vida Despues De La Vida.doc 
    4,8 MB
    Navidad y Pascua, Aivanhov Omraam Mikhael.pdf 
    296,5 KB
    Reglas De Oro, Aivanhov Omraam Mikhael.pdf 
    447,6 KB
    Una Educacion Que Comienza Antes Del Nacimiento, Aivanhov Omraam Mikhael.pdf 
    293,7 KB
    viaje-al-centro-de-la-tierra.pdf 
    464,7 KB

    EL DEBER de SER FELIZ

    10 de Julio, 2007, 22:46

    Por @ 10 de Julio, 2007, 22:46 en Libros Del Maestro Aívanhov

     Omraam Mikhaël Aïvanhov
                                                     EL DEBER de SER FELIZ
    3.a edición
    EDICIONES PROSVETA
    Los temas presentados en estos extractos, están desarrollados en las siguientes obras de la
    colección Izvor:
    211 - La libertad, conquista del espíritu. 213 - Naturaleza humana y naturaleza divina. 221 -
    El trabajo alquímico y la busqueda de la perfección. 231 - Las semillas de la felicidad. 233 - Un
    futuro para la juventud.
    INDICE
    Sed los dueños de vuestra felicidad..................... 2
    Las pruebas de la vida:
    un reto que debemos aceptar .............................. 3
    Explotad vuestras riquezas espirituales............... 4
    Sed apacibles con vuestro entorno ...................... 5
    Trabajad sobre la atmósfera fisica....................... 6
    No os desmoralicéis jamás .................................. 7
    Alumbrad vuestras lámparas .............................. 9
    Un simple gesto................................................. 10
    Dar para enriquecerse........................................ 11
    Nuestra mejor protección: el aura ..................... 12
    La soledad no existe .......................................... 13
    Vivid en la poesía.............................................. 15
    Un secreto mágico: la gratitud .......................... 16
    Revivid los momentos de felicidad ................... 18


    SED LOS DUEÑOS DE VUESTRA FELICIDAD
    ¿Por qué es tan dificil la felicidad? Porque la esperamos.
    Observaos y veréis: esperáis encontrar el gran amor, esperáis encontrar el éxito, esperáis la
    fortuna, la gloria, y si no vienen, os sentís desgraciados. Algunos incluso van a consultar a
    clarividentes, a astrólogos que les dicen: "Pues si, el amor vendrá, el éxito llegará. Dentro de seis
    meses, de un año, cuando tenga lugar determinado tránsito de planetas, o tal conjunción, ya
    veréis, todo cambiará". Y de este modo, se tranquilizan, recobran la esperanza y siguen aguardando.
    Pues bien, la felicidad no es algo que dependa del exterior. La felicidad es un estado de
    conciencia que depende de nuestra correcta comprensión de las cosas. No hay que imaginarse que
    hemos venido a la tierra para vivir rodeados de facilidades, de placeres, y en la abundancia.
    Hemos venido a la tierra para aprender y para perfeccionarnos. Pero, ¿cómo perfeccionarnos sin
    tener cada día nuevos problemas que resolver? Es necesario que esto quede bien claro: la tierra es
    una escuela y, como en todas las escuelas, tan sólo aquellos que aprenden y progresan pueden ser
    felices. Así pues, no esperéis que la felicidad os llegue del exterior bajo la forma de encuentros o
    de condiciones favorables. La felicidad real, definitiva, sólo puede venir de nosotros mismos, de
    nuestra manera de considerar las cosas.
    Haced una comprobación: interrogad a las personas que poseen algunas de las ventajas
    materiales con las que vosotros tanto soñáis, y os confesarán que no son tan felices. Y si lo son,
    se debe a que ya poseen en su corazón y en su alma, elementos que les permiten apreciar su
    situación, y por lo tanto se sentirían igualmente felices en situaciones no tan envidiables. Por otra
    parte, muchas veces hemos podido constatar que no todos aquellos que se encuentran en una
    misma situación, reaccionan de la misma forma.
    Tomemos un ejemplo totalmente banal de la vida cotidiana: un embotellamiento. Observad la
    reacción de los automovilistas: uno se pone nervioso, toca el claxon e injuria a sus vecinos; otro,
    lee el periódico o escucha la radio; otro, charla con su acompañante, o la abraza si es su amada.
    Por último, otro -aunque mucho más raro- aprovecha este momento de espera para relajarse,
    armonizarse, concentrarse en sí mismo, unirse al Cielo y proyectar su amor y su luz a todos los
    seres de la tierra.
    Lo mismo ocurre en la mayoría de las circunstancias de la vida. Es, pues, en nuestra cabeza
    donde hay que hacer los reajustes... Nuestro pensamiento es el que actúa sobre nuestros estados de conciencia. Con un buen razonamiento, con una buena filosofia, podemos llegar a ser los
    dueños de nuestra felicidad. Y así, mientras los demás se enfadan, consumen y corrompen a
    cuantos están a su alrededor, vosotros, por el contrario, os fortalecéis, os enriquecéis y gracias a vuestras experiencias podréis después ayudar a los que os rodean con vuestros consejos, con
    vuestra actitud, con vuestra irradiación, e incluso, a veces, con vuestra sola presencia: con la
    fuerza, la luz y la paz que emanarán de vosotros.
    Que quede pues muy claro: no esperéis pasivamente que la felicidad os llegue del exterior.
    Por el contrario, sois vosotros los que debéis actuar y aplicar los métodos que os permitirán
    transformar las penas en alegrías, los fracasos en éxitos.

    LAS PRUEBAS DE LA VIDA: UN RETO QUE DEBEMOS ACEPTAR
    ¿Qué es lo que obliga a los alpinistas a emprender la ascensión hacia las cimas más elevadas y
    de más dificil acceso? ¿Qué es lo que obliga a los deportistas a nadar, a correr, a conducir cada
    vez más deprisa? ¿Qué es lo que obliga a los jugadores de ajedrez a reflexionar durante horas
    enteras antes de mover un peón de su tablero? Nada. Son ellos mismos los que se imponen estos
    esfuerzos, estos problemas, estas proezas. Y, ¡qué alegría para ellos, cada vez que consiguen una
    victoria!
    ¡Cuántas actividades, juegos y competiciones de todo tipo los humanos han inventado así!
    Esto demuestra que en lo más profundo de ellos mismos sienten la necesidad de ir cada vez más
    lejos, más deprisa, más alto, superarse, sobrepasarse. ¿Por qué no piensan, pues, que deberían
    aplicar también en la vida cotidiana estas cualidades de resistencia, de destreza o de inteligencia
    de las que deben dar muestra cuando se trata de juegos o de competiciones? ¿Por qué, entonces,
    se quejan siempre de que deben esforzarse continuamente?
    Muchos de los juegos que se practican actualmente, fueron imaginados hace siglos por
    Iniciados. Con el tiempo, la mayor parte de estos juegos han sido transformados y actualmente
    sólo se aprecia el aspecto exterior; su sentido profundo se ha perdido. Para los Iniciados, estos
    juegos representaban una imagen de la vida, la transposición de los problemas que diariamente
    cada uno de nosotros debemos resolver, pues se trata de una ley absoluta: bajo una u otra forma,
    se reproducen los mismos fenómenos en los diferentes planos, fisico, psíquico y espiritual.
    Y puesto que los juegos son una imagen de los problemas que encontramos en la vida, ¿por
    qué no tomamos estos problemas como juegos? En lugar de sentiros agobiados, irritados ante la
    menor dificultad, decid: "Ahí tengo una nueva ocasión para ejercitarme, veamos cómo podré
    conseguido". Estudiad bien la clase de prueba que debéis afrontar y desafiaros vosotros mismos.
    Por ejemplo: "No dejaré de andar hasta llegar al final... Soportaré pacientemente esta carga... Me
    liberaré de este obstáculo... Navegaré en este mar embravecido y no me hundiré... Voy a
    abandonar la región del polvo y de las nubes, para alcanzar la más alta cima en donde respiraré el
    aire puro y siempre veré el soL." Sí, podéis provocaros este tipo de retos de vez en cuando en
    vosotros mismos, como lo hacen los deportistas y veréis cómo soportaréis más fácilmente las
    pruebas de la vida.
    Así pues, debéis comprenderlo bien: la felicidad no consiste en vivir sin pruebas, sin
    obstáculos, sin sufrimientos. Esto son ilusiones, ¡fantasmagorías! La felicidad consiste en ser
    capaz de superar las pruebas sin capitular, enriqueciéndose y fortaleciéndose con ello.
    Efectivamente, para alcanzar la felicidad, debéis salir victoriosos de vuestras pruebas.

