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La realidad sobre la Gran Fraternidad Blanca Universal (GFBU)
8 de Junio, 2008, 14:11
| La realidad sobre la Gran Fraternidad Blanca Universal (GFBU) |
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Os dejo un texto sacado de comentarios que se hacen sobre la Gran Fraternidad Blanca Universal(GFBU), después intentaré explicar lo que realmente es la GFBU.
Esto es mas o menos lo que se cuenta en la red sobre la GFBU:
La Gran Fraternidad Universal (Red de Organizaciones Culturales No Gubernamentales Gran Fraternidad Universal Línea Solar A.C. "Red GFU") La Red GFU es una institución no gubernamental que pretende mejorar la condición humana en todas sus dimensiones y promover la integración de las personas y los pueblos desde el respeto a la pluralidad, promoviendo la dignidad humana por encima de cualquier diferencia. Es un recipiente abierto a toda aportación creativa que redunde en una mejor conciencia del ser humano, del entorno que habitamos y del planeta. Es una organización que promueve redes de individuos, comunidades y asociaciones que impulsan procesos culturales y educativos para el desarrollo humano y la calidad de vida de las personas. Objetivos La Red GFU tiene por objeto propiciar el diálogo entre la ciencia, el arte, la filosofía y las disciplinas espirituales, para el desarrollo humano, por medio de una educación integral, una comunicación y el intercambio entre los individuos, los grupos, las asociaciones, las sociedades humanitarias, filosóficas, culturales, técnicas, artísticas, esotéricas, religiosas e Iniciaticas. Es un intento de traer a la familia humana a un entendimiento, sin prejuicios de credos, razas, sexos o clases, por medio de una síntesis de información y formación aplicada al diálogo entre la ciencia y el arte, la filosofía y la religión. El objetivo es el de mejorar la salud y la conciencia para ayudar a los seres humanos a elevar su calidad de vida y la dignidad de su naturaleza trascendente. Historia La Gran Fraternidad Universal es fundada en 21 de Marzo de 1948, por el eminente sabio francés Serge Raynaud de la Ferriere y José Manuel Estrada Vazquez. La Gran Fraternidad Universal (fundación Serge Raynaud de la Ferrière. Línea Lunar) Se trata de una institución cultural mundial sin fines de lucro fundada en Venezuela por Serge Raynaud de la Ferrière, presentado como eminente científico por su traductor David Ferriz Olivares. El Maestre Serge Raynaud, y a través de él, su maestro el Divino Maestre Sun Wu Kung, proclaman en 1948 la llegada de la Era del Aquarius o la Edad de Oro largamente esperada. "Aquarius es la Nueva Edad cuyo advenimiento origina este período de transición en que vivimos actualmente" (Serge Raynaud 1947). La Fraternidad Blanca Universal (fundada por Omraam Mikhaël Aïvanhov) La Fraternidad Blanca Universal es una institución de orden espiritual fundada por el Maestro Omraam Mikhaël Aïvanhov en el año de 1900, en Tracia situada al sur de Bulgaria. Mikhael y su Maestro Deunov sostuvieron que en 1914 había empezado la Era de Acuario y, por tanto, el Advenimiento de la Edad de Oro. Con el nacimiento de esta institución y las enseñanzas del maestro Mikhaël se pretende el retorno a una la nueva sabiduría para el renacer de la humanidad. "La Fraternidad Blanca Universal es la unión de todos los espíritus que viven en la bondad, en la sabiduría, en el amor y en la verdad al servicio de Dios" (Omraam Mikhaël Aívanhov 1915). La edad de oro Como hemos visto el origen de estos movimientos espirituales esta fuertemente vinculado a la idea del advenimiento de una nueva era, una edad maravillosa y espiritual donde se presenciaría una especie de segundo renacimiento. Hay que señalar que durante la primera mitad del siglo 20 y un poco después, numerosas agrupaciones espirituales y místicas proclamaron en diferentes fechas la llegada de la Edad de Oro o Era del Acuario o Aquarius, postulando por lo general al fundador de su grupo como Avatar o Cristo de la Nueva Era. A este conjunto de agrupaciones similares pero a la vez muy diversas, se les conoce también como New Age. Por lo que existe una abundante y muy variada literatura al respecto. Lo que constituye en si un tema interesante de estudio para los estudiosos de las religiones comparadas.
Pues poco tiene que ver la gran verdad de la GFBU con estos comentarios que encontramos en la red. En la Web de la Asociación FBU encontramos esta información para desmarcarse de algunos grupos con nombres parecidos que actúan como verdaderas sectas. http://www.fbu.org/site_espagnol/general_esp/comuni_cado.htm
Precisiones sobre el nombre Fraternidad Blanca Universal:
http://www.fbu.org/site_espagnol/general_esp/preci_siones.htm
infosesp@fbu.org
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Este nombre suscita interrogantes por parte de las personas que creen ver, en el término "Blanca", una connotación racista. Los otros dos términos "Fraternidad" y "Universal" deberían eliminar toda ambigüedad al respecto.
Fraternidad: significa que esta enseñanza se dirige a la comunidad de los hombres de toda la Tierra, cuya predestinación es vivir juntos como los hijos de un mismo creador: Dios.
Blanca: este término debe ser comprendido simbólicamente. Hace referencia a la luz blanca, símbolo espiritual por excelencia, que es la síntesis de todos los colores (tal como lo revela su descomposición con el prisma), colores que la tradición mística considera como las manifestaciones de las virtudes del alma.
Extractos del artículo 1 de los estatutos de la asociación Fraternidad Blanca Universal: «en la denominación "Fraternidad Blanca Universal" el término "blanca" no hace referencia en absoluto al color de la piel propio de una raza.
De la misma forma que el color blanco es la síntesis de todos los colores, la idea de "Fraternidad Blanca Universal", que es intemporal, concierne a todos los hombres sin excepción. Esta idea les invita a realizar sobre toda la Tierra una vida fraternal, armoniosa, respetando cada raza, cada religión, cada nacionalidad.»
Universal: por su estructura psíquica, el hombre, creado a imagen de Dios, es capaz de elevar y de ensanchar su consciencia hasta una concepción universal de la vida.
El nombre "Fraternidad Blanca Universal" representa pues, por sí mismo, un programa.
Su enseñanza es esencialmente una psicología y una pedagogía que permiten a cada uno hacer un trabajo sobre sí mismo, gracias al cual siente verdaderamente que se convierte en hermano de todos los hombres, hijos de Dios, y habitante consciente de esta inmensa morada que es el universo. |
No pienso que la GFBU de Serge Raynaud de la Ferriere y José Manuel Estrada Vazquez tenga nada que ver con la GFBU que fundo el Maestro Deunov o Aïvanhov.
La relación de la GFBU del Maestro tiene mas que ver con la línea milenaria gnóstica del maestro de los maestros Hermes Trismegisto y de las enseñanzas esotéricas de Jesús.
La GFBU en realidad no es de este bajo mundo. La verdadera GFBU esta en el cosmos, en todas las dimensiones de la creación Universal. Nace por supuesto desde el núcleo de los seres más sabios y evolucionados del Universo. Las pequeñas asociaciones que podemos organizar en la Tierra son pálidos reflejos de esta GFBU Cósmica.
Con toda humildad, es el primer paso que debemos conocer o reconocer. No basta con formar un grupo humano y llamarlo GFBU o FBU o Fraternidad de no sé que, para pensar que uno pertenece ya a la GFBU.
No es necesario pertenecer a ningún grupo de personas para ser de la GFBU.
En mi experiencia trabajo con todas estas enseñanzas desde numerosos años, y nunca me he involucrado en ningún grupo asociativo. Debo enmarcar que tampoco ningún grupo ha venido a intentar absorberme en su grupo o nada parecido. Hasta diría que han pasado de mí olímpicamente, aún conociendo el trabajo de divulgación que efectuó en Internet en los últimos 10 años. Por lo que el afán sectario que se presta a muchos de estos grupos es mas bien limitado y de poca envergadura, a la vista de su poca actividad y esfuerzo para conectarse con personas afines.
-Pertenecer a la GFBU es un estado de consciencia propio, es mental, y emocional. Nadie de este planeta, te dará ningún titulo, ninguna autorización o cosas parecidas.
-Pertenecer a esta GFBU es implicarse, involucrarse en las enseñanzas que nos aporta la toma de consciencia de nosotros mismos, como Seres Cósmicos, evolucionando en el Universo de la Unicidad.
-Pertenecer a la GFBU es comprender que existe una jerarquía de Seres multi dimensiónales que componen esta GFBU Cósmica. Altas Energías encargadas del buen funcionamiento de las Leyes Cósmicas Universales. Son las mismísimas "Fuerzas de la Naturaleza", como suelen llamarles inconscientemente, sin nunca preguntarse que son realmente estas fuerzas y como funcionan. Pues un día la humanidad recordará esta gran verdad y entonces se transformara en una Gran Fraternidad en la cual todos trabajaran para todos. El sentido profundo de la fraternidad entre los pueblos, hace desaparecer nuestras diferencias y relucir nuestra Unicidad.
Estar en Unión y Armonía con estos Seres es lo que te hace pertenecer realmente a esta GFBU. Cada uno desde su humilde camino, puede decretarse Obrero y Servidor de la GFBU. Implica por cierto un gran trabajo sobre sí mismo, esfuerzos de atención y voluntad de aplicación. Nadie es perfecto, y solemos caer en las trampas del sistema inferior egocéntrico, pero siempre nos queda nuestra fuerza de voluntad para ser más fuertes y sensatos buscando a dirigir nuestra capacidad de recepción hacia unas zonas más nobles y elevadas del pensamiento. El pensamiento Cósmico Mental.
Quienes carecen de este nivel de consciencia, en vano forman grupos, "el habito no hace el monje", ni el nombre de un grupo hace Herman@s conscientes.
Ahora si tenéis la suerte de encontraros con Herman@s que practican esta toma de consciencia, y podéis compartir experiencias enseñanzas, resultados, análisis, etc... Todo este trabajo de descubrimiento de nuestro verdadero "YO", pues fantástico. La Gran Puerta principal de entrada de la toma de consciencia, es la re-identificación de lo que realmente somos. Digo perfecto, si encontramos un grupo sano de personas sanas que quieren evolucionar honestamente, puede ser una vivencia y una experiencia muy rica que nos puede abrir muchas puertas del mundo sutil y de la consciencia. Aprendamos a discernir bien en que grupos nos metemos, siempre antes de entrar verificar si puedes salir con la misma facilidad, sino abstenerse.
Pero reconocer para siempre que nadie va a trabajar por ti, en el sentido de que nadie puede tomar consciencia por ti mismo, nadie puede ser alquimista por ti. El único que tiene acceso a su laboratorio interno es uno mismo. Mismo si la ayuda y el compartir puede aportarnos muchas buenas precisiones o confirmaciones y ver hasta revelaciones nuevas, todo este trabajo de interiorización es personal e intransferible. Desde la experimentación propia se adquiere la toma de consciencia real.
Gracias a esta verdad ahora sabes que no es posible caer en manos de una secta, porque ninguna secta aceptaría este precepto esencial en la enseñanza Cósmica Mental. La mayoría van de salvadores y que ellos van a salvarte el plumero, pues no. Huir de todos esos, que solo quieren vaciarte la cuenta bancaria.
Quien comprende que este camino lo debe recorrer uno mismo, nunca caerá en las redes de esos tristes "buitres".
Remarco que hoy en día no me convence ninguno de estos grupos humanos que se hacen llamar GFBU. Ni la misma asociación con Prosveta y todo el mercantilismo que han montado y siguen manteniendo 22 años después de que se marcho el Maestro. Se agradece el trabajo de transmisión con las edición de los libros en varios idiomas, pero falta algo de altruismo y no puedo compartir que no se puedan encontrar todas las enseñanzas del Maestro Aïvanhov y Deunov de forma libre por Internet. No estoy informado de las actividades que practican en esta asociación, ni quien es el maestro que imparte los cursos en los centros. La verdad no quiero ni saberlo, los únicos contactos que he podido tener con ellos fue por pedir directamente los libros del Maestro en Español, teniendo todo lo que se hace en castellano del maestro. Por lo que saben perfectamente de mi existencia y de mi trabajo de divulgación de las enseñanzas, repito jamás nadie de esta asociación se puso en contacto conmigo para formar parte de su grupo. Varias veces escribimos para pedir que pusieran mas material gratuito a disposición en red, y siempre, contestan con cosas sin sentido para justificar el negocio montado. Espero que tarde o pronto se darán cuenta de la falta que cometen, más vendiendo enseñanzas que no son suyas y porque el Maestro nunca vendió de esta forma tan materialista las enseñanzas. Se debe cobrar por editar libros, esta claro así funciona el mundo de hoy. Pero además de esto, solo digo que debería existir una biblioteca universal con todas las enseñanzas de todos los maestros de todos los tiempos disponibles gratuitamente, con todos los libros y enseñanzas de cada uno. Muchos compraríamos los libros, aún teniendo en red la información. Los libros tienen una magia que no dispone la Red. Pero si el afán REAL es transmitir las enseñanzas, que sea en el sentido más amplio que nos permita la tecnología moderna. Solo cuesta un poco de tiempo. Por supuesto me ofrezco para participar en la difusión del conocimiento y ya algún material ofrecemos de forma desinteresada y gratuita: http://aivanhov.zoomblog.com/
Siempre nos queda el gran libro de la Naturaleza que no pertenece a nadie y no se puede comercializar, este libro somos nosotros mismos y todo lo que existe en el Universo, en todos los planos de existencias. Este libro esta abierto 24h sobre 24h, su entrada o consulta es gratuita y disponible para todos los que vibran cada día mas en Armonía con este Saber.