    EXPLOTAD VUESTRAS RIQUEZAS ESPIRITUALES
    El mundo entero desea la paz, la libertad. Podemos incluso decir que mucha gente las desea
    también para los demás. Pero como muy pocos saben dónde encontrarlas y cómo realizarlas,
    ocurre que, a pesar de todos estos magníficos deseos, la mayoría se sienten desgraciados y hacen
    también desgraciados a los demás.
    Sólo se puede encontrar la felicidad dando prioridad a la vida interior sobre las adquisiciones
    exteriores. Por supuesto, muchos dirán que ya lo saben: "El dinero no da la felicidad". Saben que
    ni los bienes materiales, ni la gloria, dan la felicidad, pero se comportan como si no lo supieran.
    Continuamente se preocupan por conseguir una buena situación material. Es por ello por lo que,
    incluso aunque lo consigan, no serán felices, e incluso harán desgraciados a los demás.
    ¡Se alborota tanto sobre el éxito material! Mientras se de tanta importancia a quienes triunfan
    financiera y socialmente, presentándolos por todas partes, en los periódicos, en la radio, en la
    televisión, se irá alimentando en las personas menos favorecidas, el sentimiento de inferioridad,
    de insignificancia, lo que necesariamente provocará celos, rencores, odios.
    No quiero decir con ello que se deba dejar totalmente de lado el éxito social, no. Pero pienso
    que si los humanos dieran mayor importancia y aprendiesen a utilizar sus riquezas interiores, la
    sociedad se comportaría mejor. En primer lugar porque sería más generosa. ¿Cómo es posible
    pensar que la gente que concentra todos sus esfuerzos en el éxito material pueda ser realmente
    generosa? Sienten que aquello que tienen no lo poseen verdaderamente, y que están a merced de
    los acontecimientos o de la mala voluntad de gente más activa y más hábil que ellos; es, pues,
    normal que vacilen en compartir con otros aquello que tanto temen perder. Y no tan sólo no lo
    compartirán, sino que harán lo imposible para conservado, aunque para ello deban mostrarse
    egoístas, despiadados, o crueles. Por el contrario, aquél que ha trabajado para conseguir riquezas
    espirituales estará siempre dispuesto a beneficiar a los demás; sabe que no tan solo no perderá
    nada, sino que incluso se enriquecerá ayudándoles.
    Los humanos necesitan tener modelos a los que imitar. Cuando ven a alguien que se distingue
    por su capacidad, por sus éxitos, desean ser como él. Por lo tanto, ¡cuidado!, si vuestra
    superioridad consiste en tener más dinero, más poder, más gloria, no seréis un buen modelo ya
    que arrastraréis a la gente hacia un camino que incita siempre a dominar a los demás, a
    humillarlos, a ponerlos en evidencia. En cambio, si vuestra superioridad se encuentra en vuestras
    cualidades espirituales, la bondad, la sabiduría, el control, la nobleza, la generosidad, la pureza, la
    abnegación... no sólo sentiréis que realmente éstas os pertenecen y os permiten afrontar todas las
    situaciones dificiles, sino que también ayudaréis a los demás a andar por el buen camino y a
    encontrar la felicidad. Todo el mundo necesita modelos pero no modelos para alcanzar el éxito
    material, sino para que les ayuden a tener conciencia de sus verdaderas riquezas, las riquezas del
    corazón, del alma y del espíritu.

    SED APACIBLES CON VUESTRO ENTORNO
    Cuando alguien se siente turbado, irritado o desgraciado, ¿qué hace? En lugar de intentar
    apaciguarse, calmarse, dominarse, se va corriendo a casa de los vecinos, o de los amigos, o bien
    les llama por teléfono para contarles todo lo que va mal. Una vez descargadas sus penas, se siente
    contento, aliviado y mejor. Sí, pero no nos damos cuenta de que actuando así, es como si se
    depositara en esas personas un montón de impurezas. No quiero decir con ello que nunca hay que
    hablar de las propias dificultades con los amigos. Los amigos con sus consejos y apoyo, pueden
    ser de gran ayuda. Sólo digo que no hay que utilizarlos como un cubo de basura para verter en él
    nuestras decepciones, nuestros enfados y mal humor. Nada bueno puede ocurrir actuando así.
    Además, hay que tener en cuenta que los amigos, que no son demasiado razonables, irán a su vez
    a buscar otros amigos para descargar su carga, y así sucesivamente.
    Insisto en deciros que no creo que sea censurable buscar el consuelo de un amigo. Pero, a
    menudo, no se busca este consuelo. No se espera ninguna luz, ningún consejo. La gente sólo
    siente la necesidad de descargarse, esto es todo. y si después de hacerlo se sienten mejor, en
    realidad esta mejoría es sólo pasajera porque no han realizado un verdadero trabajo interior para
    resolver sus problemas, y, al primer contratiempo, sucumben de nuevo. Por lo tanto, no sólo
    habrán envenenado a los demás, sino que, en realidad, tampoco ellos habrán mejorado su propio
    estado.
    Para desembarazarse de las penas y de las preocupaciones, hay otros métodos distintos que el
    de molestar a los amigos o Íos vecinos. Cuando os sintáis contrariados, irritados, quedaos en
    vuestra casa tranquilamente, trabajad con la luz, orad, meditad, cantad, escuchad música... O
    bien, salid, andad un poco por la naturaleza, respirad profundamente uniéndoos a la tierra, a los
    árboles, al Cielo... Y no os presentéis frente a los demás hasta que os sintáis liberados,
    descargados y capaces de aportarles algo bueno, luminoso y constructivo.
    Observaos y constataréis que normalmente hacéis exactamente lo contrario: cuando algo va
    mal, vais rápidamente en busca de otras personas para compartir con ellas vuestros problemas, y,
    cuando todo va bien, no decís nada, no tenéis nada que contar. ¡Es realmente extraordinario:
    cuando todo va bien, no hay nada que contar! ¿No creéis que deberíais corregiros y aprender a
    compartir con vuestro entorno tan solo estos buenos estados?
    Vayamos todavía más lejos: cuando viváis momentos de paz, de alegría, de admiradón,
    pensad en hacer partícipes a los demás de estos estados de privilegio. Consagrad algunos minutos
    a todos los seres que se sienten angustiados y desesperados en el mundo. Concentraros en ellos y
    decid: "Queridos hermanos y hermanas del mundo entero, esto que poseo es tan bello, tan
    luminoso, que quiero compartirlo con vosotros. Tomad de esta belleza, tomad de esta luz..."
    Puesto que sabéis que vuestros estados interiores producen ondas que se propagan, no guardéis
    vuestra felicidad para vosotros, compartidla; de esta forma no tan sólo haréis el bien a los demás,
    sino que amplificaréis estos estados en vosotros mismos. Sí, es un fenómeno mágico: para
    conservar vuestra alegría, hay que saberla compartir.

    TRABAJAD SOBRE LA ATMÓSFERA PSÍQUICA

    Cada vez con más frecuencia, la gente se queja de que el aire está contaminado: los humos de
    las fábricas, el gas de los tubos de escape de los coches y la multiplicidad de productos tóxicos
    que contribuyen a envenenar la atmósfera... Es cierto, pero, ¿qué podemos decir entonces sobre la
    atmósfera psíquica de la tierra?
    La mayoría de los humanos, que viven sin luz, sin amor, sin tener conciencia de sus
    responsabilidades, pasan su tiempo expandiendo a su alrededor pensamientos y sentimientos tan
    sombríos, viciados y malsanos que la atmósfera de la tierra se parece a un pantano donde pululan
    una gran cantidad de bichos que arrojan sus desechos y excrementos en el mismo estanque donde
    otros deben respirarlos y absorberlos. Sí, esta es la triste realidad: una ciudad no es más que un
    pantano donde todos los humanos derraman sus angustias, sus celos, sus odios y todos los deseos
    insatisfechos. Si fueran un poco más clarividentes, verían formas horribles, negras, pegajosas,
    que surgen de determinadas criaturas y se acumulan en las capas de la atmósfera. Pero incluso,
    aun sin ver nada, no se puede evitar sentir la existencia de una capa densa, pesada y tenebrosa
    sobre las ciudades.
    Aunque el mundo entero se movilizara para combatir la polución del aire, del agua y de la
    tierra, ello sería aún insuficiente, ya que en el mundo psíquico también se propagan gases de los
    tubos de escape, humos, productos tóxicos que están asfixiando a la humanidad. Muchas de las
    actuales enfermedades se producen no sólo debido a la polución del aire, del agua y de la comida,
    sino también a la polución psíquica. Si la atmósfera psíquica en la que están inmersos no
    estuviera tan polucionada, los seres humanos conseguirían neutralizar todos los venenos
    exteriores. El mal se encuentra principalmente en el interior. Cuando internamente os sentís
    fuertes y en armonía con vosotros mismos y con los demás, es como si corrientes de energía os
    traspasaran, rechazando las impurezas incluso en el plano fisico, y, de esta forma, el organismo
    puede defenderse mejor.
    Primero se es vulnerable interiormente y, poco a poco, el mal acaba manifestándose también
    en el exterior. Tenemos un ejemplo de ello en los médicos y en las enfermeras: algunos de ellos
    que tenían un hígado en perfecto estado y una sangre muy pura, vivieron, sin contaminarse, entre
    gente que padecía las peores enfermedades contagiosas. Otros, sin embargo, que incluso huyeron
    para no enfermar, se contagiaron. Sí, porque permitieron la entrada de impurezas en su interior, y
    las impurezas son siempre un buen alimento para los microbios y los virus. La pureza de la
    sangre, al igual que la de los pensamientos y sentimientos, rechaza la enfermedad. Mientras que
    si el mal ya ha penetrado en los pensamientos, en los sentimientos, en el corazón, en los deseos,
    queda una puerta abierta, y ¡qué fácil le resulta entonces a ese mal descender hasta el plano
    fisico!
    A partir de ahora, es preciso que tengáis conciencia de la existencia de esta atmósfera
    psíquica. Si la gente se preocupara de producir menos miasmas y trabajase en llenar el espacio
    con pensamientos puros, luminos9s, benéficos, teniendo en cuenta que nada es estático si no que
    todo se propaga, estas ondas purificadoras serían una bendición para la humanidad. Pero, ¿dónde
    están los seres luminosos que quieran hacer este trabajo? No hay muchos; la gente está ocupada
    en satisfacer sus propios deseos, sus codicias e intenta triunfar a toda costa, a puñetazos, a
    dentelladas, a patadas. Estas armas son utilizadas en todas partes, para abrirse camino, y esta
    actitud resulta muy cara para la humanidad, ya que la atmósfera es atravesada por ondas caóticas
    y emanaciones malsanas. Si existiesen en el mundo suficientes seres luminosos que con su forma
    de vivir trabajasen para purificar, en primer lugar, su atmósfera espiritual, poco a poco, otros
    seres, atraídos por el ejemplo, harían lo mismo. Es por ello por lo que tan a menudo os hablo de
    la necesidad de crear con el pensamiento, allá donde vayáis, una atmósfera límpida, armoniosa,
    fraternal, con el fin de que la tierra sea un día como un jardín florido en donde todos vivan
    felices.

    NO OS DESMORALICÉIS JAMÁS

    Para no caer en la desesperación, hay que saber previamente que, sea lo que sea lo que
    deseemos realizar en la vida, incluso las mejores cosas, siempre tendremos que enfrentamos con
    el mal, bajo la forma de dificultades y obstáculos. Estar ciegos ante el mal es peligroso. Quien
    nunca prevé el mal, no toma precauciones, no hace nada para arreglar las cosas o neutralizadas y
    termina cayendo en la trampa. Esta ingenuidad se paga siempre muy caro, y se paga, en primer
    lugar, con la desmoralización. Aquél que está lleno de ilusiones, cuando aparece la primera
    dificultad perderá el equilibrio y se derrumbará.
    La desmoralización está siempre al acecho; sin embargo, existen métodos con los que
    afrontada. Cuando empecéis a sentiros agobiados, abatidos, lo primero que debéis hacer, es
    pensar que este estado no durará demasiado. Durante un momento, refugiaos en algún lugar
    dentro de vosotros mismos, como si entrarais en invernación, y quedaros ahí hasta que volváis a
    sentir de nuevo el soplo de la vida. La desmoralización es como el invierno; pero después del
    invierno llega la primavera. Según los años, ésta llega más o menos temprano. Algunas veces
    llega muy tarde, pero siempre llega. Por ello no se debe perder jamás la esperanza. En un
    momento u otro, tarde o temprano, vuestro ímpetu, vuestra energía, volverán. ¡Cuántos han
    cedido unos instantes antes de que las fuerzas de la primavera resurgieran en ellos! Y es una
    lástima, porque finalmente se hubieran salvado, pero al no presentir este renacimiento se
    perdieron...
    Estancarse en algo que no marcha bien, es muy perjudicial ya que así convertimos lo malo en
    peor. Cualesquiera que sean vuestros tormentos no dejéis que vuestro cielo interior se
    ensombrezca completamente. Decid: "Quizás todo no esté perdido, esperemos un poco más". Y
    paulatinamente, la oscuridad se disipará y el frío os abandonará.
    Debemos saber que en la vida estamos siempre obligados a pasar por períodos dificiles, e
    incluso muy dificiles. Así es como ocurre en la tierra, necesariamente estamos sometidos a alternancias:
    el día y la noche, el calor y el frío, la alegría y la pena, la primavera y el invierno. Hay
    que aceptarlo y aprender a trabajar con estos elementos. Porque no os engañéis, cuando hayáis
    conseguido triunfar en algunas pruebas, vendrán otras. Pero fortalecidos por vuestras anteriores
    experiencias, podréis, cada vez, alcanzar la victoria.
    No quiero decir con ello, que, ocurra lo que ocurra, hay que repetir ingenuamente: "Soy feliz,
    soy feliz". Simplemente os digo que las pruebas no son sinónimo de desgracias definitivas y que
    no os impedirán ser felices, lo cual es distinto. Es absolutamente imposible negar que el
    sufrimiento y la desgracia son realidades terribles.Pero en cualquier situación que os encontréis,
    podéis hacer un trabajo con el pensamiento que os permitirá resistir en medio de estas pruebas, e
    incluso salir de ellas enriquecidos. Y no guardaréis sólo para vosotros estas riquezas: con vuestra
    actitud, con vuestra manera de afrontar los acontecimientos, haréis partícipes de ellas a los
    demás.
    ¿Por qué creéis que la felicidad sólo puede llegar bajo la forma que esperáis? ¡ Se os presentan
    tantas posibilidades! Pero no las veis, no las queréis ver, os aferráis a vuestra propia idea.
    Esperáis que determinada puerta se os abra, pero he ahí que permanece cerrada. Entonces, en
    lugar de lamentaros frente a esta puerta, pensad que, al lado, pueden haber otras que se abran.
    Esperáis buenas cosas de alguien, que no tan solo no os las da, sino que incluso se muestra
    desagradable e ingrato con vosotros. Pues bien, en lugar de obsesionaros por esta decepción,
    observad mejor a vuestro alrededor; hay otras personas que, sin lugar a dudas, están deseosas de
    ayudaros; si permanecéis concentrados en vuestra decepción, preocupados únicamente en enviar
    malos pensamientos a quienes os han decepcionado, no veréis a estos otros amigos que se
    acercan a vosotros. También en este sentido las pruebas son útiles; os obligan a hacer o descubrir
    lo que no haríais y ni descubriríais sin ellas.
    Tened muy en cuenta, por lo tanto, que a menudo es vuestra actitud negativa la que os ímpide
    encontrar soluciones a vuestras dificultades. Es por ello por lo que la vida seguirá sacudiéndoos
    diciendo: "Pero bueno, ¡eres ciego, sordo, reacciona, observa a tu alrededor todas las
    posibilidades que todavía se te presentan!" Y lo que os digo a vosotros, también me lo digo a mí
    mismo. Y, precisamente porque he pasado estas experiencias millones de veces, es por lo que
    puedo hablaros para ayudaros. ¿Creéis que podría hablaros como lo hago si no hubiera pasado yo
    también grandes pruebas?
    Cuando, frente a ciertas dificultades presintáis el desánimo o la desesperación, no los
    consideréis como enemigos sin ningún derecho a atacaros. Desgraciadamente, tienen derecho a
    hacerlo. Hay, pues, que aceptar sus ataques sabiendo que, gracias a ellos, muchas cosas irán
    mejor después. Y, es cierto, después de una gran desesperación, tenéis nuevas energías. ¿De
    dónde vienen esas energías? Es la propia desmoralización la que os las trae. Sí, por supuesto, hay
    que ser prudentes y vigilar que esta desmoralización no sea más fuerte que vosotros, que no os
    arrastre como un potente torrente, y acabe ahogándoos. Aceptad vuestro desánimo como algo
    inevitable, pero siempre permaneced vigilantes. Ahí tenéis, aún, otro ejercicio.
    A partir de ahora no os preocupéis en pedir que cese vuestro desánimo, sino en comprender
    este estado que aporta riquezas y tesoros inauditos: la primavera después del invierno.