Tú y solo tú, sabes si haces parte o no de la GFBU y si actuas como tal, no sirve engañarse, porque uno solo puede engañarse a si mismo. Saber que somos totalmente transparentes frente a los grandes consejos de Estas Altas Energías Cósmicas.
NO HAY ELEGIDOS. Los "elegidos" se eligen a ellos mismos por este trabajo de apertura y reconocimiento consciente de lo que son. Nadie decide por los demás. Cada uno deberá aceptar las consecuencias de sus pensamientos, emociones, actos y toma de consciencia que sea limitada o amplia, tiene efectos diferentes en tu presente y mas lo tendrá en un futuro cercano, esta claro. La elección es nuestra y solo nuestra. Después nuestra capacidad depende de nuestro propio nivel evolutivo y cada uno va a su ritmo y con sus propias lecciones, repito nadie es perfecto en esta bajo mundo..
"Las puertas son muy altas, pero hay que agacharse mucho para poder entrar."
Saludos Luminosos.
Adán Richard Wilson
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Conocer el Maestro Aïvanhov
8 de Junio, 2008, 10:59
Conocer el Maestro Aïvanhov
Nostradamus profetizó de alguna manera su venida. Cerca de las cimas del Rila y Rodopi se encontró Otrora el santuario de Orfeo, al sur de Bulgaria, lugar donde más tarde los Bogomilos continuarían en el siglo III la cadena milenaria que partiendo de Mesopotamia influiría en los movimientos iniciáticos de Templarios y Cátaros.
En una familia pobre, un bonito niño nacerá, en un país balcánico este águila vendrá, en el país del gallo habitará, de su nombre parecido al mío el mundo se acordará, su voz la muchedumbre escuchará y después de grandes travesías una nueva Fe iniciará. (Cuarteta de Nostradamus).
Reconocido por los maestros de la India, Encontrará al lama Anagarika Govinda, a Shivananda en Rishikesh, se le da el Nombre de Omraam Mikhaël Aïvanhov.

Mikhael y su Maestro Peter Deunov sostuvieron que en 1914 había empezado la Era de Acuario -una nueva Edad de Oro- representada simbólicamente por un viejo Sabio que vierte el agua de una cántara, la nueva sabiduría para el renacer de la humanidad. Retomaron así esta tradición con el propósito de impulsar la Fraternidad Universal de la Luz, en sus propias palabras, la unión de todos los seres que viven en la bondad, en la sabiduría, en el amor y en la verdad al servicio de Dios.
La tierra donde se sitúa Bulgaria, ya desde el lejano pasado, ha sido encrucijada de manera importante entre Oriente y Occidente del plan filosófico-espiritual. Los tracios fueron un pueblo antiguo que habitó las tierras de la actual Bulgaria y algunas regiones colindantes. Ya Homero la señala, cuyos poemas son el primer monumento histórico-literario de Europa. Ellos vivieron durante la época grecorromana para desaparecer tras las incursiones eslavas contra el imperio bizantino. Estableciéndose en sus actuales tierras, los eslavos encontraron un número ilimitado de tracios sobrevividos y que paulatinamente asimilaron. En el curso de aquel proceso, los eslavos padecieron inevitablemente el influjo de la cultura nativa, de ahí que Bulgaria mantenga elementos de la civilización tracia.
Bulgaria, encrucijada espiritual entre Oriente y Occidente
En el corazón sagrado de las montañas de Rila y los Rodopi, en la región de la tracia, fue creado muchos siglos aC la Escuela de Orfeo, sobre la que se ha formado una vasta literatura. Orfeo gran sabio, conocedor de los misterios de Egipto y de las leyes mágicas de la música sagrada creó una tradición mística, un movimiento que se envolvió el corazón de una nueva cultura.
Por tal razón, los antiguos griegos consideraron a la tracia, situada al sur de Bulgaria (y donde ha nacido O M Aïvanhov) como un país de Luz, la patria de las Musas. Cerca de las altas cimas del Rila y los Rodopi se encontró el santuario de Orfeo, donde se enseñaron el arte Sagrado, la poesía, la música, y se proclamaron las grandes leyes de la vida. Ciertamente para los poetas e iniciados griegos como Pindaro, Esquilo y Platón, el nombre de tracia asumió el sentido simbólico de la tierra de la doctrina pura y la poesía hierática... el conjunto de las tradiciones y las doctrinas que orientaron la cultura hacia la inteligencia divina.
El mito de Orfeo también es contado por Ovidio en la Metamorfosis. Diodoro Siculo escribió: Orfeo, famoso entre los griegos por sus conocimientos de los Misterios... iniciado en las ciencias sagradas de los Egipcios, recondujo en una época más reciente el nacimiento del antiguo culto de Osiris e instituyó nuevas iniciaciones. Además transmitió a los griegos y bárbaros la veneración por los sagrados rituales ocultos, y se empeñó por las iniciaciones y misterios, por las purificaciones y los oráculos.
Muchos siglos después, en la edad media, los Balcanes se convirtieron nuevamente en un foco importante de la cultura mística. Nació un movimiento de gran importancia, los Bogomilos -el nombre eslavo Bogomil, no es otro que un simple calco del griego teofilos, querido de Dios. Proclamaron una vida simple, pura y santa basada en el amor, la hermandad y la igualdad entre los hombres. El movimiento tuvo no sólo un carácter espiritual, también aspiró a realizar reformas sociales. Pero fueron perseguidos y desterrados; huyeron en varias partes de Europa y ejercieron una influencia importante sobre los movimientos iniciáticos de los Templarios y los Cátaros (Feuerstein en El Misterio de la Luz). El primer enlace europeo de una cadena milenaria, iniciada con la prédica en el s III de Manos, en Mesopotamia, para llegar hasta a la Cruzada de los Albigense contra los cátaros, en la Francia meridional en el siglo XIII.
Al principio del siglo XX con la llegada de Peter Deunov, Maestro de Omraam Mikhaël Aïvanhov, Bulgaria se convierte en el centro de una nueva cultura espiritual internacional: la enseñanza iniciática de la Fraternidad Blanca Universal, la enseñanza de la unidad espiritual de todos los pueblos y todas las religiones.
Esta Enseñanza, inspirada en los Principios transmitidos por los Evangelios de Jesús, y por lo tanto ligada a la Tradición Iniciática de Melquisedec (el gran sacerdote ejecutor de paz y justicia del que hablan los textos sagrados), envuelve la ciencia iniciática con palabras simples, accesibles a todos, y añade los métodos para realizar en la vida individual los valores espirituales más elevados.
La infancia y la adolescencia
En una familia pobre, un bonito niño nacerá, en un país balcánico este águila vendrá, en el país del gallo habitará, de su nombre parecido al mío el mundo se acordará, su voz la muchedumbre escuchará y después de grandes travesías una nueva Fe iniciará. (Cuarteta de Nostradamus).
Omraam Mikhaël Aïvanhov, nace al alba del siglo veinte, el 31 de enero de 1900 en Serbzy, en el seno de una familia pobre de una pequeña aldea de la Macedonia, a los pies del Babouna Planina, siendo su nombre originario Michael Ivanoff. Allí transcurre su infancia, en una Macedonia dominada por los otomanos y afligida por continuas luchas con los pueblos cercanos -turcos, griegos, serbios y búlgaros. En 1907 la aldea dónde vivía la familia fue incendiada por los nacionalistas griegos y la familia se traslada a Varna, en Bulgaria, cerca del mar Negro.
También las condiciones familiares son difíciles. A la edad de nueve años Mikhaël pierde al padre y asume la responsabilidad familiar, ayudando a la madre -a quien adoraba con gran cariño y devoción- y a su pequeño hermano. Desarrolla bastantes trabajos artesanales (herrero, sastre, obrero...) que le permiten llevar un pequeño sueldo a la casa. La madre, conocida en la región por su bondad y por su dedicación hacia el prójimo, es el primer modelo que inspira su conducta de vida. Es ella también quien le animará cuando atraviese las dificultades provocadas por los intensos ejercicios espirituales practicados a tan temprana edad.
Mikhaël, no obstante, a la vez que trabaja frecuenta la escuela, pero con escaso interés por las materias tradicionales. Al no disponer de medios económicos para comprar los libros de la escuela, aprende las lecciones echando un vistazo sobre los libros tomados en préstamo de sus compañeros. Tiene, en cambio, una fuerte atracción por los libros espirituales de los que toma posesión desde niño: el Evangelio de S Juan, el Libro de los Refranes de Salomón o el Génesis. Jesús, en especial, representa un gran manantial de inspiración para sus pensamientos y sentimientos.
Se convierte en un incondicional de las bibliotecas donde encuentra, a pesar de las dificultades sociopolíticas de Bulgaria, los clásicos de todas las grandes religiones... lee entre otros, los libros de Steiner, Blavatsky, Espinosa y Paracelso.
A la edad de 13 años descubre, por la lectura de algunos libros, el Buda, los Maestros hinduistas o las técnicas yóguicas de respiración de Ramacharaka, sobre las que se vuelca de manera especial.
Mikhaël ya de niño es animado por un extraordinario deseo de perfeccionamiento, de un ideal elevado de ayudar a la humanidad, y de una necesidad profunda de alcanzar el pleno conocimiento de las cosas, lo que le lleva a dedicar mucho tiempo a las lecturas y a los ejercicios espirituales. Se siente atraído fuertemente por la búsqueda concreta del mundo espiritual y las facultades ocultas del hombre. Experimenta las técnicas de concentración, la fuerza del pensamiento, el contacto interior con el mundo invisible... estudia la luz, sus efectos sobre el prisma y los colores que derivan.

Está interiormente convencido de la presencia del mundo invisible y busca en las formas de la naturaleza la chispa de vida que originan las manifestaciones. Más de una vez su madre lo encuentra absorto, ya a la edad de 4 años, en los remansados manantiales de agua o ante un fuego encendido. El agua y el fuego constituyen desde su primera infancia dos elementos y dos símbolos que estarán constantemente presentes en su vida y en sus conferencias.
Desarrolla una extraordinaria intuición que le permite reconocer y presagiar las relaciones entre los fenómenos físicos y espirituales. Pero todavía es demasiado joven. Dirá en una conferencia: me lancé prematuramente en ciertos ejercicios de yoga, de respiración, de concentración... fueron noches y días de estudio, de ayuno y de meditación.
Será esta una experiencia física y mística muy importante de la que hablará sucesivamente más veces. Sea porque le enseñará la importancia del equilibrio -nos dirá: la verdadera comprensión no se hace con ninguna célula del cerebro, sino con todo el cuerpo- sea porque será, de hecho, el preludio a otra experiencia que recordará más veces en sus conferencias: una tarde me ocurrió algo que no podré olvidar nunca... estuve en un estado de duermevela, cuando se me aparecieron dos seres: uno de una estatura impresionante... respiró la fuerza y la potencia, su cara fue dura y su mirada tenebrosa, fue como una visión terrorífica. El otro, junto a él, un ser irradiante, muy bello, cuya mirada expresó la inmensidad del amor divino... Y fue como si tuviera que hacer una elección... quedé impresionado por la potencia del primero, sin embargo en mi corazón quedé asustado ya que sentí en él algo terrible; me dejé atraer del otro y lo elegí porque tenía los rasgos del Cristo, la imagen de la dulzura, de la bondad, del sacrificio.
El joven Mikhaël hizo su elección definitiva: ¡trabajar con la Luz y ponerse al servicio de la Luz!
Esta experiencia que el Maestro ha vivido de modo tan intenso en la juventud, en realidad, bajo formas más tenues, se reproduce en todos los hombres. Todo nosotros, en efecto, nos encontramos frente a tales elecciones, somos inducidos en la vida a cumplir elecciones de valores sin que seamos conscientes de ello y descuidamos sus consecuencias. El Creador ha dejado a su criatura libre; le corresponde por lo tanto a ella entender la dirección que debe seguir para desarrollarse realmente. Me preguntaréis: ¿Por qué? ¿No sería mejor que Dios se impusiera a los seres humanos y les dictara la conducta a seguir? No, son ustedes quienes tienen que descubrir en donde reside realmente su interés; es su tarea darse cuenta del por qué es mejor tomar una dirección o hacer una elección antes que otra. Necesitan estar realmente convencidos de ello. ¿Qué ganarían realmente si fueran empujados, contra su voluntad, por el camino del bien y de la luz? Muy poco, debiendo cada vez retomarlo de nuevo todo. El Creador y los espíritus celestes dan por tanto plena libertad al hombre, ya que le corresponde entender y sentir para sí cuál sea su mejor camino.
El encuentro con el Maestro Deunov
En el 1916, se averigua un acontecimiento extraordinario, durante una meditación, Mikhaël entiende la música de las esferas. Animado por un gran ideal, Mikhaël ruega el Cielo para que le envíe un guía espiritual, un Maestro. A diferencia de lo que ocurre en occidente, donde la figura del Maestro es aceptada sobre todo en el campo de las artes y de algunas profesiones, en oriente, en cambio, tener a un Maestro espiritual siempre ha sido considerado como una de las más grandes riquezas y los que eligen un camino espiritual son capaces de sacrificar todo lo que poseen para encontrarse con él.
En el 1917, ocurre el encuentro determinante con Peter Deunov, al que se encontró en su destierro de Varna. Deunov fundó en el 1900 la Fraternidad Blanca Universal y tuvo un nutrido número de discípulos pero, a causa de su pensamiento religioso, fue mandado al destierro. Tuvo por nombre espiritual el de Beinça Douno, compuso cantos y elaboró danzas -la paneurritmia-, métodos y ejercicios que sirvieron de base a la Fraternidad que dirigió hasta su muerte en 1944.