    ALUMBRAD VUESTRAS LÁMPARAS

    Cualesquiera que sean vuestras dificultades y vuestras desgracias, no os mostréis sombríos ni
    afligidos, ¡intentad, por el contrario, encender todas las lámparas en vosotros! Sí, cuando peor
    estéis, más lámparas debéis encender en vuestro interior porque es el único modo de superar las
    pruebas y atraer la simpatía y la ayuda de los demás.
    Creéis que vuestras desdichas pueden llegar al corazón de la gente y entonces las contáis,
    exagerándolas incluso, con la esperanza de despertar su compasión. Pues no, este no es un buen
    método. Por supuesto, vendrán a animaros, a aconsejaros, os manifestarán sus buenos deseos o
    sus condolencias, pero, en su fuero interno, encontrarán enseguida un pretexto para dejaros lo
    más rápidamente posible. Sí, desgraciada o afortunadamente, es así. Si queréis ahuyentar a la
    gente, habladles de vuestras desgracias, de vuestras enfermedades, de vuestras penas, veréis
    como nadie os escuchará por mucho tiempo.
    Es la belleza, la luz, el amor, lo que atrae a los seres. Por lo tanto, cuando tengáis
    preocupaciones, en lugar de ir a contarlas por todas partes, buscad con el pensamiento, con la
    oración, las fuerzas que os permitirán superar vuestras dificultades. Se trata sencillamente de
    encender vuestras lámparas. Pensad que los demás están ellos mismos atrapados por todo tipo de
    problemas y tienen muchas dificultades por resolver, ¿por qué ir aún a sobrecargarles más con los
    vuestros? No pueden hacer nada. De esta forma no solamente perderéis vuestro tiempo contando
    inútilmente vuestros asuntos, sino que, además, os debilitaréis, e incluso os arriesgáis a perder la
    estima que os tiene la gente.
    La mejor forma de resolver vuestros problemas, es entrar en vosotros mismos y uniros a todas
    las entidades luminosas del mundo espiritual que están ahí, dispuestas a ayudaros. Ellas os darán
    la fuerza, la luz y todo lo que necesitéis para resolver vuestros problemas. Y ello se reflejará
    benéficamente sobre los demás: notarán en vosotros algo distinto, verán que soportáis las
    dificultades, que resistís las pruebas sin quejaros, y entonces os admirarán y se acercarán a
    vosotros para tomaros como modelo. Incluso, si pueden, intentarán daros su ayuda y su apoyo.
    Por el contrario, si os mostráis siempre abatidos, aplastados, débiles, no solamente no ganaréis la
    simpatía de los demás, sino que tampoco les ayudaréis.
    Así pues, cualesquiera que sean vuestras preocupaciones, buscad la actitud, las palabras que
    puedan ayudar a todos aquellos con los que os encontréis. Con este esfuerzo de desinterés y de
    generosidad, veréis como llegáis a resolver vuestros problemas.

    UN SIMPLE GESTO

    La mayoría de los trastornos psíquicos y de las graves depresiones de las personas, se
    producen sencillamente por descuido, porque no saben esforzarse en reaccionar inmediatamente
    después de haber pasado ciertos disgustos. Tras una decepción, una pena, un fracaso, van, poco a
    poco, desmoralizándose hasta caer enfermos. Tratando de transformar enseguida su mal estado,
    hubiesen podido evitar llegar a tal situación. Ahora bien, la mayoría de la gente no reacciona,
    espera que "eso se solucione solo". Es verdad, casi siempre la vida se restablece de forma natural.
    Pero, en algunas situaciones más dificiles, si no se está vigilante, las cosas no se arreglan.
    Y lo más grave, es que muchos no se dan cuenta de que están deslizándose por una pendiente
    peligrosa; poco a poco se hunden en estados mórbidos y un día son devorados. Lo que al
    principio era tan sólo un pequeño malestar, termina siendo una verdadera enfermedad.
    Debéis, pues, ser conscientes de los pensamientos, los sentimientos y las sensaciones que en
    cada momento pasan a través vuestro, e impedir que se instalen en vosotros estados negativos.
    Tan pronto como sintáis un malestar interior, reaccionad. A menudo basta con un simple gesto:
    regar las flores, sonreír a alguien, dirigirle una palabra amable, llevarle un objeto que necesite o
    que pueda hacerle ilusión... Pero con, la condición de hacer este gesto conscientemente, con la
    voluntad de dar otra orientación a vuestros estados interiores, y, sobre todo, de hacerlo antes de
    que las cosas se agraven. Lo esencial es salirse de la apatía, del estancamiento y llegar a
    desencadenar conscientemente algo positivo.
    Así pues, vigilad siempre vuestros estados interiores; de lo contrario os sucederá lo mismo que
    con una bola de nieve a la que hacéis rodar: a medida que la nieve se adhiere, llega un momento
    en que esta bola, ya enorme, termina por obstruir vuestro camino. Os lamentáis: "¡Ya: no puedo
    pasar!" ¿De quién es la culpa? !Vuestra! Habéis alimentado toda clase de pensamientos y
    sentimientos negativos, habéis dejado que se apoderasen en gigantescas proporciones de vuestra
    cabeza, de vuestro corazón y
    así os quedáis atrapados, bloqueados. "¿Qué. hacer entonces? Encended una cerilla y acercadla a
    esta bola de nieve: se fundirá, el agua irá a regar vuestros jardines, vuestros vergeles, y tendréis
    gran abundancia de flores y de frutos. Esto es lo que hay que hacer: encender el fuego del amor, y
    el amor fundirá todas las bolas de nieve, todos los tumores que hay en vosotros.
    Sí, el amor se manifiesta a través de estos gestos aparentemente insignificantes que se pueden
    hacer cada día. No esperéis que grandes sucesos os proporcionen el equilibrio y la salud. Las
    pequeñas cosas son las más benéficas. Si os acostumbráis a tomarlas en serio, desarrollaréis en
    vosotros una actitud y una fuerza que pueden protegeros. ¡Hay tantas posibilidades! Aunque sólo
    sea recogiendo, al pasar, un objeto tirado en la calle o en el camino, un papel sucio, una botella
    vacía... apartar una piedra que podría hacer tropezar a alguien o trozos de cristal con los que
    podría herirse... esforzaros por encontrar siempre algo nuevo que hacer, sabiendo que cada
    pequeño gesto realizado aplicadamente, con sinceridad y amor, será, cada vez, como una criatura
    de luz que rechazará las tinieblas e impedirá que éstas penetren en vosotros para destruirlo todo.

    DAR PARA ENRIQUECERSE

    ¿Por qué siempre os estáis quejando de que os falta esto, de que os deben aquello, de que no
    os quieren, o que no piensan en vosotros?.. ¿Creéis acaso que todas estas lamentaciones y estas
    exigencias os darán la felicidad? Al contrario, actuando de esta forma os preparáis una existencia
    llena de decepciones y de sufrimientos. Empezad por preocuparos menos de vosotros y un poco
    más de los demás, veréis como muy pronto todo irá mejor.
    Por supuesto, os faltan algunas cosas; pero debéis pensar que siempre os faltarán algunas y
    que si mantenéis esa actitud negativa, aún os faltarán más. Así pues, olvidaros un poco de lo que
    os falta, alegraos con lo que tenéis y aprended a trabajar con ello. Cuando se tiene como vosotros,
    la posibilidad de abrazar el universo entero con el pensamiento, de comulgar con todas las
    criaturas luminosas que lo habitan, ¿es posible sentirse pobre y solo? ¿Qué os falta aún para
    comprender que sois ricos, que estáis llenos y que tenéis incluso con qué ayudar a los demás?
    Nunca seréis felices si no pensáis en hacer felices a los demás. Para ser feliz, hay que lograr esa
    dilatación de la conciencia en la que uno siente que abraza al mundo entero. Y sólo el amor
    permite esta dilatación.
    La desgracia de los humanos es que siempre tienen miedo de perder algo, y se encierran en sí
    mismos. No comprenden que es precisamente esta actitud cerrada la que les empobrece. Para
    enriquecerse hay que dar. Sí, aquél que toma, se empobrece y el que da, se enriquece. Porque dar
    es despertar en sí mismo fuerzas desconocidas que dormían, que estaban estancadas en algún
    lugar, en las profundidades; al dar, estas fuerzas empiezan a brotar, a circular y se siente tal
    plenitud que uno mismo, sorprendido, se pregunta: "¿Cómo es posible? He dado, he dado, y soy
    más rico..." Pues bien, ¡esta es la nueva vida! Por todas partes oímos decir: "Hay que cambiar la
    vida, hay que cambiar la sociedad..." Pero ¿cómo queréis crear una nueva sociedad conservando
    la misma vieja mentalidad?: ¡tomar, tomar, tomar siempre, sin dar nunca!
    Hay que acostumbrarse a dar, a dar lo mejor que poseemos. Los humanos han aprendido, ante
    todo, a tomar. Material, afectiva, mentalmente, sólo piensan en tomar; sólo les interesan las cosas
    y los seres en la medida en la que esperan obtener algo de ellos. Con esta filosofia, el mundo no
    cambiará, y los humanos seguirán sintiéndose solos, pobres y desgraciados.
    A partir de ahora, acostumbraos a dar. Observad la fuente: los humanos, los animales van
    hasta ella para saciar su sed, y junto a ella crecen las plantas y los árboles. ¿Por qué? ' Porque no
    cesa de dar su agua pura, su vida. La . fuente nos enseña que tan sólo existe un verdadero método
    para atraer a las criaturas, y es el de dar, el de dar lo mejor que tenemos en nuestro corazón y en
    nuestra alma. Y ¿por qué temer la ingratitud de la gente? Peor para ellos si son ingratos, seguirán
    siendo pobres; y mejor para vosotros si sois una fuente, porque os enriqueceréis.

    NUESTRA MEJOR PROTECCIÓN: EL AURA

    Al igual que la tierra, el hombre está rodeado, por así decido, de una atmósfera, y esta
    atmósfera es la que la Ciencia iniciatica denomina aura. Es a través de nuestra aura que nos
    comunicamos con las fuerzas y las corrientes que circulan en el espacio; según las cualidades de
    nuestra aura, según su sensibilidad, su pureza, su fuerza, recibimos unas u otras influencias, o no
    recibimos ninguna. Vivimos rodeados de corrientes negativas, pero si tenemos un aura muy
    poderosa, muy luminosa, estas corrientes no pueden traspasada y llegar hasta nuestra conciencia
    para desquiciamos o molestamos. ¿Por qué? Porque antes de alcanzarnos, deben atravesar nuestra
    aura que actúa como una aduana en la frontera: no las deja pasar.
    La calidad de nuestra aura, su capacidad para protegemos depende de nuestra forma de vivir.
    El aura de aquél que se deja llevar por sus instintos inferiores, se convierte en una ciénaga que
    sólo atrae influencias oscuras y tenebrosas. ¿Cómo atraer cosas buenas cuando continuamente se
    crea en uno mismo una atmósfera destructiva con malos pensamientos, rencores y sentimientos
    de frustración? Sabed que en tal situación, aunque se nos acercaran cosas buenas, serían
    rechazadas por nosotros.
    El problema que se os plantea, es, pues, el de saber trabajar con vuestra aura para que tan sólo
    reciba las corrientes favorables, creando así alrededor vuestro, una especie de campo magnético:
    que os protege e influye benéficamente en los seres que se os aproximan. Ignoran el motivo, pero
    cerca vuestro se sienten bien. En realidad, , lo que sienten, es una presencia, la presencia de seres
    espirituales atraídos por vuestra aura. Pues las entidades celestiales aman la luz y cuando
    perciben a un ser rodeado por esta luz, corren hacia él.
    Es pues todo un trabajo que debéis realizar sobre vosotros mismos durante años, con el fin de
    atraer del universo todo lo que es verdaderamente bello y benéfico. Si yo os pregunto: "¿Os
    importan verdaderamente vuestra salud, vuestra belleza, vuestra paz, vuestra felicidad? ¿Queréis.
    verdaderamente ser amados?" Me responderéis: "¡Sí, sí, es lo que más deseamos!" Entonces, ¿por
    qué no hacéis nada por conseguido? Todas estas bendiciones no os caerán del cielo, así, por
    casualidad. La mejor manera de atraerlas, es trabajar vuestra aura; gracias al amor la vivificáis,
    gracias a la sabiduría la hacéis más luminosa, más potente por la fuerza de vuestro carácter, y más
    limpia y clara mediante una vida pura. Aquél que con paciencia, con sinceridad, se consagra a la
    práctica de las virtudes, adquiere poco a poco un aura inmensa en la cual vienen a bañarse no
    solamente las criaturas celestiales sino también seres humanos que se sienten alimentados,
    apaciguados, fortalecidos y encaminados hacia una dirección divina.

    LA SOLEDAD NO EXISTE

    ¡Cuánta gente se queja de la soledad! Pues bien, deben saber que han sido ellos quienes han
    creado esa soledad en sí mismos, en su cabeza. En realidad, nunca se está solo. Y, ¿por qué
    entonces se sienten solos? Porque no tienen demasiado amor. Ellos os dirán: "¡Pero cómo, si
    tenemos demasiado amor, no hacemos más que soñar con el amor!" Precisamente ahí está su
    error, sueñan con el amor, esperan el príncipe o la princesa de las Mil y Una Noches y por eso se
    ; sienten solos: porque esperan el amor en lugar de ¡ buscarlo en ellos mismos. El amor que se
    espera, nunca llegará. No hay que esperar que el amor venga del exterior, el amor está dentro de ,
    nosotros. Dejad que salga, que se manifieste I porque sólo así lo encontraréis realmente.
    Nunca estamos solos: todo el universo nos escucha. Todas nuestras palabras, todos nuestros
    gestos tienen eco. Por ejemplo, si cuando salís de vuestra casa, por la mañana, sonreís al mundo
    entero, saludáis a toda la creación diciendo: "Buenos días, buenos días, buenos días", no os
    sentiréis solos durante el día, porque desde todos los rincones del espacio llegarán hasta vosotros
    voces que os contestarán haciendo eco: buenos días, buenos días, buenos días... Los humanos
    salen de sus casas encerrados en sí mismos: ven y oyen a los demás a su paso, pero nos los miran,
    ni los escuchan. ¿Por qué no recordar que el mundo entero está habitado por criaturas que
    merecen que se les mande un pensamiento, buenos deseos: la luz, la paz, la alegría... ¿Tan dificil
    resulta abrirse, sonreír, dar el primer paso? Siempre esperan que sean los otros quienes lo hagan,
    y en la espera, se lamentan porque se sienten solos.
    Empezad desde hoya cambiar de actitud y veréis como ya no os sentís solos. Diréis: "Si, pero
    la gente que por todos lados nos encontramos, en la calle, en los almacenes, en nuestro lugar de
    trabajo, no nos inspiran, y por otro lado, si nos mostramos con ellos tan abiertos, no nos
    comprenderán". Es verdad, hay gente que no os comprenderá; si les saludáis, si les sonreís, dirán:
    "¿Qué le ocurre a éste?" Pero solo algunos se mostrarán incapaces de comprenderos, habrá
    muchos otros que os comprenderán y se sentirán felices. Además, ¿Acaso vivimos sólo para la
    gente con la que nos encontramos? No, vivimos para toda la creación, y en las regiones invisibles
    existen numerosas criaturas que sabrán apreciar vuestro amor, y esto es lo esencial.
    Incluso, ¿por qué no aprendéis a mirar de otra forma menos superficial, a toda esa gente con la
    que os cruzáis y que nada os inspira? Siempre os fijáis en la apariencia, y es cierto que a menudo
    no es muy agradable. Pero los humanos no son sólo lo que aparentan, cada uno tiene también un
    alma, un espíritu, e incluso si esta alma y este espíritu raramente se manifiestan, están ahí y
    tienen siempre la posibilidad de aparecer y expresarse. No demuestra ser inteligente quien
    observa a los humanos de forma tan superficial. Un sabio sabe que los hombres y las mujeres son
    hijos e hijas de Dios, y con esta idea trata a todos los seres. Este es un trabajo creativo que
    realiza, ya que, de esta forma, desarrolla el lado divino de todos aquellos que encuentra... y se
    siente feliz. Creedme, la mejor manera de actuar con los demás, es descubriendo sus cualidades,
    sus virtudes, sus riquezas espirituales y concentrarse en ellas.
    Descubrir los defectos de la gente no tiene ningún mérito, es demasiado fácil; además, es algo
    que todo el mundo hace... A partir de ahora, intentad prescindir de los detalles no demasiado
    virtuosos, y en cambio haced hincapié en el principio divino existente en cada ser. Sí, ¿por qué no
    tener sentimientos sagrados para aquello que en el hombre es divino, inmortal y eterno? Es así
    como realizaréis un buen trabajo sobre vosotros mismos y ayudaréis también a los demás.
    Mientras que si tan sólo os ocupáis de sus defectos, os perjudicáis, porque absorbéis sus
    suciedades y, además, impedís que ellos evolucionen. y ¿cómo queréis después no sentiros solos?
    Criticando a los demás, subrayando sus defectos, no hacéis más que cavar un foso entre ellos y
    vosotros. Cuando sepáis, a través de vuestra alma y de vuestro espíritu, entrar en relación con
    todas las almas y todos los espíritus de la tierra, cuando lo mejor de vosotros mismos descubra lo
    mejor de los demás, entonces ya no os sentiréis solos.