 
Deunov mismo dice: la enseñanza que yo transmito, no es la que ha sido inventada por determinado Deunov, sino que es la enseñanza de la Fraternidad de la Luz. La Fraternidad Universal es la unión de todos los espíritus que viven en la bondad, en la sabiduría, en el amor y en la verdad al servicio de Dios. Su sede no está en ningún lugar de la tierra cerca de ningún pueblo, sino en todas partes, allí dónde las almas apetecen tan solo de pertenecer a esta inmensa familia divina y humana.
En este sentido, Aïvanhov también dirá: ¿Cuantos hay que trabajen en la creación de las condiciones favorables para ser hijos de Dios? Cuando haya una cantidad suficiente, las fuerzas tenebrosas que actúan libremente a causa de las ambiciones humanas, serán tomadas y absorbidas por el centro de la tierra. Este concepto es representado en el Apocalipsis por el arcángel Miguel, que somete al dragón. El Arcángel Miguel es una entidad real y capitaneará el egrégor formado por los iniciados de la Fraternidad Blanca Universal. Y cuando hablo de discípulos iniciados de la Fraternidad Blanca Universal, englobo a todos los que trabajan por la luz, en cualquiera religión o movimiento espiritual que participen (conferencia del 16 de abril de 1960, en Los Frutos del Árbol de la Vida).

Mikhaël está feliz del encuentro con Peter Deunov, ahora su recorrido espiritual puede tomar un camino preciso con la guía de su Maestro. En 1919, Peter Deunov, acabado el destierro, vuelve a Sofía y Mikhaël lo sigue, y es así como observa bien pronto el amor, la devoción, el espíritu de sacrificio, la admiración y la veneración que el joven discípulo le manifiesta. Por ello, el Maestro velará por él y lo protegerá en su proceso espiritual.
En la Universidad de Sofía, en la que realizó cursos de pedagogía, filosofía y psicología, Mikhaël consigue el diploma que luego le permite llegar a ser profesor y director del Instituto Pedagógico en Sofía. Mientras, se acerca la segunda guerra mundial, Deunov tiene el presentimiento de que su movimiento en Bulgaria -que alcanzó una gran expansión, con más que cuarenta mil discípulos- sería prohibido y manda en 1937 a su discípulo a Francia, al objeto de desarrollar y garantizar la continuidad y difusión de la Enseñanza.
La misión de Mikhael
Deunov sostiene que en 1914 empezó la Era del Acuario y, por tanto, el Advenimiento de la Edad de Oro, la época representada simbólicamente por un viejo Sabio que vierte el agua de una cántara, es decir, la nueva sabiduría, la nueva sangre vital para la humanidad. Durante esta época se revelaría el Tercer Testamento a la humanidad. Podemos afirmar con Lejbowicz (Omraam Mikhaël Aïvanhov, el Maestro de la Gran Fraternidad Blanca Universal) que Aïvanhov ha heredado del pueblo búlgaro el sueño que vive en las raíces profundas de su conciencia: establecer una civilización universal en la que puedan fundirse el oriente y el occidente reconciliados.
La misión de Deunov fue la de ayudar al nacimiento de un nuevo ciclo espiritual en el ámbito de las verdades de siempre. Los Evangelios y todos los grandes Textos Sagrados por fin habrían sido comprendidos y se realizarían gracias a la difusión del conocimiento y a la aplicación constante de los métodos impartidos por la ciencia iniciática. Tarea igualmente compartida con Aivanhov, pues el ideal que anima a ambos es ayudar a que la humanidad realice sobre la tierra, y en los comportamientos individuales, los ideales divinos que le conduzcan a la edad del oro que todos los profetas, santos y hombres de buena voluntad han invocado durante siglos.
Constituye, como presupuesto fundamental e indispensable de estas aspiraciones elevadas, vivir una vida santa y ejemplar. No hace falta observar que mientras la cultura académica implica exclusivamente al intelecto de la persona, la cultura iniciática atañe a todos los aspectos del hombre -espíritu, alma, intelecto, corazón y voluntad- e implica una coherencia profunda entre la vida experimentada, los pensamientos, sentimientos y las palabras pronunciadas.

La orientación definitiva del saber iniciático de Mikhaël, dirigido a la realización en la materia y no al retiro ascético, lo encontrará con la consagración de su nombre Omraam, recibido en 1959 en la India: Omraam es el símbolo de todo un proceso de concretización: la idea invisible, impalpable, tiene que encarnarse sobre la tierra para que el mundo entero pueda verla y tocarla. En este nombre se encuentran reunidos los dos procesos: Om que representa la esencia en expansión y Raam que representa la contracción.
Es, por tanto, fácil comprender la gran admiración de Aïvanhov por Hermes Trismegisto. Constantemente, el Maestro se detiene sobre las palabras que encierran los secretos iniciáticos de la realización que Hermes escribió en la Tabla de Esmeralda: lo que ocurre y es abajo es como lo que ocurre y es arriba, y lo que es para arriba es como lo que es para abajo, según la ley de la correspondencia.
También como Deunov, Aivanhov retrotrae sus enseñanzas al Maestro de todos Maestros, Melquisedec, el ejecutor de la paz y la justicia. La orden de Melquisedec representa la verdadera Tradición del Amor, de la Sabiduría, y de la Verdad ya manifestada. Es un personaje sagrado y misterioso, mencionado en algunos pasajes de los Textos Sagrados -por ejemplo en el Salmo de David 110, Hebreos 5 a 7 y en el Génesis, 14. Su importancia es extraordinaria si se considera que Jesús y Abraham mismo pertenecieron a su orden y que él mismos aparece sin genealogía, sin datación en relación a su nacimiento y muerte, sinónimo del Hijo de Dios o del Sumo Sacerdote del Dios Altísimo.
Otra figura importante para Aïvanhov es la del arcángel Miguel. De el dirá que es el único capaz de vencer... lo que las multitudes han suplicado durante siglos al Creador. Con su protección y ayuda, la luz triunfará sobre las tinieblas: ha sido predicho y así será. ¿Por qué no participar en tal acontecimiento? En todo el curso de su actividad, Aïvanhov no ha dejado nunca de exhortar a sus discípulos a participar con el corazón y con el pensamiento en este gran trabajo cósmico de realización, en el que todos los seres de luz y hombres de buena voluntad están convocados.
Es interesante hacer notar como la última conferencia de R Steiner, el 28 de septiembre de 1924, trató sobre al arcángel Miguel. En este orden de ideas, además, ha sido posible la comunicación de los conocimientos espirituales hasta ahora guardados en el misterio de las comunidades esotéricas, con la llegada cuál Espíritu del Tiempo de la entidad del arcángel Miguel. Es él quién dota al hombre del impulso para conocer los misterios. El Espíritu quiere que el hombre lo reconozca así en plena conciencia y libertad de elección.
También los textos sagrados de la India contienen indicaciones significativas sobre la época en la que vivimos, denominada Kali Yuga o Edad del Hierro, para evidenciar que en esta época la humanidad ha alcanzado un punto peligroso de alejamiento del Cielo, de la espiritualidad. Según tales textos, después de la Edad de Hierro se alzará una nueva Edad de Oro, gracias a la intervención de un gran ser que tendrá que descender sobre la tierra ayudada por otros discípulos, el Kalki avatar.
El viaje a la India y las Revelaciones (el nombre Omraam)
De Izgrev, primero de los centros, pasarán poco a poco otros grupos y se formarán otros centros en Francia y en el extranjero. En el 1952 se desarrolla el primer encuentro fraterno en Bonfin, a los pies de Frejus, y en el 1959 se crea el centro de Videlinata, próximo de Vevey, en Suiza. Otro centro fraterno importante se constituirá en el Canadá francés.En febrero de 1959, el hermano Mikhael, como era llamado sencillamente por sus discípulos, parte solo para la India, dónde queda durante año entero. Dejada Nainital, visita en la India numerosos ashrams, de los más famosos a los más humildes.
Encontrará al lama Anagarika Govinda, a Shivananda en Rishikesh,
estará con los discípulos de Ramana Maharshi, con Ananda Moyi en Calcuta... el gran Nityananda Maharaj, famoso por sus dotes extraordinarias de clarividencia y sabiduría. Nityananda, dirá: tiene el corazón puro, la paz está en su alma y todos los poderes le han sido dados. Luego añade algunas palabras sobre las encarnaciones anteriores de Aïvanhov en la antigua India. También otros clarividentes le confirmarán, sucesivamente, las revelaciones sobre sus anteriores reencarnaciones en la India. En un templo del Himalaya, Aïvanhov recibe el nuevo nombre de Omraam, algo de lo que ya hemos hablado.
Los discípulos franceses que van el 9 de febrero de 1960 al aeropuerto de Orly para recogerlo, se quedan asombrados de verlo tan cambiado, también bajo el aspecto físico. Extraordinario fue su parecido con la cara de su Maestro Peter Deunov, casi como para sellar la profunda continuidad de la enseñanza. De aquel día, los discípulos empiezan espontáneamente a llamarlo Maestro: Omraam Mikhaël Aïvanhov había sido reconocido Maestro por los grandes Maestros de la India.
Pero la aptitud fraterna de Mikhael no cambió nunca. Afirmó, en efecto, ningún texto sagrado dice: seréis perfectos como Gautama Buda o como Moisés o como Jesús, o como Zoroastro o como Mahoma... No, antes bien dicen: ¡os volveréis como Dios! Y es en este aspecto ilimitado en el que los hombres pueden encontrarse... el Maestro eleva la conciencia de los discípulos, no para alcanzar su persona sino que los levanta hasta Dios. Ciertamente, Aïvanhov invita a cada discípulo a encontrar su propio Maestro Interior o algo más grande: Melquisedec, el Maestro de todos los Maestros y el Sol, no evidentemente como cuerpo físico, sino como símbolo de entrega espiritual al Cristo Solar.
¿Cuantos hombres y mujeres buscan a un Maestro? Pero cuando lo encuentran, no saben cómo considerarlo ni cómo actuar estando a su lado. Un Maestro es como un padre o una madre en el plano espiritual: educa y alimenta a sus hijos. Y así como los hijos no deben permanecer eternamente con sus padres, sino encontrar su propio camino, los discípulos para desarrollarse correctamente no deben permanecer cerca de su Maestro, sino ir hacia Dios. Además el Maestro tampoco permanece parado, él también avanza hacia Dios, y el discípulo debe seguir ese camino para acercarse a Dios. Por lo tanto, el punto de partida es Dios, y el punto de llegada es asimismo Dios.
Aïvanhov volverá a la India en el 1982 y precisamente a Nueva Deli: encuentra en esta circunstancia al famoso maestro Madrassi Baba, al que tratará como Rishi solar. Reconocido como símbolo del Brahmán Rishi, le son confirmadas las revelaciones de Nityananda, realizadas en 1959, y le son leídas las palabras proféticas de los Puranas acerca de la llegada en la época del Kali yuga, la época actual, de un Rishi solar cuyo nombre empezaría con la M y la segunda carta con la letra A. Durante aquella estancia en el país de los Deva, ya comentamos, recibiría el nombre de Omraam.
En el transcurso de su vida, el Maestro ha vivido en los centros fraternos que ha constituido y ha viajado incansablemente por varios lugares de la Tierra con el preciso objetivo de continuar su trabajo y de ampliar con ello su campo de aplicación.
Reflexiones
Con su vida ejemplar al servicio de un alto ideal, siempre ha animado a millares de personas a emprender el camino de perfeccionamiento espiritual. La vida espiritual es una disciplina que solicita mucho tiempo y esfuerzos, por lo tanto, si alguien os asegura que siguiéndolo conseguiréis fácil y rápidamente la clarividencia y los poderes psíquicos, u os prometen la iniciación en tres días, ¡desconfiad! Aún más, si para conseguir tales resultados os piden dinero. La verdad es que el dinero no tiene ninguna utilidad para progresar en la vida espiritual.
Aprender cada día a dominarse, a pensar en los otros, a unirse a Dios por la meditación y el ruego no cuesta nada, es gratuito. Solamente que es un proceso muy largo, y dado que los hombres son perezosos y quieren obtener enseguida éxitos, son atraídos enseguida por el que les promete montañas y maravillas, aunque les cueste... Cuando un Maestro se busca hace falta saber qué se espera de él. Los que se engañan sobre la verdadera naturaleza de lo que están buscando, siempre tropezarán con alguien que los engañará.
¿Ahora, si tenéis miedo de ser extraviados por guías vivientes, qué os impide dirigiros a los que han dejado desde hace tiempo la tierra? Sus obras están a vuestra disposición.... Bajo formas diferentes, todos los Iniciados, todos los grandes Maestros del la humanidad, los santos, los profetas, los auténtico místicos, dicen las misma cosa. No creáis, por tanto, que si os digo que necesitáis un guía es para que me sigáis.... Acojo a los que me siguen porque me alegra poder ayudar a la mayor cantidad de gente posible... En todas las religiones cada cual puede encontrar los guías que lo llevarán hacia su patria espiritual.
La obra de Omraam Mikhaël Aïvanhov se presenta inicialmente como un conjunto de miles de conferencias y charlas improvisadas que han sido taquigrafiadas o grabadas en cintas magnetofónicas y videocasetes. Siempre en curso de edición, se presentan en diferentes colecciones: Obras Completas, Colección Izvor (libro de bolsillo), Folletos, Pensamientos Cotidianos, Audio y Video. Han sido publicadas por la editorial Prosveta, que las ha traducido en 21 lenguas: Española, italianas, portugués, alemán, inglés, árabe, chino, holandés, danés, noruego, ruso, lituano, checo, rumano, búlgaro, griego, Hebreo y también Esperanto, armenio, malgache y africano.