    VIVID EN LA POESÍA

    En la calle, en las tiendas, en el metro o en las estaciones, no vemos más que semblantes
    apagados, herméticos, inexpresivos. Es normal que los humanos manifiesten tan poca alegría al
    verse, y que se mortifiquen unos a otros con un espectáculo tan prosaico? ¿Por qué no se
    muestran más cálidos, más expresivos, más sonrientes, más vivos? y aún sin tener motivos para
    estar tristes o desdichados, solamente viéndoles, recibimos esas influencias y entonces llegamos
    al trabajo, o regresamos a casa, de mal humor, deprimidos, y transmitimos este estado a nuestros
    compañeros o a nuestra familia. Esta es la vida deplorable que continuamente los humanos se
    están creando entre sí. ¿Creéis que no es importante mostrar a todos aquellos con los que os
    relacionáis un rostro abierto, amigable, fraternal? Esto es la verdadera poesía. Para ser
    verdaderamente poeta, no basta con escribir versos. El verdadero poeta es aquél que crea la
    poesía en su propia vida, esforzándose en introducir en ella la pureza, la luz, el amor, la alegría.
    Algunos dirán: "Pero, ¿cómo se puede sonreír, como se puede estar contento, si se piensa en
    todas las tragedias que agobian a la humanidad? ¡Y todas las desgracias que se encuentran en la
    calle!..." ¡Ah! ¿ Creéis que se sentirán mejor si os ven con la cara larga? Es evidente que hay que
    hacer algo para ayudar a los desgraciados. Pero si vosotros, que no sufrís privaciones, ni
    enfermedades, ni persecuciones, os paseáis con un semblante lamentable, ¿qué esperáis obtener
    de ello? Para ayudar a los demás, hay que empezar por presentarles, por lo menos, un rostro
    abierto, sonriente.
    Gracias a la poesía, amamos a los seres y buscamos en ellos algo sutil, luminoso porque
    necesitamos mirar, sentir, respirar algo que nos apacigüe, que nos armonice, que nos inspire, ¿por
    qué los humanos nunca se preocupan de la penosa impresión que producen en los demás? Siguen
    ahí, apagados, gruñones, con los labios apretados, las cejas fruncidas, y aunque intentan mejorar
    su apariencia exterior con toda clase de trucos, su vida interior, prosaica, corriente, no deja de
    transparentarse. El mayor secreto, el método más eficaz, es el amor, el amor que armoniza, que
    ilumina vuestro rostro y todo vuestro ser interior.
    Al salir, por la mañana, de vuestra casa, pensad en saludar a todas las criaturas del mundo
    visible e invisible. Y ya veréis como después, a lo largo del día, os sentiréis vivir en la poesía
    porque habréis enviado vuestro amor, y desde todas las regiones del espacio el amor retornará a
    vosotros multiplicado. ¡Cuántas cosas se pueden hacer para aportar a la vida belleza y poesía! No
    hay que dejarse acaparar por las preocupaciones y los asuntos materiales, sino reservar un poco
    de tiempo para consagrar las energías a todas esas actividades que darán sentido a vuestra
    existencia. Los humanos aún no lo han comprendido; hablan de amor, quieren ser amados, pero
    permanecen cerrados, apagados... ¡prosaicos, en una palabra! No saben como vivir esta vida
    poética gracias a la cual les amarán. Si fueran más inteligentes, comprenderían hasta quépunto
    esta actitud es deplorable para ellos y para los demás.
    Procurad ser cada día más vivos. Ahí está vuestra salvación y la de los demás. Y volverse más
    vivo, significa dar vuestra luz y vuestro calor. Este es, en efecto el ejercicio que debéis hacer para
    salir un poco de vosotros mismos, de este estado de estancamiento tan prosaico: aprended a
    mantener conscientemente en vosotros mismos un estado de poesía. ¡Es tan agradable encontrar a
    alguien en quien sentir que todo esta animado, Iluminado! Se ama a un árbol porque tiene frutos,
    se ama a una fuente porque de ella brota el agua cantarina, se ama a las flores porque tienen
    colores y perfumes y, de igual modo, se ama a las criaturas que se abren para dar algo claro,
    luminoso, perfumado y melodioso. Aprended pues a cultivar en vosotros este estado de
    irradiación, de esplendor. Acostumbraos a sonreír, a mirar con amor, a desprender de vuestro
    corazón algunas partículas vivas para enviarlas a los demás... ¡y seréis vosotros quienes os
    sentiréis los más felices!

    UN SECRETO MÁGICO: LA GRATITUD

    Aprended a poner en una balanza las pequeñas contrariedades de la existencia y todos los
    bienes que la Providencia os ha distribuido generosamente, y sacad de ello las debidas
    conclusiones: tan sólo podréis experimentar gratitud.
    Observaos y constataréis que en lugar de ver las cosas de esta manera, no hacéis sino
    comparar lo poco que poseéis en relación con todo lo que poseen otros más privilegiados que
    vosotros. Pues bien, esta no es una buena comparación. Si tenéis una necesidad imperiosa de
    hacer comparaciones de esta índole, ¿por qué no tener en cuenta todas las ventajas que poseéis en
    comparación con tantas otras personas en el mundo que viven en condiciones verdaderamente
    horribles?.. Los humanos con su ingratitud y descontento constantes, demuestran ser poco
    inteligentes: en lugar de tomar conciencia de las bendiciones con las que el Cielo les ha colmado,
    sólo tienen motivos para sentirse desgraciados.
    Todas las mañanas, al despertaros, invocad para que la alegría y el amor os invadan. En lugar
    de empezar el día pensando que os falta dinero, que aquél o aquélla a quién amáis os es infiel,
    que cierto vecino o determinado compañero de trabajo os acosa, decid: "Señor Dios, Te
    agradezco hoy el sentirme vivo, con salud, el poder respirar, comer, andar, mirar, oír, pensar,
    amar, pues éstos son tesoros inestimables". Sí, levantaros, cada mañana agradeciendo al Señor
    por todo lo que tenéis.
    Tan solo la gratitud puede salvamos. y debemos aprender incluso a dar gracias por los
    acontecimientos desagradables, ya que es la mejor forma de transformados. Si gritáis o os
    subleváis, vuestra estado no mejorará nunca. Pero si decís: "Oh, gracias Señor porque
    seguramente hay una razón por la que he encontrado este obstáculo, tengo todavía algo que
    aprender", entonces sentiréis que poco a poco vuestras dificultades se transforman en oro y
    piedras preciosas. Sí, es como si las recubriérais con polvo de oro o de cristal: aparecerán otro día
    bajo un aspecto distinto. Probad y veréis.
    Nada puede resistirse frente a la gratitud. Por lo tanto, dad todos los días gracias al Cielo por
    todo 10 que os ocurre porque es para vuestro bien. Desde hoy, decid: "Gracias Señor, gracias
    Señor..." Dad gracias por lo que tenéis y por lo que no tenéis, por lo que os hace feliz y por lo que
    os hace sufrir. Así es como mantendréis en vosotros la llama de la vida. Esta es una ley que
    debéis conocer. Diréis: "Pero, ¿cómo se puede estar agradecido cuando se es desgraciado, se está
    enfermo, o en la miseria? ¡No podremos hacerlo nunca!" Si podéis, y este es el mayor secreto:
    incluso sintiéndoos desgraciados, debéis encontrar una razón para dar las gracias. ¿Sois pobres,
    estáis enfermos? Agradeced, agradeced, alegraos... ¿de qué? De ver a los demás ricos, con buena
    salud, en la abundancia, y veréis, poco tiempo después se abrirán ciertas puertas y descenderán
    bendiciones sobre vosotros.
    El saber dar gracias e incluso alegrarse cuando aparentemente no se tiene ningún motivo para
    ello, es una extraordinaria filosofia que os dará la posibilidad de superar todas las dificultades, de
    observar la vida desde arriba, de dominar todas las situaciones. Ningún químico ha descubierto
    todavía un elemento que produzca efectos tan poderosos sobre el ser humano como el
    agradecimiento. En ningún laboratorio se ha estudiado todavía la repercusión que el
    agradecimiento puede tener sobre el organismo humano, todo lo que puede cambiar en el cerebro,
    en el corazón, en los pulmones e incluso en el sistema circulatorio, muscular...
    ¿Cómo no agradecer todo lo que el Cielo nos da? Sólo que no se ve, porque estamos
    acostumbrados a mirar siempre hacia abajo, es decir a mirar lo que no funciona, todo lo que
    motiva las preocupaciones, las inquietudes y los pesares. Nos olvidamos de mirar hacia arriba,
    allí donde se encuentra la luz, la belleza y todo lo que puede dar precisamente un impulso a
    nuestra alma, forzada a descubrir los medios para superar las dificultades y dar gracias al Cielo.
    Las preocupaciones, las dificultades existirán siempre, hagáis lo que hagáis; es inútil luchar
    contra ellas, porque seréis vosotros los que sucumbiréis. ¿Qué hay que hacer entonces? Lo mismo
    que hacemos contra las intemperies o contra los insectos: equiparse. Para resguardarnos de la
    lluvia, cogemos un paraguas; para protegemos del frío, nos vestimos con ropas de abrigo o
    instalamos una estufa; y para protegemos de los mosquitos, colocamos una mosquitera o
    utilizamos algún producto. Pues bien, para protegerse de las dificultades, no hay otra solución
    que la de mirar hacia lo alto para recibir la luz y la fuerza; será entonces cuando, no sólo
    triunfaréis, sino que os sentiréis profundamente agradecidos.
    El que aspira a la felicidad debe saber dar las gracias por todo lo que posee, e intentar aportar
    algo luminoso a los demás. Debe aprender a alegrarse, y particularmente a apreciar todo aquello
    que ha sido desdeñado o despreciado. Debe procurar descubrir, cada día, un acontecimiento, un
    encuentro, un pensamiento con el que sentirse bien, o maravillado, y ponerlo en su corazón, en su
    memoria, en su inteligencia. Sí todos los días dais gracias al Señor, si estáis contentos por todo lo
    que os da, poseeréis el secreto mágico que puede transformar vuestra vida, y las entidades
    luminosas del mundo invisible se acercarán a vosotros para ayudaros.