En el día de la Navidad del 1986 serenamente dejó su cuerpo. Tal como vivió y en su último mensaje, invita a sus discípulos a vivir en los ideales divinos y a difundir la enseñanza de la ciencia iniciática. Para los discípulos de Aïvanhov, el año 1986 no es el fin de una extraordinaria experiencia sino la continuación y el principio de un nuevo y extraordinario trabajo.
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Videos y Audios del Maestro Aïvanhov
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Libros y docs para bajar
16 de Febrero, 2008, 18:53
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LA NUEVA TIERRA I y II.doc por Lawrence & Michael Sartorius |
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Pensamientos para meditar por Omraam Mikhaël Aïvanhov.
15 de Julio, 2007, 19:37
Pensamiento del 02/06/2007.
"En
el sol naciente podemos ver un símbolo de las manifestaciones positivas
y constructivas de la vida. Todo lo que progresa, que se eleva, que
fluye, que se desarrolla está unido a la salida del sol. Poco a poco lo
sentiréis, pero todo depende de vuestra fe, de vuestra convicción.
Según sea vuestra actitud, el sol se convertirá para vosotros en una
presencia real, viva, poderosa, o bien continuará siendo simplemente un
objeto físico que os ilumina, os calienta, evidentemente, pero no mucho
más que una bombilla eléctrica o una sartén. Esforzaos en contemplar el
sol siendo conscientes de esta verdad que representa: entonces os
hablará, se convertirá en vuestro amigo, un amigo con quien podréis
confiar y apoyaros porque posee la fuerza verdadera."
Pensamiento del 01/06/2007.
"Tomar y dar. Estas dos palabras resumen dos concepciones de la vida. Y se puede decir que materialmente, afectivamente y mentalmente la mayoría de los humanos piensan sobre todo en tomar: las situaciones, los acontecimientos y los seres sólo les interesan verdaderamente en la medida en que tengan algo que puedan tomar. Y por esto nada puede mejorar verdaderamente en el mundo. Si de verdad queréis que quede algo bueno de vuestro transcurso por la tierra, acostumbraos a dar. Mirad una fuente: los animales acuden a apagar su sed, a su lado las plantas y los árboles crecen y los hombres construyen sus casas. ¿Por qué? Porque no cesa de dar a todos su agua pura. La fuente nos enseña que existe un único método verdadero para crear y mantener la vida, y es dar, dar lo mejor que tenemos en nuestro corazón y en nuestra alma. Y no temáis la ingratitud de la gente. Mucho peor para ellos si son desagradecidos: continuarán siendo pobres; y mucho mejor para vosotros si sois una fuente: ¡os haréis ricos!"
Pensamiento del 31/05/2007.
"Habéis comprendido el valor, la grandeza y la belleza de una enseñanza iniciática y decidís seguirla... Entonces, no retrocedáis con el pretexto de que tal o cual aspecto se os escapa u os parece demasiado difícil de aplicar. Desde el momento en que habéis comprendido que esta enseñanza os dará unos métodos para perfeccionaros, desarrollaros y vivir la nueva vida, no la abandonéis bajo ningún pretexto. Evidentemente, si tenéis otras ambiciones, otros fines, sois libres. Existen otros caminos, y hay cientos de ellos, pero conducen a otra parte, aportan otras cosas y cada uno puede elegir. Pero si queréis la fraternidad universal, el Reino de Dios, debéis hacer todo lo posible para converger hacia este objetivo que es la luz, la alegría, el amor, porque los métodos de la Ciencia iniciática corresponden idealmente a este objetivo."
Pensamiento del 30/05/2007.
"Dinero, casas, protección, casarse con alguien rico, esto es lo que la mayoría de la gente pide en sus oraciones. Pero la función de la oración no consiste en obtener ventajas materiales: sus beneficios son de otra naturaleza. Cuando con vuestro corazón y vuestro pensamiento entráis en comunicación con el Señor, lo que recibís son regalos de naturaleza sutil: energías, la luz, la inspiración... Y como este mundo sutil es un mundo real, actúa en las personas que entran en contacto con vosotros. Cerca vuestro se sienten vivificadas, reconfortadas, consoladas, os otorgan su confianza, su amistad; y puede que un día esta amistad adopte la forma de una ayuda material. Pero debéis comenzar por no esperar de la oración más que beneficios espirituales."
Pensamiento del 29/05/2007.
"En cualquier momento de la jornada puede suceder que os veáis invadidos por pensamientos y sentimiento negativos. No soportéis esto pasivamente: deteneos de inmediato, concentraos un momento tratando de introducir en vosotros la paz y la luz. Y si os encontráis en la calle, también podéis hacer este ejercicio deteniéndoos ante el escaparate de una tienda como si la estuvieseis mirando. Estos son métodos que la mayoría de la gente no conoce; están de un humor de perros, pero continúan arrastrando durante todo el día sus estados negativos. Cruzan un parque sin tratar de cambiar el hilo de sus pensamientos al contacto con los árboles, las flores, el agua... Mas bien irán a una taberna a beber algo mientras ven cómo pasa la gente, y después volverán a irse acompañados de su mal humor. Y cuando regresen a su casa, por la tarde, aportan su tristeza o su mal humor a su familia... ¿Acaso no es ya hora de que dejemos de vivir así, con tanta inconsciencia e irresponsabilidad?"
Omraam Mikhaël Aïvanhov | |
Pensamiento del 28/05/2007.
"Asistís a la salida del sol... Si dejáis que vuestro pensamiento vagabundee, siempre extraeréis algunas ventajas físicas de su calor y de su luz, así como de la pureza y el frescor del aire de la mañana; pero no más: no recibiréis ninguno de los elementos sutiles que pueden ayudaros en vuestra evolución espiritual. Si al contrario sois conscientes de que a través de sus rayos el sol os transmite su vida, su amor, su sabiduría y su belleza, os preparáis a recibirlos; abrís en vuestro interior miles de puertas a través de las que estos rayos pueden entrar a depositar sus tesoros. De este modo es como el sol llena todo vuestro ser con sus beneficios. He aquí porqué es tan importante ser conscientes de lo que representa el sol: gracias a esta conciencia, podréis recibir elementos que os ayudarán a profundizar en las leyes y misterios de la naturaleza, a gozar de la paz y de la alegría."
Pensamiento del 27/05/2007.
"Recibir el Espíritu Santo es como un relámpago celestial; no existe una experiencia más sublime y más llena de sentido. Pero no por el hecho de que un ser humano haya recibido este rayo se convierte de inmediato en omnisciente, todopoderoso y perfecto, no; sólo se le dan las posibilidades para llegar a serlo, y a él le corresponde trabajar con este fuego. Desgraciadamente, puede suceder también que pierda esta gracia, y ésta es la pérdida más terrible. Muchos espiritualistas, místicos e Iniciados que poseían este fuego lo han perdido de una manera o de otra. Algunos lograron reconquistarlo, ¡pero al precio de cuántos sufrimientos, arrepentimiento y trabajo! Tuvieron que humillarse y suplicar durante mucho tiempo para que el fuego aceptara regresar. Pero a partir del momento en que acepta, se agarra con tal fuerza, empuja y hunde sus raíces tan profundamente en el interior de su ser, que ya no le abandona más: dirige, ordena y orienta su vida."
Pensamiento del 26/05/2007.
"El ser humano sólo puede desarrollarse participando fraternalmente en la vida de una colectividad. Algunos dirán que sólo tienen el tiempo justo para ocuparse de sus propios asuntos... ¿Y qué son estos asuntos? Sus intereses, sus pasiones egoístas que les mantienen en las regiones oscuras del subconsciente. Mientras que creen ser libres y trabajar para sí mismos, cuantos en realidad están trabajando para sus peores enemigos, unos enemigos interiores que desconocen y que les dictan órdenes: «Quiero comer esto… No, no quiero esto… ¡Ve a buscarme esto allá!» Y corren, galopan para satisfacer lo que imaginan ser ellos mismos. Es hora de que comprendan que así están alimentando a los enemigos más encarnizados de su felicidad, y que si verdaderamente quieren trabajar para sí mismos, deben participar en la vida fraternal llena de generosidad, de amor y de luz."
Omraam Mikhaël Aïvanhov | |
Pensamiento del 25/05/2007.
"Como no están obligados a servir a un tirano, como no están encarcelados ni son esclavos, la gente cree ser libre. Sí, pero interiormente ¿qué sucede exactamente? A menudo son como estos animales atados a un poste por una cuerda de algunos metros: imaginan ser libres porque la cuerda que les ata permite que se muevan un poco; pero si quieren ir más lejos, descubren que es imposible. Ciertamente, aquél cuya única ambición consiste en satisfacer sus apetitos materiales o sus deseos groseros, no se siente limitado, pero el día que desee alcanzar regiones más sutiles, más espirituales, no podrá, y entonces se verá obligado a constatar lo esclavo e impotente que es. La verdadera libertad consiste en no estar retenido por ninguna atadura, bien sea física, o sobre todo psíquica."
Pensamiento del 24/05/2007.
"¡Cuántos artistas han acabado su vida desanimados, quebrantados, porque el público no les había aceptado ni reconocido! Los artistas no tienen generalmente una gran resistencia psíquica: son pocos quienes, en medio de las pruebas, han sabido manifestarse con este valor que es la marca de los más grandes espíritus. A veces se plantea la siguiente pregunta: «Pero, ¿por qué los Señores de los destinos permiten que se trate con tanto rigor a los seres más destacados, a los más nobles? ¿Por qué?…» Pues bien, es para que estos seres puedan superarse y dar lo mejor de sí mismos. Si se vieran rodeados de gente que les aplaudiera, les adulara y les facilitara las cosas, se dormirían, se debilitarían, se ensombrecerían; serían incapaces de producir obras tan profundas y tan grandiosas. El destino es un pedagogo terrible, pero hay que comprender y aceptar, actúa de esta manera para que los seres lleguen a ser verdaderos creadores."
Pensamiento del 23/05/2007.
"Jesús vino para enseñarnos que ningún ser humano debe ser oprimido en nombre de unas leyes elaboradas por un puñado de personas que, invocando una falsa superioridad, se otorgan el derecho de regir la existencia de los demás. Para él, sólo era válida la ley del amor, por esto tuvo incluso que alzarse contra el sabat, esta norma que prohibía cualquier tipo de trabajo durante el séptimo día de la semana. Esta ley, que era extremadamente rigurosa, llegaba incluso a prohibir que aquél que tenía hambre recogiera alimentos. Jesús no sólo escandalizó a los fariseos cuando, un día de sabat, permitió a sus discípulos hambrientos recoger algunas espigas de trigo, sino que les hizo además este reproche: «Si supierais lo que significa: Yo siento placer en la misericordia, no habríais condenado a inocentes». Aquél mismo día, curó en la sinagoga a un hombre que tenía la mano seca, y explicó su acto diciendo: « El sabat está hecho para el hombre y no el hombre para el sabat."
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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 Pensamiento del 22/05/2007.
"Cuando se emite una onda de luz en el espacio, nace una segunda simétricamente. Es decir que ahí dónde, para la primera, la curva es convexa, para la otra es cóncava. Esto revela que la plenitud y el vacío no existen por sí solos, sino que están unidos y son complementarios. La plenitud y el vacío, son los dos principios, masculino y femenino, que siempre trabajan juntos en el universo. En el hombre estos dos principios están representados por el espíritu y el alma, el intelecto y el corazón. En la Ciencia iniciática este fenómeno está simbolizado por la serpiente, cuyo movimiento es
sinusoide. Se puede también ver que la columna vertebral, que sostiene
todo nuestro esqueleto, está igualmente construida formando el
movimiento sinusoide de la serpiente, es decir el movimiento de la luz."
Pensamiento del 21/05/2007.
"Con sus raíces, su tronco y sus ramas que tienen hojas, flores y frutos... el árbol nos enseña las relaciones entre arriba y abajo. Las raíces se hunden en el suelo, dónde absorben los elementos contenidos en la tierra para fabricar savia bruta; y la savia bruta se eleva por el tronco del árbol para ser transformada en savia elaborada. Alejadas del aire y de la luz, realizan un trabajo ingrato plagado de obstáculos y limitaciones. El tronco, por su parte, se eleva hacia el cielo, y es la unión de una vida intensa: en el centro los canales ascendentes de la savia bruta, en la periferia los canales descendentes de la savia elaborada. A medida que el tronco crece y se refuerza, se enriquece con ramas nuevas que se sienten felices de mecerse bajo la luz y de ofrecer a todos la vida y la belleza de sus hojas, de sus flores y de sus frutos. Pero estas hojas, estas flores y estos frutos son producto del trabajo de las raíces. Y lo mismo sucede en nosotros."
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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 Pensamiento del 20/05/2007.
"Todos nuestros órganos con las células que los componen forman una orquesta, y cantan e interpretan las partituras que la Inteligencia cósmica les ha confiado. Cada parte del cuerpo tiene su actividad gracias a la cual gozamos de buena salud. Sí, pero la buena salud física no basta. Por esto debemos cada día interrogar a nuestros órganos, y preguntar a nuestras piernas: «¿A dónde me lleváis?»… a nuestros brazos: «¿Qué actos preparáis?»… a nuestra boca: «¿Qué palabras pronuncias?»… a nuestros ojos: «¿Adónde miráis?»… a nuestro cerebro: «¿Cuáles son tus pensamientos?»… etc. El discípulo inteligente, consciente, sabe que debe convertirse en un buen director de orquesta. Cada día vigila, no sólo que los órganos de su cuerpo físico trabajen armoniosamente para conservar su salud, sino también piensa en orientar su actividad hacia un objetivo superior con el fin de no ocasionar disonancias en el organismo cósmico."
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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Pensamiento del 18/05/2007.
"Si preguntáis a una persona que goza de buena salud: «¿Cómo está Vd.?» se conforma con responder: «Bien», y efectivamente no hay nada más que añadir. Pero hacedle la misma pregunta a una persona con salud delicada... ¡Madre mía! ¡cuántas historias interminables! De la cabeza a los pies, ¡hay tantas partes del cuerpo que pueden ser defectuosas! Y entonces, qué complicado es comer, beber, dormir, respirar, caminar, etc. Se puede por lo tanto afirmar que la salud es una. Por el contrario, las enfermedades son infinitas y continuamente están apareciendo de nuevas, creadas por el modo de vida poco sensato de los humanos. La función de los órganos consiste en trabajar conjuntamente para
mantener esta unidad que es la salud, la vida. Así pues, ya lo veis, la
salud es la unidad, la vida es la unidad. Y la enfermedad, la muerte,
por el contrario, es la división, la dispersión, la dislocación. Así
pues todos nuestros esfuerzos deben conducirnos hacia esta unidad,
porque en esta unidad hallaremos la salvación."
Pensamiento del 19/05/2007.
"Un mínimo de comodidades materiales evidentemente es indispensable. Pero si queréis conservar en vosotros la verdadera vida, no le concedáis tanta importancia a las comodidades, porque entonces la pereza será quien os aceche, y la pereza os unirá a unas corrientes que os embotarán y obstaculizarán vuestra evolución. Tratad de libraros de todas las cargas embarazosas, de todas las preocupaciones por cosas materiales que no son absolutamente necesarias, con el fin de ir cada vez más lejos, cada vez más arriba. No estoy en contra del progreso material que hace la vida más fácil, más confortable; pero tal como lo vive la mayoría de la gente, el confort es peligroso porque se opone a la actividad del espíritu. Cualquier actividad física se relaciona con el espíritu, y por lo tanto esta forma de pasividad, incluso de pereza, fomentada por el progreso de la técnica, son un obstáculo para las facultades del espíritu."
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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Pensamiento del 17/05/2007.
"Jesús dijo a sus discípulos: «Estaré con vosotros hasta el fin del mundo». Esto significa por tanto que no ha abandonado la tierra. Cristo, como principio cósmico encarnado en Jesús, no ha abandonado la tierra, está ahí, trabajando. Ha abandonado la tierra física, pero permanece para siempre en la tierra espiritual, «la tierra de los vivos» mencionada en los Salmos, y desde ahí protege, ilumina y guía a todos aquellos que desean caminar en la luz. Está escrito que después de su muerte Jesús ascendió al Cielo; y es cierto, se halla en el Cielo, todo su ser está en el Cielo, pero trabaja en la tierra. Es necesario que comprendamos bien esto. Nosotros estamos en la tierra y nuestras antenas están en el Cielo. Mientras que Jesús, todo su ser se halla en el Cielo, pero su actividad, su «cuartel general», si se le puede llamar de este modo, se halla en la tierra. Es ahí dónde se ha instalado con todos sus servidores a su alrededor, y es ahí dónde debemos buscarlo con el pensamiento, para participar en su trabajo."
Pensamiento del 16/05/2007.
"Al igual que el sol esparce su luz y su calor por el universo, podéis con vuestros pensamientos y vuestros sentimientos alcanzar todas las regiones del espacio. Durante el camino os encontraréis con una infinidad de criaturas que saludaréis y que os saludarán a su vez. Y esto es la verdadera vida: una comunicación ininterrumpida con millones de criaturas. Llegar a ser como el sol... Alimentad este ideal con el fin de que ocupe en vosotros un lugar tan grande que abarque e ilumine todo vuestro ser. Es este alto ideal quien hará crecer en vosotros todas las semillas de la vida divina. Sin incluso insistir, sin incluso pensar en ello, manifestaréis lo mejor que tenéis. La única verdad que merece la pena buscar es el sol espiritual. Desde el momento en que brille en vosotros, seréis como la tierra en primavera cuando toda la naturaleza resucita."
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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Pensamiento del 15/05/2007.
"Cuando se evapora en la atmósfera el agua se purifica, porque las diferentes capas por las que atraviesa son otros tantos tamices. Y se dice en los tratados de alquimia que cuando está por fin lista, una noche, el espíritu universal la fertiliza impregnándola con su quintaesencia. Por esto los efectos del rocío son más poderosos que los del agua corriente. Es ella quien nutre y da de beber a las plantas de las regiones desérticas dónde, durante meses, no cae una gota de agua. Cuando pensamos en el rocío, tenemos la costumbre de detenernos en el final de su recorrido: el instante en que desciende para depositarse sobre la tierra. Pero no debemos olvidar que para convertirse en rocío, el agua debe primero elevarse en forma de vapor a la atmósfera dónde el espíritu universal, a su paso, la fertiliza. Como ha subido primero, cuando se condensa de nuevo para volver a caer sobre la tierra, es portadora de todos los elementos vivificantes."
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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Pensamiento del 14/05/2007.
"Aunque sabe que sus discípulos todavía no podrán ponerlo en práctica, el papel de un Maestro espiritual consiste en transmitirles el verdadero saber. Debe decirles que siempre existe una comprensión mejor de las cosas, pero al mismo tiempo debe tener paciencia, ser indulgente y aceptar sus insuficiencias. Conocéis del Evangelio la parábola del banquete. Un rey decide dar una gran comida. Llegado el momento, envía a sus servidores a buscar a los invitados, pero todos encuentran excusas para no ir: uno acaba de comprar un campo, el otro ha comprado unos bueyes y quiere probarlos, el tercero acaba de casarse. Y según ellos, ¡todo esto es más importante que responder a la invitación del rey! Pues bien, las excusas que presentan estos invitados son similares a los pretextos que encuentra la mayoría de los discípulos para ocuparse de sus intereses materiales y sus placeres, en vez de acudir al banquete ofrecido por el Señor."
Pensamiento del 13/05/2007.
"No debemos ocultar que la vida espiritual es una empresa difícil. Por esto, el discípulo que se da cuenta de que no logra manifestar las cualidades que durante mucho tiempo intenta adquirir, no debe desanimarse ni rebelarse. Si se desanima o manifiesta irritación contra sí mismo, contra los demás o contra el Señor porque no le escucha, esto es muy mala señal: prueba que su razonamiento no está ajustado, y entonces, aunque quiera que se manifieste su naturaleza superior, lo que en realidad está expresando es su naturaleza inferior. Aquél que quiere progresar por el camino de la espiritualidad debe ser humilde, muy humilde, es decir saber que continuamente va a ser puesto a prueba, y que a veces no obtendrá la victoria. Pero no importa, debe retomar el camino con paciencia, sin desanimarse, sabiendo que un día finalmente llegará al final."
Pensamiento del 12/05/2007.
"Volverse vivos, significa despertarse a las infinitas manifestaciones de la vida a nuestro alrededor, saludar a las personas con las que nos encontramos, ver en ellas la chispa de vida divina, darles las gracias por todo lo que nos dan o hacen para nosotros, y a veces incluso sin que lo sepamos. Volverse vivos significa maravillarse siempre, ver siempre a los seres y a las cosas como si fuera la primera vez. Sí, en esto consiste volverse vivos con la vida de Dios mismo. Es posible hallar la verdadera religión en las iglesias, pero primero se halla en la vida, y a nosotros nos corresponde mantener una relación consciente con todas las mejores manifestaciones de la vida."
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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 Pensamiento del 11/05/2007.
"Nunca estamos solos ni abandonados, sin cesar recibimos mensajes del mundo invisible. Estos mensajes son como unas huellas que se graban en el alma del mundo, y pueden sernos transmitidos a través de animales, en particular de los pájaros, o incluso a través de los humanos. Con respecto a los animales esto se realiza evidentemente sin ellos saberlo; y por lo que respecta a los humanos, la mayoría de las veces también. En general, no son conscientes de que nos transmitan mensajes, y es preciso todo un aprendizaje para lograr descifrarlos. En vez de preguntar a las cartas, a las bolas de cristal, etc., debemos estar vigilantes, atentos, estudiar, buscando la confirmación de estos mensajes o su desmentido, en todas partes en la naturaleza, y sobre todo en nosotros mismos. Así, poco a poco, lograremos verlo claro. Pero para conseguir un día esta claridad, debemos realizar todo un trabajo interior de purificación."
Pensamiento del 10/05/2007.
"Los hombres y las mujeres nunca dejarán de atraerse y de amarse, pero tampoco dejarán de desengañarse y de sufrir, mientras no aprendan cómo mirarse y lo que deben buscar los unos en los otros. La Ciencia iniciática nos enseña a descubrir en cada ser el principio que lo anima. Así, en la mujer que ama, el hombre debe intentar descubrir el Principio femenino eterno, la Madre divina. Y como la Madre divina es tan rica de colores, de perfumes, de formas y de movimientos, en su corazón y en su alma jamás se agotarán estas riquezas. Y viceversa, la mujer también debe aprender a ver en el hombre a quien ama, al Principio masculino eterno, el Padre celestial; así comulgará con su sabiduría, su poder y su grandeza. Por consiguiente, si queréis conservar vuestro amor, no os detengáis en la mujer o en el hombre que amáis, más allá de este ser buscad siempre lo divino."
Pensamiento del 09/05/2007.
"Nosotros comemos cada día. Pero no os sorprendáis si os digo que también somos comidos. En efecto, servimos a nuestra vez de alimento para otras entidades: los Ángeles. Ellos toman nuestros buenos pensamientos, nuestros buenos sentimientos, todo lo que en nosotros se inspira en la sabiduría y el amor. Los Ángeles nos consideran como unas plantas que producen flores y frutos. Cuando vienen a cogerlos, no rompen nuestras ramas, al contrario, nos riegan, nos cuidan, con el fin de que produzcamos frutos aún más jugosos. Pero también existen «ángeles» de otra especie, las entidades tenebrosas, los demonios. Ellos también deben alimentarse, y se acercan a los humanos para deleitarse con sus malos designios, sus malos sentimientos, que para ellos son manjares suculentos: entonces les roban todas sus energías y les dejan extenuados. Si no hay nada más deseable que servir de alimento a los Ángeles de la luz, no hay nada peor que ser devorado por los espíritus tenebrosos."
Pensamiento del 08/05/2007.
"¡Cuántas circunstancias en la vida sólo nos causan tristeza! Lo único que no debemos hacer en aquel momento, es quejarnos. Aquél que se queja se cierra interiormente las puertas frente a cualquier mejora de su estado. Cuando habéis sido humillados o han sido injustos con vosotros, os sentís decepcionados, tristes, heridos, y esto es normal. Pero si vais contando todo esto a diestro y siniestro, lamentándoos, sólo agraváis vuestra herida. Entonces, ¿qué debéis hacer? Olvidad un poco esta historia, y cuando os encontréis con vuestros vecinos, vuestros amigos, en vez de exponerles lo crueles que han sido con vosotros, olvidad esto por un momento. Ellos también tienen ciertamente motivos para sufrir: preguntaos cómo podéis ayudarles y animarles a ellos. Las buenas palabras que pronunciáis de esta manera para los demás, os beneficiarán a vosotros, y con estas palabras podréis curar vuestras heridas."
Pensamiento del 07/05/2007.
"Los astrólogos suponen que existen planetas más bien benéficos, y otros planetas más bien maléficos... Pero entonces nos podemos preguntar por qué un mismo planeta que actúa desfavorablemente para algunos, actúa favorablemente para otros. Es sencillo: aquél que sólo recibe sus malas influencias, no se ha preparado para captar las buenas. En realidad, ningún planeta es realmente maléfico: aunque algunos tengan un carácter más severo o más violento, como Saturno, Urano o Plutón, su acción sobre el ser humano depende de su aura. Porque una de las funciones del aura consiste en asegurar los intercambios entre los astros del firmamento y los astros que se hallan en nosotros. Si en nuestra aura se hallan elementos que no permiten que las influencias benéficas de un planeta penetren en nosotros, las corrientes que envía se alteran, se rompen y ocasionan efectos nocivos. Mientras que si nuestra aura es pura y poderosa, todas las influencias, incluso las malas, se convierten en buenas para nosotros."
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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 Pensamiento del 06/05/2007.
"En Sevres, en la Oficina de Pesos y Medidas, se conserva desde hace años los patrones que sirven de referencia para el mundo entero. Nadie tiene derecho a decidir como quiera el peso del kilo o la longitud del metro, y por tanto es preciso ajustar todos los instrumentos de pesaje y de medida sobre unos patrones muy exactos. Y con los aparatos, máquinas o vehículos utilizados en la vida diaria, también se deben realizar comprobaciones de vez en cuando, e incluso, en algunos, todos los días. Al igual que esta Oficina de Pesos y Medidas, existe un centro cósmico de acuerdo con el cual debemos adoptar nuestros criterios. Está escrito en los Libros sagrados que Dios creó el universo de acuerdo con el peso, la medida y el número; toda la creación procede de esta Casa divina de Pesos y Medidas. Así pues, debemos elevarnos hacia ella para hacer que allí sean revisados nuestros aparatos internos: el intelecto, el corazón y la voluntad. Cada día, no sólo una vez, sino tres veces, cinco veces, diez veces, es indispensable que ajustemos estos aparatos según el patrón divino."
Pensamiento del 05/05/2007.