    REVIVID LOS MOMENTOS DE FELICIDAD

    Vais a un concierto y oís, supongamos una sinfonía de Beethoven o una Misa de Mozart que
    os eleva. Habréis vivido durante este tiempo momentos sublimes y, de vuelta a vuestra casa,
    pensáis que os gustaría volver a oír esa misma música para poder sumergiros en la misma
    atmósfera, y revivir las mismas maravillosas sensaciones. ¿Qué hacéis entonces? Sabéis que esta
    música está grabada. Vais entonces a comprar el disco, y cuando lo tenéis, podéis escucharlo
    tantas veces como queráis; forma parte de vuestra discoteca.
    Pues bien, sabed que también existe una discoteca en nosotros mismos. Sí, el menor
    acontecimiento que vivimos durante nuestra existencia queda grabado en nosotros. En psicología,
    estas grabaciones reciben el nombre de memoria o de subconsciente. Poco importa el nombre que
    se les de, lo esencial es saber utilizarlas. Cuando consigáis vivir un segundo divino, la eternidad
    ya se ha deslizado en este segundo. Habeis imprimido un cliché, y este cliché vivirá eternamente,
    permanece ahí, imborrable en vosotros. Por lo tanto, cuando os sintáis indispuestos, trastornados,
    en el vacío, entrad en vuestra discoteca interior y esforzaos por reencontrar esos estados de
    conciencia maravillosos gracias a los cuales, por lo menos durante algunos segundos,
    comprendisteis que la existencia puede ser luz, paz, belleza, amor, plenitud. Incluso si de
    momento os encontráis en una situación y estado de ánimo muy alejados de esos momentos
    felices, como estos aún permanecen en vosotros, podéis recuperados y sentiros invadidos por sus
    vibraciones benéficas.
    Desconocéis las' inusitadas posibilidades que poseéis, y esta ignorancia es la que os impide
    comprender, avanzar, crear. Lo tenéis todo dentro de vosotros, pero no trabajáis porque nadie os
    ha revelado vuestras posibilidades. y así, el tiempo pasa, la vida se va y sin haber hecho nada.
    Incluso la criatura más desgraciada, la más desprovista, ha tenido en su vida algunos
    momentos de felicidad que puede recordar para neutralizar los pensamientos y los sentimientos
    que le agobian. ¿Por qué recordar continuamente sus decepciones, sus penas? La ignorancia,
    siempre la ignorancia... Observaros y constataréis que no os esforzáis demasiado para revivir los
    momentos felices que habéis tenido. Por el contrario, ¡con qué facilidad retenéis los recuerdos
    penosos y dolorosos! ¿Por qué? ¿De quésirve? Es ya el momento de aprender a trabajar con los
    elementos positivos.
    En vuestra familia, con vuestros amigos, ¿no habéis vivido momentos felices?.. Y con libros,
    con obras de arte, con música... o frente a algunos espectáculos de la naturaleza... Entonces,
    rememorad esos momentos, aunque sólo sean tres, cuatro, o tan sólo uno de ellos... Recordadlos a
    menudo... recordad el lugar, las circunstancias, las personas, concentraros para recobrar los
    mismos pensamientos, los mismos sentimientos, las mismas sensaciones. Poco a poco, tendréis la
    impresión de vivir de nuevo estos estados, con la misma. intensidad, como si los estuvierais
    viviendo realmente. Lo esencial no es lo que ocurre objetivamente, en el exterior, sino lo que
    sentís interiormente.
    Rememorad desde ahora todos los momentos en los que habéis comprendido, sentido que la
    vida era bella y que tenía un sentido. Que todos estos momentos estén ahí a vuestra disposición
    para el día en que los necesitéis. Incluso procurad saber elegir el recuerdo ya que según las
    circunstancias, al igual que una música es más apropiada que otra, éste puede ser más benéfico
    que otro.
    y cuando hayáis recopilado estos momentos, rememoradlos a menudo. Así los amplificaréis,
    los vivificaréis y contrariamente a lo que ocurre con los discos comerciales que acaban
    deteriorándose por el uso, cuanto más utilicéis esos otros discos grabados en vuestro corazón, en
    vuestra alma, más sólidos y resistentes se volverán. Además, rige la misma ley tanto si son
    benéficos como nocivos: cuánto más los utilicéis más resistentes se volverán.
    ¿Lo habéis comprendido? Cuando os sintáis desgraciados, desmoralizados, siempre es posible
    recordar aquellos minutos en los que sentisteis la realidad de la vida divina. Recordad, siempre
    habréis vivido algún día en vuestra vida en el que sentisteis una voz magnífica cantar melodías
    celestiales. Entrad en vuestra discoteca interior, poned el disco en vuestro aparato; os sentiréis de
    nuevo cautivados, atrapados por su encanto... Poco a poco os recuperaréis y seguiréis vuestro
    camino llenos de esperanza.

    Una educación que comienza antes del nacimiento

    10 de Julio, 2007, 20:09

    Por @ 10 de Julio, 2007, 20:09 en Libros Del Maestro Aívanhov
     Omraam Mikhaël Aïvanhov
    una educación que comienza antes del nacimiento
    4ª. Edición
    Colección Izvor
    No. 203
    Ediciones Prosveta
    ÍNDICE
    I.- Enseñar a los padres primero, 2
    II.- Una educación que comienza antes del nacimiento, 4
    III.- Un plan para el futuro de la humanidad, 9
    IV.- ¡Ocupáos de vuestros hijos!, 12
    V.- Una nueva comprensión del amor maternal, 14
    VI.- La palabra mágica, 20
    VII.- No dejar nunca a un niño inactivo, 23
    VIII.- Preparar a los niños para su futura vida de adultos, 26
    IX.- Preservad en el niño el sentido de lo maravilloso, 28
    X.- Un amor sin debilidad, 31
    I



    ENSEÑAR A LOS PADRES PRIMERO
    Puede ser que algunos de vosotros os preguntéis por qué casi nunca trato de la educación de los niños, a pesar de mi condición de pedagogo. Todos los pedagogos se ocupan de los niños, menos yo, que soy la excepción. ¿Por qué? Porque pienso que es necesario comenzar por enseñar a los padres.
    No creo en ninguna teoría pedagógica, creo solamente en la manera de vivir de los padres antes y después del nacimiento de los hijos. He ahí por qué no he querido nunca hablar dema-siado sobre la educación de los niños. Si los padres no hacen nada por educarse ellos mismos, ¿cómo van a educar a sus hijos? A los padres se les habla de la educación de sus hijos como si verdaderamente estuvieran preparados para ello; desde el momento que tienen hijos, se considera que están preparados. No, muy a menudo no lo están, y es a ellos a quienes hay que instruir y a quienes hay que enseñar cómo conducirse para que influyan favorablemente en sus hijos.
    Pero como no conocen mi programa, me critican: «¿Pedagogo? ¡Pff! ¡Cómo va a serlo si nunca habla de la educación de los niños!» En realidad no han comprendido todavía mi punto de vista. Mientras los padres no estén preparados, aunque les demos las mejores explicaciones pedagógicas no servirá de nada, y harán mucho daño a sus hijos queriendo aplicar nociones que no han comprendido.
    Cuánta gente que quiere tener hijos no se preocupa de saber si verdaderamente reúnen condiciones para ello, si tienen buena salud y medios materiales para educarles, y sobre todo, si poseen las cualidades necesarias a fin de ser para sus hijos un ejemplo, una seguridad y un consuelo en todas las circunstancias de la vida. No lo piensan. Traen hijos al mundo y estos hijos crecerán solos, a la buena de Dios, se desenvolverán como puedan, y un día tendrán hijos en condiciones tan deplorables como las de sus padres.
    Estoy sorprendido de ver tantos chicos y chicas que desean casarse sin pensar en prepararse para su futura función de padres y de madres. Cuando a veces me encuentro alguna chica encinta, verdaderamente me digo... ¡Una niña que lleva en su seno un niño! Se ve en su cara: es una niña. Entonces, ¿qué ocurrirá? Es preferible no tener hijos mientras no se está preparado, de lo contrario se paga muy caro.
    Diréis: «Prepararse... pero, ¿cómo?» Prepararse es tener pensamientos, sentimientos y una actitud que atraerá hacia una determinada familia seres excepcionales. La Ciencia iniciática enseña que no es por azar el que tal o cual niño nazca en una familia: consciente o inconsciente-mente (lo más a menudo inconscientemente), son los padres los que le han atraído. Por eso los padres deben llamar conscientemente a los genios, a las divinidades. Pueden escoger a sus hijos: esto es algo que la mayoría no sabe.
    2