"El niño cuando viene al mundo sale del vientre de su madre empezando por la cabeza. ¿Por qué?... Ya habréis visto cómo se sumerge en el agua un hombre: da un salto y entra en el agua – que es un elemento más denso que el aire – primero metiendo la cabeza; cuando por el contrario desea volver a salir del agua, sube con su cabeza hacia arriba... El niño llega a este mundo con la cabeza hacia abajo por analogía con el descenso del espíritu, que viene de arriba, porque se sumerge en las regiones más densas de la materia. La posición del niño es por tanto simbólica: indica que el espíritu se hunde en la materia. Cuando el hombre muere, por el contrario, sale de una región muy densa para penetrar a una región más sutil, como el nadador que sale del agua para respirar aire. El nacimiento es pues una forma de muerte, el nacimiento de un niño implica una muerte en las regiones sutiles. Mientras que la muerte de un hombre en la tierra significa el nacimiento en lo alto."
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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 Pensamiento del 04/05/2007.
"Al ser cada acontecimiento la consecuencia de un acontecimiento anterior, es imposible interpretar correctamente el presente si no se lanza una mirada al pasado. Pero debemos saber que es posible trabajar con este presente, que es consecuencia del pasado, para que el futuro sea mejor, más hermoso, más luminoso. Por tanto, para comprender correctamente el presente de un hombre, no sólo debe ser considerado como consecuencia de un pasado lejano, sino también como el punto de partida para una nueva existencia. Aquél que estudia una vida humana sin tener en cuenta el hecho de que se halla unida a vidas pasadas y a vidas futuras, no puede apreciarla con exactitud. Frente a ciertas existencias es inevitable pensar: «¡Qué desperdicio! », y esto es todavía más desesperante si se ignora que esta existencia tan sólo es un eslabón de una larga cadena, y que los siguientes eslabones pueden ser mejorados."
Pensamiento del 03/05/2007.
"A través de su Yo superior todo ser humano es una divinidad, y vive en una región muy elevada dónde no existen enfermedades, ni sufrimientos, ni limitaciones, ni oscuridad. Pero esta vida que vive en plenitud en lo alto, todavía no la puede sentir ni manifestar, porque la naturaleza inferior en él no se lo permite. Ésta es obtusa, limitada, mal adaptada, mal ajustada, exactamente igual que un aparato de radio que no consigue captar ciertas frecuencias. Las ondas que la Inteligencia cósmica propaga en las regiones sublimes son tan rápidas, tan cortas, y la materia con la que estamos formados es tan densa y tan opaca que no logra vibrar en sintonía con los mensajes divinos que se deslizan y pasan sin dejar huella. Mientras no hagamos un trabajo con nosotros mismos para afinar nuestra materia psíquica, no tendremos idea alguna de lo que somos allá arriba."
Pensamiento del 02/05/2007.
"Imaginad que alguien, que sin saber nada de anatomía, no tuviera ninguna idea de la manera como está construido el cuerpo humano. Se preguntaría: «Pero bien, ¿cómo se puede mantener todo esto unido para formar una criatura que anda, que respira, que come, que expresa pensamientos, sentimientos?» Deberíamos demostrarle que, bajo esta piel que ve, hay carne, órganos, músculos, vasos sanguíneos, nervios, etc., que no ve, y finalmente un esqueleto que sostiene el conjunto. Pues bien, a escala gigantesca, sucede lo mismo con el universo. El universo es un cuerpo, el cuerpo de Dios, y nuestro cuerpo físico es una reproducción. Así pues, del mismo modo que nuestro cuerpo posee un esqueleto, sin el cual no podría sostenerse, el universo a su vez también está sostenido por un armazón que lo mantiene todo en equilibrio, desde las galaxias hasta las más ínfimas partículas de materia que constituyen los átomos. Gracias a este armazón la vida es posible."
Pensamiento del 01/05/2007.
"Plantáis unos rosales, regaláis rosas, recibís rosas... Pero ¿sabíais que una rosa, o incluso sólo uno de sus pétalos es un medio para unirse con el mundo de Venus que, en el Árbol sefirótico pertenece a la séfira Netzach? Cada pétalo de rosa está impregnado con la quintaesencia de Venus, y a través suyo podéis entrar en comunicación con todo un mundo de luz y belleza. Cuando lo miráis, cuando lo amáis, le transmitís vuestro magnetismo, y él también os comunica algo a cambio: os une con los habitantes de Venus que son más evolucionados que los de la tierra. Si tenéis necesidad de amor, de ternura, de colores, de perfume, podéis atraerlos gracias a un solo pétalo. Este pétalo de rosa no es Venus y no debéis deteneros en él; considerad que os pone en contacto con existencias superiores, y ellas son quienes os lo darán todo a través suyo."
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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Pensamiento del 30/04/2007.
"Recibimos la luz, el calor y la vida del sol. Y ya sea en el plano físico o en el plano psíquico, expulsamos después unos deshechos que el sol transforma, purifica para volver a dárnoslos en forma de energías y partículas nuevas. Esta circulación constante entre la tierra y el sol existe también, bajo otra forma, entre los hombres corrientes y los Iniciados. En el plano psíquico, los Iniciados recogen las materias primas producidas por los humanos, las transmutan y se las devuelven en forma de tesoros espirituales. Tomaos esta idea en serio sabiendo que si queréis evolucionar verdaderamente, debéis evitar quejaros de las debilidades que observáis en los demás, y esforzaros en transformarlas en vosotros para devolvérselas en forma de luz. Obrando de esta manera trabajáis para el Reino de Dios, y un día los Iniciados os aceptarán entre ellos. Os dirán: «Venid con nosotros, necesitamos colaboradores, y estáis preparados para ayudarnos.»"
Pensamiento del 29/04/2007.
"Cuando os sintáis inseguros, desorientados, perdidos, pensad en concentraros en la imagen de la cima, este punto culminante desde donde podéis ver la verdad sobre los seres y sobre las cosas. Evidentemente, la distancia que os separa de ella es inmensa, incluso infranqueable, y sólo puede lograr alcanzar la cima aquél que vive verdaderamente una vida pura y santa. Pero con el pensamiento, cada uno puede intentar alcanzar la cima, porque el pensamiento es ya como una cuerda que lanzáis hasta ese punto, hacia arriba, que queréis alcanzar; y una vez sujeta la cuerda, escaláis. Esto es lo que hacen los alpinistas: lanzan una cuerda y escalan. Efectivamente, ya lo veis, hay que aprender a descubrir estas correspondencias entre el mundo físico y el mundo espiritual."
Pensamiento del 28/04/2007.
"Desde el punto de vista simbólico, la fórmula química del agua (H2O) es interesante estudiar. El oxígeno (O) representa al principio masculino, el hidrógeno (H2) el principio femenino, y el agua es su hijo. En nosotros, el oxígeno es el intelecto, y el hidrógeno el corazón. El intelecto, el principio masculino, es una cosa; el corazón, el principio femenino, es otra diferente; pueden vivir juntos sin estar unidos, pero si no están unidos, no pueden dar el agua, la vida. Sin embargo, por todas partes se aprecia esta separación del corazón y del intelecto: en la pareja, cuando el marido y la mujer se enfrentan, en la sociedad cuando la gente intelectual lucha contra la gente de corazón, pero sobre todo en el mismo ser humano en el que los pensamientos van en una dirección y los sentimientos en otra. ¿Cómo lograr unir el corazón y el intelecto? Hay que introducir el fuego, como la chispa que une el oxígeno y el hidrógeno, pero el verdadero fuego, el fuego del espíritu. Cuando este fuego les una, el corazón y el intelecto darán a luz hijos, es decir actos llenos de sabiduría y de bondad."
Pensamiento del 27/04/2007.
"En cualquier momento os podéis ver invadidos por el desánimo. Entonces, de inmediato, decid: «Esto no durará.» Refugiaos en alguna parte de vosotros mismos, como si invernarais, y permaneced ahí hasta que recobréis el aliento de vida. El desánimo es como el invierno. Pero después del invierno vuelve la primavera. Dependiendo del año, viene más o menos temprano: a veces viene muy tarde, pero siempre acaba llegando. Por esto jamás debemos perder la esperanza por completo. En un momento u otro, el aliento, la energía regresarán. ¡Cuántos han cedido justo algunos instantes antes de que las fuerzas de la primavera resurgieran en ellos! Yes una pena... Iban a ser finalmente salvados, pero no han presentido nada sobre la renovación, y se han hundido. Así pues, por muy grandes que sean vuestras aflicciones, no dejéis nunca que ensombrezcan por completo vuestro cielo interior. Decios: «Quizás no esté todo perdido, esperemos algún tiempo.» Y, poco a poco, se disipará la oscuridad y el frío os abandonará."
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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Pensamiento del 26/04/2007.
"No creáis que la felicidad vendrá necesariamente en la forma que esperáis. ¡Hay tantas posibilidades en las que puede presentarse! Pero no las veis, y no queréis verlas. Os aferráis a la idea que os habéis forjado acerca de la felicidad. Esperáis que esa puerta se abrirá, pero he aquí que permanece cerrada. ¿Por qué entonces lamentaros ante esta puerta? Pensad que pueden haber otras al lado que se abran. Esperáis cosas buenas de alguien, y no sólo no os las da, sino que se muestra muy desagradable. Pues bien, en vez de darle vueltas a esta decepción, mirad un poco mejor a vuestro alrededor: existen otras personas que seguramente están dispuestas a ayudaros. Si sólo os ocupáis de enviar malos pensamientos a aquellos que os han entristecido o decepcionado, no veréis a todos estos otros amigos que acuden a vuestro lado. También en este sentido las pruebas son útiles: os obligan a hacer o a descubrir lo que no haríais y no descubriríais sin ellas."
Pensamiento del 25/04/2007.
"Siempre hay animales salvajes merodeando más o menos cerca de las moradas de los hombres. Y, en ciertas regiones del mundo, se debe vigilar a los niños, al ganado, a las aves de corral, o adoptar medidas de protección, con el fin de que las fieras no vengan a devorarles. De la misma manera, si no estáis vigilantes, si no sabéis colocar protecciones a vuestro alrededor, vuestros hijos y vuestros animales domésticos, simbólicamente hablando, serán devorados por las fieras. ¿Quiénes son estos hijos, estos animales domésticos? Vuestros buenos pensamientos, vuestros buenos sentimientos, vuestros buenos impulsos, todo lo que es sinónimo de riquezas espirituales. Si verdaderamente os importan, debéis protegerlas, sino serán saqueadas por las entidades tenebrosas del mundo astral. Os preguntáis a veces porque os sentís de repente empobrecidos, despojados... Está claro: no habéis sido vigilantes, os habéis dormido y las fieras han venido a saquearos..."
Omraam Mikhaël Aïvanhov | |
Pensamiento del 24/04/2007.
"Ejercitad vuestra facultad de observación. Cuando salgáis de un lugar, deberíais ser capaces de describirlo, no tanto porque este lugar sea necesariamente interesante, sino porque es importante ejercitarse en observar. ¡Cuánta gente no ve nada, no se da cuenta de nada! Preguntad a ciertos hombres cual es el color de los ojos de su mujer, no lo saben. ¡Han abrazado a su mujer miles de veces, pero nunca se han dado cuenta del color de sus ojos! En efecto, existen energúmenos así, hombres, y mujeres también evidentemente. Pasan al lado de cosas y de gente, y no las ven, las empujan física y psíquicamente. Y cuando deben atravesar una calle, ¿acaso miran? No, tampoco, y pasan por la vida con la misma falta de atención. No hay nada más importante que saber mirar. Bien sean personas, objetos, una situación, aprender a ver es uno de los secretosdel éxito."
Pensamiento del 23/04/2007.
"El dinero es una tentación peligrosa, y aquél que no es consciente de este peligro, dejará que la idea del dinero, el deseo de dinero oscurezca su cielo interior; éste se convierte en una especie de pantalla que impide que la luz del cielo penetre en él. Así pues, guardad el dinero en un bolsillo, en un cajón, en una caja fuerte, no importa dónde, excepto en vuestra cabeza o en vuestro corazón; de lo contrario, se convertirá en vuestro amo y vosotros en su esclavo. Si sois su amo, os obedecerá y os hará mucho bien. Pero si él es el amo, os impulsará a dominar a los demás, a vejarles, a eliminarles, e infringiréis muchas leyes. Un verdadero Maestro es aquél que puede poseer todo el oro del mundo sin jamás hacer daño: porque él es dueño de sí mismo y del oro. Así pues, aquél que quiera progresar por el camino de la espiritualidad, debe reflexionar detenidamente acerca de las relaciones que mantiene con el dinero. De lo contrario, ¡es incluso inútil hablar de espiritualidad!"
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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Pensamiento del 22/04/2007.
"¿Por qué rezamos antes de las comidas? Diréis que es un acto de reconocimiento hacia el Creador a quien debemos el poder comer para saciar nuestra hambre. Sí, en efecto. Pero esta costumbre proviene también de ciertos conocimientos que poseen los Iniciados acerca de la realidad del mundo invisible. Saben que existen en el plano astral numerosas criaturas que también tienen hambre y sed, y que tratan por tanto de colarse dentro de los humanos para alimentarse a través suyo. La nutrición es una función que en el hombre todavía se halla muy cercana al instinto animal y, si éste no está vigilante, introduce al comer, dentro de sí, a entidades del mundo astral que están en afinidad con esas tendencias instintivas. Cuando dirigimos una oración al Creador antes de la comida, le pedimos que venga a comer con nosotros, y una vez que le hemos abierto a Él la puerta, ésta permanece cerrada a todos los indeseables del plano astral."
Pensamiento del 21/04/2007.
"¿Qué es el ser humano? Una casa de varios pisos ocupados por inquilinos. Y a menudo, esta casa se halla asediada porque son los inquilinos quienes han tomado el poder. Han encerrado al dueño de esta casa en un calabozo, dónde apenas le dan un trocito de pan y un poco de agua para que no muera de hambre. El pobre, si por lo menos supiera cómo comunicarse con las regiones celestiales para enviarles algunos mensajes, vendrían a liberarle. Pero está tan ofuscado que no sabe poner en marcha los poderes del alma y del espíritu. Todo lo que sucede en el mundo en forma de revoluciones, cambios de régimen, etc., no es más que la repetición de lo que sucede en el ser humano. Así pues, si sabéis interpretar estos acontecimientos, llegaréis a comprender los acontecimientos que también pueden producirse en vosotros, porque se trata absolutamente de las mismas leyes."
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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Pensamiento del 20/04/2007.
"¿Cómo puede ser que los humanos, deseando paz, libertad y felicidad para sí y para los demás, la mayoría de las veces ignoren y priven también a los demás de estos preciosos bienes? Es porque todavía no han comprendido que sólo los encontrarán el día en que decidan dar prioridad a la vida espiritual por encima de cualquier adquisición material, éxito social, etc. Muchos dirán: «Pues sí, ya hemos comprendido que las posesiones materiales y la fama no pueden satisfacer nuestras aspiraciones profundas.» Entonces ¿por qué se comportan como si no lo supieran? Continuamente se les ve preocupados en instalarse cómodamente en la materia. Por esto, aunque lo logren, no sólo ellos no se sentirán jamás verdaderamente libres, felices y en paz, sino que no dejarán de amargar la existencia a los demás.¿Acaso alguna vez por la mañana, al despertarse, no pueden tomar la decisión que durante este día, por lo menos, intentarán poner en primer lugar a los valores espirituales?"
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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Artículos anteriores en Enseñanza del Maestro Omraam Mikhaël Aïvanhov
- Pensamientos del día por Omraam Mikhaël Aïvanhov. (19 de Abril, 2007)
- Pensamientos del día por Omraam Mikhaël Aïvanhov. (18 de Abril, 2007)
- Pensamientos del día por Omraam Mikhaël Aïvanhov. (16 de Abril, 2007)
- Pensamientos del día por Omraam Mikhaël Aïvanhov. (14 de Abril, 2007)
- Pensamientos del día por Omraam Mikhaël Aïvanhov. (12 de Abril, 2007)
- Pensamientos del día por Omraam Mikhaël Aïvanhov. (11 de Abril, 2007)
- Pensamientos del día por Omraam Mikhaël Aïvanhov. (10 de Abril, 2007)
- Pensamientos del día por Omraam Mikhaël Aïvanhov. (9 de Abril, 2007)
- Pensamientos del día por Omraam Mikhaël Aïvanhov. (6 de Abril, 2007)
- Pensamientos del día por Omraam Mikhaël Aïvanhov. (5 de Abril, 2007)
- Pensamientos del día por Omraam Mikhaël Aïvanhov. (4 de Abril, 2007)
- Pensamientos del día por Omraam Mikhaël Aïvanhov. (3 de Abril, 2007)
- Pensamientos del día por Omraam Mikhaël Aïvanhov. (2 de Abril, 2007)
- Pensamientos del día por Omraam Mikhaël Aïvanhov. (1 de Abril, 2007)
- Pensamientos del día por Omraam Mikhaël Aïvanhov. (31 de Marzo, 2007)
- Pensamientos del día por Omraam Mikhaël Aïvanhov. (30 de Marzo, 2007)
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Pensamientos para meditar por Omraam Mikhaël Aïvanhov.
15 de Julio, 2007, 19:00
Pensamiento del 15/07/2007.
"Más allá de la atmósfera terrestre, en lo que los Antiguos denominaban el éter, existe una sustancia esencial expandida a través del espacio. Y todo lo que existe en la tierra tiene la propiedad de atraer y retener una determinada cantidad de esta sustancia portadora de vida. Sería deseable que incluso los científicos se interesaran por esta cuestión y que, mediante investigaciones de laboratorio, instruyeran al público sobre la naturaleza de esta quintaesencia tan necesaria para la salud física, psíquica y espiritual. Los hindúes la llaman «prana»; poseen métodos para captarlo, especialmente a través de la respiración. Pero existen otros medios además de la respiración. Existe la contemplación del sol a su salida, y el cielo estrellado de noche; el contacto con los poderes de la naturaleza en los bosques, las montañas, los ríos, los lagos y los mares. No hay que olvidar la nutrición, porque todos los alimentos que comemos contienen algo de esta quintaesencia difundida por todo el espacio, desde las rocas hasta las estrellas."
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Pensamiento del 14/07/2007.
"El intelecto es una facultad que nos permite conocer el mundo físico y alguna cosa del mundo psíquico, pero nada más. Él solo no puede revelarnos la verdad de la vida. Tomemos el ejemplo muy simple de una rosa. Conocer una rosa, no consiste solamente en percibir su forma, su color, su perfume. Una rosa, también es una emanación sutil, una presencia que no se puede captar a través del intelecto. Conocer la rosa, es sentir todo este conjunto de elementos que hacen de ella una rosa y no otra cosa. Con mucha más razón en el ser humano: el conocimiento de un ser humano supone que se pueden reunir, sintetizar todos los elementos que lo forman, desde su espíritu hasta su cuerpo físico. Mientras no lo consigáis, no podréis pretender conocerlo ni poseer la verdad sobre él. Porque la verdad de un ser, su verdad definitiva, absoluta, reside en su espíritu, y ésta sólo puede ser conocida por el espíritu." |
Pensamiento del 13/07/2007.
"Las mayores riquezas se encuentran en la luz. Aprended por lo tanto a buscar la luz, a alimentaros de luz, porque no sólo seréis ricos, sino que os volveréis generosos. Aquél que se siente rico siente el deseo de dar, se abre y siente amor hacia todas las criaturas. Es la pobreza, bien sea material o espiritual, la que engendra el odio. Cuando veis a alguien que no manifiesta ni amor, ni nobleza, ni generosidad, significa que interiormente es pobre y miserable. El sentimiento de privación que experimenta le vuelve celoso, malvado, rencoroso. Los verdaderos ricos no sienten hostilidad hacia nadie. Y los verdaderos ricos son los sabios, los Iniciados, los grandes Maestros: como siempre han buscado la luz, viven en tal abundancia que necesitan dar. Aunque se hallen en la miseria, viven interiormente en tal plenitud que jamás podrán mostrarse envidiosos ni rencorosos."
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Pensamiento del 12/07/2007.
"El destino es como un medio de transporte, un barco o un tren al que os subís para dirigiros a una ciudad determinada. Supongamos que tomáis el tren directo a Niza: una vez habéis subido a él, iréis a Niza. Pero dentro del tren, tenéis sin embargo algunas libertades: dejar vuestro asiento, cambiar de compartimiento o incluso de vagón, pasearos por los pasillos, leer, dormir, contemplar el paisaje, no hacer nada o entablar conversación con otros viajeros, ir al coche-restaurante, etc. E incluso, si es posible, es mejor no lanzarse del tren por la portezuela. Sois al mismo tiempo libres y prisioneros. De igual manera, habéis venido a la tierra en unas condiciones y con unos elementos determinados, pero sin embargo tenéis cierta libertad de acción y de movimiento. La cuestión está en saber qué uso haréis de estas posibilidades, porque podéis utilizarlas para liberaros o para limitaros aún más." |
Pensamiento del 11/07/2007.
"Nuestra vida no es más que una combustión perpetua. Sólo cuando pensamos, cuando hablamos, quemamos ciertos materiales de nuestro organismo. Y todavía esto es mucho más cierto para las emociones: un percance, un gran pesar, o incluso una gran alegría, es una combustión que ocasiona residuos, ceniza, y a continuación exige descanso, dormir para darle al organismo la posibilidad de que se recupere. Cada manifestación, cada sensación, cada emoción es un gasto de materiales y de energías. Entonces ¿cómo podemos lograr que hombres y mujeres sean conscientes de lo que pierden ante las efervescencias de la pasión y de la sensualidad? Porque es ahí precisamente dónde las pérdidas son mayores y de difícil recuperación. Lo que queman de esta manera, son quintaesencias de una naturaleza sutil y espiritual, y a largo plazo pierden su inteligencia, su delicadeza, su belleza." |
Pensamiento del 10/07/2007.
"Explicadle a un gato que no debe comer más ratones; hará «miau»… (traducción: de acuerdo). Pero si mientras le estáis sermoneando, oye en alguna parte un ligero crujido, os deja, sin vacilar ni miramiento alguno, ¡para ir a cazar al ratón! Así es su naturaleza. No os hagáis pues demasiadas ilusiones cada vez que sermoneáis a un gato para que no coma más ratones – simbólicamente hablando. ¿Qué quiero con ello deciros? Que cada persona viene a la tierra con unos gustos, unas tendencias y un temperamento determinados. Por más que haga, por muy grande que sea su voluntad, no podrá cambiarlo. Así pues, estudiad detenidamente la naturaleza de los seres que frecuentáis, con el fin de no esperar de ellos que manifiesten lo que no pueden tener; se esforzarán, quizás, para complaceros, pero esto no durará, porque no se puede pedir a nadie que vaya contra lo que es su verdadera naturaleza."
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Pensamiento del 09/07/2007.
"Reconocéis que, durante las comidas, la mayoría de las veces vuestras preocupaciones no tienen ninguna relación con el acto de comer, ¿no es así? Entonces, a partir de ahora, tratad de echar una mirada a lo que habéis puesto en vuestro plato, y decid al menos: «Gracias, Señor, de poder comerte a través de estas verduras y estos frutos que son portadores de tu vida.» El pensamiento y el sentimiento actúan especialmente en el funcionamiento de las glándulas salivares. Estas glándulas, una vez activadas, segregan unos elementos químicos que extraen las energías del alimento. No es el estómago, sino la boca y la lengua quienes reciben la quintaesencia de los alimentos gracias a los sentimientos de amor y al pensamiento unido a este amor. La lengua y la boca están equipadas para extraer del alimento lo que es esencial, vital y lo envían al cerebro así como a todo el sistema nervioso. Por tanto, antes de que los alimentos pasen al estómago y luego a los intestinos, el organismo ya ha absorbido los elementos etéricos, los que dan la vitalidad y con los que os sentiréis regenerados." |
Pensamiento del 08/07/2007.
"¿De dónde procede el interés que sienten los humanos por los juegos deportivos? Debido a que sienten, vagamente, que estos juegos son una imagen de las dificultades que encuentran en la vida diaria: correr, saltar, luchar, nadar, escalar, lanzarse pelotas... Así pues, como estos juegos son una imagen de los problemas con los que deben enfrentarse todos los días, ¿por qué no invertir la situación tomando los problemas como unos juegos? En vez de sentirse abrumados e irritados ante la menor dificultad, decir: «Se trata de una ocasión más para realizar una hazaña, veamos cómo puedo lograrlo.» Estudiad bien cada vez la naturaleza de la prueba con la que debéis enfrentaros, y lanzaos desafíos a vosotros mismos. Por ejemplo: «No me detendré antes de haber llegado al final... Superaré este obstáculo...» Efectivamente, desafíos como estos son los que debéis lanzaros a vosotros mismos de vez en cuando, y veréis que no sólo las pruebas os parecerán más fáciles de soportar, sino que con la victoria obtenida sobre estas pruebas extraeréis una renovada confianza en vosotros." |
Pensamiento del 07/07/2007.
"En la antigua Roma las sacerdotisas de Vesta, diosa del hogar, eran las encargadas de mantener día y noche el fuego sagrado. Pero ¿para qué mantener este fuego? Si se apagaba, podía ser encendido de nuevo, ya que los tiempos prehistóricos habían quedado atrás. En realidad, este fuego mantenido por las Vestales, era un símbolo del fuego interior que el ser humano nunca debe permitir que se apague. Las Vestales, que eran vírgenes, representaban a la Madre divina en su aspecto más puro. Porque la pureza es la condición del fuego y de la luz. La presencia de la Madre divina es indispensable para mantener vivo el fuego, el fuego sagrado del amor. Cada ser humano debe convertirse, en su alma, en una virgen que atrae y mantiene el fuego con el fin de que el principio masculino en él, que es la voluntad, el espíritu, pueda utilizarlo para crear. Porque el fuego es el origen de todas las creaciones. Observad: desde la preparación tan sencilla de una comida, hasta el despegue de un cohete espacial, el fuego es indispensable. Y aún lo es mucho más en el ámbito espiritual." |
Pensamiento del 06/07/2007.
"Es la naturaleza quien impulsa a los seres humanos – sobre todo a las mujeres, pero también a los hombres – a buscar la belleza física. Pero para eso también deben desarrollar en ellos cualidades del alma y del espíritu. ¿Habéis notado cómo, impulsados por un sentimiento noble, rostros que normalmente no poseen ninguna belleza, de repente se transfiguran? Es porque los movimientos de la vida interior actúan en los nervios y en los músculos. Un ser que consigue vivir con frecuencia estados espirituales, transforma progresivamente su rostro. Mientras que una mujer que se ocupa sólo de su belleza, porque quiere superar a una rival, no hace más que afearse. Los sentimientos de posesividad, de celos, de odio son más poderosos que las cremas, lociones y maquillajes que pueda utilizar. El uso de ciertos productos de belleza no es evidentemente reprobable, pero, incluso para mejorar vuestro aspecto físico, dad prioridad a vuestra vida interior." |
Pensamiento del 05/07/2007.