    Así pues es necesario revisado todo desde el principio, y el principio es la concepción de los hijos. Los padres no piensan que deben prepararse durante meses y años como para un acto sagrado. Frecuentemente, es en una noche de desenfreno, después de haber comido y bebido abundantemente, cuando conciben un hijo. Ese es el momento que escogen, si se puede decir que lo «escogen». Podrían esperar a tener un momento de paz, de lucidez, un momento que reinara en ellos una gran armonía. Pero no; esperan a estar excitados por el alcohol, sin saber ni dónde están; ¡y en ese estado magnífico conciben un hijo! Pero, ¿qué elementos creéis que introducen en él? Un hijo que viene al mundo cargado de semejantes elementos no puede ser otra cosa que la primera víctima de sus propios padres. Entonces, ¿a quién hay que educar? Yo os digo que no es
    a los hijos, sino a los padres.
    En casa, los padres no dejan de dar a sus hijos el triste espectáculo de sus disputas, de sus mentiras, de su falta de honestidad. ¿Cómo se imaginan que van a educarles? Se ha comprobado que un bebé puede caer enfermo y manifestar perturbaciones nerviosas a consecuencia de las disputas entre sus padres: aunque no esté presente, estas disputas crean a su alrededor una atmósfera de desarmonía que el niño siente, porque está todavía muy unido a sus padres. El bebé no es consciente, pero a pesar de ello es muy receptivo, y su cuerpo etérico es el que recibe los choques.
    Los padres deben tomar conciencia de sus responsabilidades. No tienen derecho a invitar espíritus a encarnarse si son incapaces de mostrarse a la altura de su cometido. Veo que algunos se conducen de una manera tan inverosímil que no puedo evitar el preguntarles : «Pero veamos : ¿amáis verdaderamente a vuestros hijos?» Se indignan: «¿Cómo? ¿Si amamos a nuestros hijos? ¡Naturalmente que amamos a nuestros hijos! Pues bien, no lo creo, porque si les amarais, cambiaríais de actitud comenzando por corregir en vosotros ciertas debilidades que se reflejan de forma muy negativa en ellos. No hacéis ningún esfuerzo. ¿Es ese vuestro amor?»
    Aunque sé que el porvenir de la Fraternidad está en los niños, es de los padres de quienes me ocupo; quiero hacerles comprender que no deben traer niños al mundo sólo por satisfacer ese instinto atávico de procrear. Ese instinto existe naturalmente, pero debe ser comprendido de manera más espiritual, es necesario que el pensamiento, el alma, el espíritu participen en ese acto para que el niño esté unido a un mundo superior. En la mayoría de los casos, los humanos se comportan como animales: comen, beben y procrean. A semejanza de éstos, no hay nada espiritual en sus actos. El amor no tiene ninguna importancia, es el placer lo que cuenta, y este placer momentáneo lo pagarán durante toda una vida, y se lo harán pagar también a sus hijos.
    ¿Queréis que me ocupe de los niños? ¡Ah, no! Es mejor que me ocupe de vosotros, y ocu-pándome de vosotros, indirectamente me ocupo de los hijos que ya tenéis y de los que tendréis más tarde.
    3

    II
    UNA EDUCACIÓN QUE COMIENZA ANTES DEL NACIMIENTO
    Cuando quieren un hijo, la mayoría de los hombres se imaginan que sus poderes se limitan a realizar fisicamente lo que hace falta para ello, y que todo el resto: la constitución del niño, su carácter, sus facultades, sus cualidades y sus defectos, dependen del azar o de la voluntad de Dios, de quien no tienen una idea muy precisa. Como han oído hablar de las leyes hereditarias, suponen que ese hijo se parecerá fisica y moralmente a sus padres, a sus abuelos, a un tío o a una tía. Pero no piensan que está en sus manos el favorecer o impedir ese parecido, y de una manera general, el escoger lo que será ese niño. Pues bien, es ahí donde se equivocan: los padres pueden influir sobre el hijo que viene a encarnarse en su familia.
    Pero antes de la concepción, los padres deben prepararse para poder atraer un espíritu sublime, porque una entidad superior sólo puede aceptar encarnarse en seres que han llegado ya a un cierto grado de pureza y de autocontrol. Para estas entidades no es importante entrar en una familia rica o gloriosa, sino que normalmente prefieren familias modestas donde no puedan ser tentadas por la vida fácil. Lo que necesitan recibir de esos padres en los cuales van a encarnarse, es una herencia que no obstaculice el trabajo espiritual por el que han decidido venir a la tierra. Muy pocos hombres y mujeres presentan las cualidades necesarias para que encarnen grandes espíritus, y por esta causa la tierra está poblada por tanta gente vulgar, por enfermos y por criminales, en lugar de estar poblada por divinidades.
    La Enseñanza de la Fraternidad Blanca Universal muestra al hombre y a la mujer cómo pre-pararse para alcanzar el grado de pureza y el estado de espíritu óptimo para concebir un hijo, escogiendo - según las mejores influencias planetarias - incluso el momento de la concepción. ¿Cómo han podido descender tan bajo los hombres, dejando al azar un acontecimiento tan importante como la concepción de un hijo? Es ahí donde es necesario pedir la ayuda del Cielo, la presencia de los ángeles, para poder atraer un espíritu poderoso, luminoso, que sea un bienhechor de la humanidad. En lugar de hacerlo así, piden ayuda al alcohol o a lo que sea, y a menudo en ese momento el hombre se comporta como un animal: violenta a su mujer, la cual comienza a alimentar hacia él sentimientos de desprecio, repugnancia y venganza... ¿Cómo extrañarse si después aparece un monstruo?
    Pero veamos con más detalle esta cuestión de la concepción. Para que un niño venga al mundo, es necesario que el padre dé el germen a la madre, y que la madre lo madure. Podemos decir, por tanto, que el padre es creador y la madre formadora. Este germen que da el padre es un resumen, una condensación de su propia quintaesencia. Todo lo que ha vivido, todo lo que vive se expresa ahí, en este germen. Por lo tanto, según su manera de vivir, el padre da un germen de mejor o peor calidad.
    4

    A menudo os he explicado que toda nuestra manera de vivir se inscribe y se registra en nos-otros, en los cromosomas de nuestras células. Cada célula posee una memoria. No sirve de nada hacer la comedia delante de los demás mostrándose amable, honesto y caritativo: es lo que pensamos, lo que sentimos en nuestro fuero interno lo que se registra y se transmite en herencia de generación en generación. Y si son enfermedades o vicios lo que se ha registrado, una vez transmitidos, id a buscar profesores, escuelas y médicos para curar al niño: no hay nada que hacer, es demasiado tarde. Todo se transmite, y si no se manifiesta en el primer hijo, se manifestará en el segundo o en el tercero. Hay que comprender que la naturaleza es fiel y verí-
    dica.
    Así pues, es un error creer que lo que el hombre da a la mujer en el momento de la con-cepción es siempre de la misma naturaleza. Si un hombre no ha trabajado nunca sobre sí mismo para ennoblecerse y purificarse, dará a la madre el germen de un ser completamente vulgar o incluso de un criminal.
    Tomemos un ejemplo; posiblemente no lo encontraréis muy poético, pero al menos resulta claro: la función de un grifo es dar agua y esta agua puede salir turbia o cristalina. Aquel que conserva continuamente dentro de sí malos pensamientos, malos sentimientos, no puede dar nada más que agua sucia; sin embargo, aquel que no cesa de trabajar por el bien y por la luz, distribuye agua cristalina, vivificante. Sí, no os sorprendáis: el germen que el hombre da a la mujer en el momento de la concepción es diferente según s:u grado de evolución.
    Así como la semilla plantada en tierra contiene el proyecto de lo que será el árbol o la flor, el germen que el padre da a la madre también lleva en sí el proyecto de lo que será el hijo, sus facultades, sus dones, o al contrario, sus lagunas, sus taras. En cuanto a la madre, durante los nue-ve meses de gestación aporta los materiales que servirán a la realización de este proyecto, y res-pecto a esto también puedo revelaros cosas extremadamente interesantes e importantes.
    Durante los nueve meses de gestación, la madre no solamente trabaja en la formación del cuerpo fisico del niño; sin saberlo trabaja sobre el germen que el hombre le ha dado, creando las condiciones favorables o desfavorables para el desarrollo de las diferentes características conte-nidas en este germen. ¿Y cómo trabaja ella? Vigilando sus pensamientos, sus sentimientos, la vida que lleva. Es lo que llamamos la galvanoplastia espiritual.
    Comenzaré por describiros el proceso químico de la galvanoplastia, el cual, en sus aplicacio-nes espirituales, puede acarrear consecuencias de la mayor importancia para toda la humanidad.
    Se sumergen dos electrodos en una cubeta llena de una solución de una sal metálica, que puede ser de oro, de plata, de cobre... El ánodo, el polo positivo, es una placa del mi