"En lugar de dar importancia sobre lo que os falta y quejaros, pensad en dar gracias al Señor cada día, en agradecer todo lo que os da. He aquí el secreto mágico que transformará vuestra vida. Sabiendo dar las gracias de este modo, aumentaréis en vosotros el amor y la luz, y este amor y esta luz se reflejarán en todos vuestros actos. Observaréis el mundo con otros ojos, tendréis una actitud más positiva con respecto a todas las personas con las que tratéis, y ellas se abrirán a vosotros porque sentirán que emanáis paz y alegría. Se dirán: ¡Qué persona tan simpática! ¡Veamos qué podríamos hacer para serle agradable!» Es así como Dios entra en sus corazones para ayudaros a través de ellos. Sí, porque habéis pensado en darle las gracias." |
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Canal Maestro Vídeos
10 de Julio, 2007, 23:18
Canal Maestro Vídeos
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EL DEBER de SER FELIZ
10 de Julio, 2007, 22:46

Omraam Mikhaël Aïvanhov EL DEBER de SER FELIZ 3.a edición EDICIONES PROSVETA Los temas presentados en estos extractos, están desarrollados en las siguientes obras de la colección Izvor: 211 - La libertad, conquista del espíritu. 213 - Naturaleza humana y naturaleza divina. 221 - El trabajo alquímico y la busqueda de la perfección. 231 - Las semillas de la felicidad. 233 - Un futuro para la juventud. INDICE Sed los dueños de vuestra felicidad..................... 2 Las pruebas de la vida: un reto que debemos aceptar .............................. 3 Explotad vuestras riquezas espirituales............... 4 Sed apacibles con vuestro entorno ...................... 5 Trabajad sobre la atmósfera fisica....................... 6 No os desmoralicéis jamás .................................. 7 Alumbrad vuestras lámparas .............................. 9 Un simple gesto................................................. 10 Dar para enriquecerse........................................ 11 Nuestra mejor protección: el aura ..................... 12 La soledad no existe .......................................... 13 Vivid en la poesía.............................................. 15 Un secreto mágico: la gratitud .......................... 16 Revivid los momentos de felicidad ................... 18
SED LOS DUEÑOS DE VUESTRA FELICIDAD ¿Por qué es tan dificil la felicidad? Porque la esperamos. Observaos y veréis: esperáis encontrar el gran amor, esperáis encontrar el éxito, esperáis la fortuna, la gloria, y si no vienen, os sentís desgraciados. Algunos incluso van a consultar a clarividentes, a astrólogos que les dicen: "Pues si, el amor vendrá, el éxito llegará. Dentro de seis meses, de un año, cuando tenga lugar determinado tránsito de planetas, o tal conjunción, ya veréis, todo cambiará". Y de este modo, se tranquilizan, recobran la esperanza y siguen aguardando. Pues bien, la felicidad no es algo que dependa del exterior. La felicidad es un estado de conciencia que depende de nuestra correcta comprensión de las cosas. No hay que imaginarse que hemos venido a la tierra para vivir rodeados de facilidades, de placeres, y en la abundancia. Hemos venido a la tierra para aprender y para perfeccionarnos. Pero, ¿cómo perfeccionarnos sin tener cada día nuevos problemas que resolver? Es necesario que esto quede bien claro: la tierra es una escuela y, como en todas las escuelas, tan sólo aquellos que aprenden y progresan pueden ser felices. Así pues, no esperéis que la felicidad os llegue del exterior bajo la forma de encuentros o de condiciones favorables. La felicidad real, definitiva, sólo puede venir de nosotros mismos, de nuestra manera de considerar las cosas. Haced una comprobación: interrogad a las personas que poseen algunas de las ventajas materiales con las que vosotros tanto soñáis, y os confesarán que no son tan felices. Y si lo son, se debe a que ya poseen en su corazón y en su alma, elementos que les permiten apreciar su situación, y por lo tanto se sentirían igualmente felices en situaciones no tan envidiables. Por otra parte, muchas veces hemos podido constatar que no todos aquellos que se encuentran en una misma situación, reaccionan de la misma forma. Tomemos un ejemplo totalmente banal de la vida cotidiana: un embotellamiento. Observad la reacción de los automovilistas: uno se pone nervioso, toca el claxon e injuria a sus vecinos; otro, lee el periódico o escucha la radio; otro, charla con su acompañante, o la abraza si es su amada. Por último, otro -aunque mucho más raro- aprovecha este momento de espera para relajarse, armonizarse, concentrarse en sí mismo, unirse al Cielo y proyectar su amor y su luz a todos los seres de la tierra. Lo mismo ocurre en la mayoría de las circunstancias de la vida. Es, pues, en nuestra cabeza donde hay que hacer los reajustes... Nuestro pensamiento es el que actúa sobre nuestros estados de conciencia. Con un buen razonamiento, con una buena filosofia, podemos llegar a ser los dueños de nuestra felicidad. Y así, mientras los demás se enfadan, consumen y corrompen a cuantos están a su alrededor, vosotros, por el contrario, os fortalecéis, os enriquecéis y gracias a vuestras experiencias podréis después ayudar a los que os rodean con vuestros consejos, con vuestra actitud, con vuestra irradiación, e incluso, a veces, con vuestra sola presencia: con la fuerza, la luz y la paz que emanarán de vosotros. Que quede pues muy claro: no esperéis pasivamente que la felicidad os llegue del exterior. Por el contrario, sois vosotros los que debéis actuar y aplicar los métodos que os permitirán transformar las penas en alegrías, los fracasos en éxitos.
LAS PRUEBAS DE LA VIDA: UN RETO QUE DEBEMOS ACEPTAR ¿Qué es lo que obliga a los alpinistas a emprender la ascensión hacia las cimas más elevadas y de más dificil acceso? ¿Qué es lo que obliga a los deportistas a nadar, a correr, a conducir cada vez más deprisa? ¿Qué es lo que obliga a los jugadores de ajedrez a reflexionar durante horas enteras antes de mover un peón de su tablero? Nada. Son ellos mismos los que se imponen estos esfuerzos, estos problemas, estas proezas. Y, ¡qué alegría para ellos, cada vez que consiguen una victoria! ¡Cuántas actividades, juegos y competiciones de todo tipo los humanos han inventado así! Esto demuestra que en lo más profundo de ellos mismos sienten la necesidad de ir cada vez más lejos, más deprisa, más alto, superarse, sobrepasarse. ¿Por qué no piensan, pues, que deberían aplicar también en la vida cotidiana estas cualidades de resistencia, de destreza o de inteligencia de las que deben dar muestra cuando se trata de juegos o de competiciones? ¿Por qué, entonces, se quejan siempre de que deben esforzarse continuamente? Muchos de los juegos que se practican actualmente, fueron imaginados hace siglos por Iniciados. Con el tiempo, la mayor parte de estos juegos han sido transformados y actualmente sólo se aprecia el aspecto exterior; su sentido profundo se ha perdido. Para los Iniciados, estos juegos representaban una imagen de la vida, la transposición de los problemas que diariamente cada uno de nosotros debemos resolver, pues se trata de una ley absoluta: bajo una u otra forma, se reproducen los mismos fenómenos en los diferentes planos, fisico, psíquico y espiritual. Y puesto que los juegos son una imagen de los problemas que encontramos en la vida, ¿por qué no tomamos estos problemas como juegos? En lugar de sentiros agobiados, irritados ante la menor dificultad, decid: "Ahí tengo una nueva ocasión para ejercitarme, veamos cómo podré conseguido". Estudiad bien la clase de prueba que debéis afrontar y desafiaros vosotros mismos. Por ejemplo: "No dejaré de andar hasta llegar al final... Soportaré pacientemente esta carga... Me liberaré de este obstáculo... Navegaré en este mar embravecido y no me hundiré... Voy a abandonar la región del polvo y de las nubes, para alcanzar la más alta cima en donde respiraré el aire puro y siempre veré el soL." Sí, podéis provocaros este tipo de retos de vez en cuando en vosotros mismos, como lo hacen los deportistas y veréis cómo soportaréis más fácilmente las pruebas de la vida. Así pues, debéis comprenderlo bien: la felicidad no consiste en vivir sin pruebas, sin obstáculos, sin sufrimientos. Esto son ilusiones, ¡fantasmagorías! La felicidad consiste en ser capaz de superar las pruebas sin capitular, enriqueciéndose y fortaleciéndose con ello. Efectivamente, para alcanzar la felicidad, debéis salir victoriosos de vuestras pruebas.
EXPLOTAD VUESTRAS RIQUEZAS ESPIRITUALES El mundo entero desea la paz, la libertad. Podemos incluso decir que mucha gente las desea también para los demás. Pero como muy pocos saben dónde encontrarlas y cómo realizarlas, ocurre que, a pesar de todos estos magníficos deseos, la mayoría se sienten desgraciados y hacen también desgraciados a los demás. Sólo se puede encontrar la felicidad dando prioridad a la vida interior sobre las adquisiciones exteriores. Por supuesto, muchos dirán que ya lo saben: "El dinero no da la felicidad". Saben que ni los bienes materiales, ni la gloria, dan la felicidad, pero se comportan como si no lo supieran. Continuamente se preocupan por conseguir una buena situación material. Es por ello por lo que, incluso aunque lo consigan, no serán felices, e incluso harán desgraciados a los demás. ¡Se alborota tanto sobre el éxito material! Mientras se de tanta importancia a quienes triunfan financiera y socialmente, presentándolos por todas partes, en los periódicos, en la radio, en la televisión, se irá alimentando en las personas menos favorecidas, el sentimiento de inferioridad, de insignificancia, lo que necesariamente provocará celos, rencores, odios. No quiero decir con ello que se deba dejar totalmente de lado el éxito social, no. Pero pienso que si los humanos dieran mayor importancia y aprendiesen a utilizar sus riquezas interiores, la sociedad se comportaría mejor. En primer lugar porque sería más generosa. ¿Cómo es posible pensar que la gente que concentra todos sus esfuerzos en el éxito material pueda ser realmente generosa? Sienten que aquello que tienen no lo poseen verdaderamente, y que están a merced de los acontecimientos o de la mala voluntad de gente más activa y más hábil que ellos; es, pues, normal que vacilen en compartir con otros aquello que tanto temen perder. Y no tan sólo no lo compartirán, sino que harán lo imposible para conservado, aunque para ello deban mostrarse egoístas, despiadados, o crueles. Por el contrario, aquél que ha trabajado para conseguir riquezas espirituales estará siempre dispuesto a beneficiar a los demás; sabe que no tan solo no perderá nada, sino que incluso se enriquecerá ayudándoles. Los humanos necesitan tener modelos a los que imitar. Cuando ven a alguien que se distingue por su capacidad, por sus éxitos, desean ser como él. Por lo tanto, ¡cuidado!, si vuestra superioridad consiste en tener más dinero, más poder, más gloria, no seréis un buen modelo ya que arrastraréis a la gente hacia un camino que incita siempre a dominar a los demás, a humillarlos, a ponerlos en evidencia. En cambio, si vuestra superioridad se encuentra en vuestras cualidades espirituales, la bondad, la sabiduría, el control, la nobleza, la generosidad, la pureza, la abnegación... no sólo sentiréis que realmente éstas os pertenecen y os permiten afrontar todas las situaciones dificiles, sino que también ayudaréis a los demás a andar por el buen camino y a encontrar la felicidad. Todo el mundo necesita modelos pero no modelos para alcanzar el éxito material, sino para que les ayuden a tener conciencia de sus verdaderas riquezas, las riquezas del corazón, del alma y del espíritu.
SED APACIBLES CON VUESTRO ENTORNO Cuando alguien se siente turbado, irritado o desgraciado, ¿qué hace? En lugar de intentar apaciguarse, calmarse, dominarse, se va corriendo a casa de los vecinos, o de los amigos, o bien les llama por teléfono para contarles todo lo que va mal. Una vez descargadas sus penas, se siente contento, aliviado y mejor. Sí, pero no nos damos cuenta de que actuando así, es como si se depositara en esas personas un montón de impurezas. No quiero decir con ello que nunca hay que hablar de las propias dificultades con los amigos. Los amigos con sus consejos y apoyo, pueden ser de gran ayuda. Sólo digo que no hay que utilizarlos como un cubo de basura para verter en él nuestras decepciones, nuestros enfados y mal humor. Nada bueno puede ocurrir actuando así. Además, hay que tener en cuenta que los amigos, que no son demasiado razonables, irán a su vez a buscar otros amigos para descargar su carga, y así sucesivamente. Insisto en deciros que no creo que sea censurable buscar el consuelo de un amigo. Pero, a menudo, no se busca este consuelo. No se espera ninguna luz, ningún consejo. La gente sólo siente la necesidad de descargarse, esto es todo. y si después de hacerlo se sienten mejor, en realidad esta mejoría es sólo pasajera porque no han realizado un verdadero trabajo interior para resolver sus problemas, y, al primer contratiempo, sucumben de nuevo. Por lo tanto, no sólo habrán envenenado a los demás, sino que, en realidad, tampoco ellos habrán mejorado su propio estado. Para desembarazarse de las penas y de las preocupaciones, hay otros métodos distintos que el de molestar a los amigos o Íos vecinos. Cuando os sintáis contrariados, irritados, quedaos en vuestra casa tranquilamente, trabajad con la luz, orad, meditad, cantad, escuchad música... O bien, salid, andad un poco por la naturaleza, respirad profundamente uniéndoos a la tierra, a los árboles, al Cielo... Y no os presentéis frente a los demás hasta que os sintáis liberados, descargados y capaces de aportarles algo bueno, luminoso y constructivo. Observaos y constataréis que normalmente hacéis exactamente lo contrario: cuando algo va mal, vais rápidamente en busca de otras personas para compartir con ellas vuestros problemas, y, cuando todo va bien, no decís nada, no tenéis nada que contar. ¡Es realmente extraordinario: cuando todo va bien, no hay nada que contar! ¿No creéis que deberíais corregiros y aprender a compartir con vuestro entorno tan solo estos buenos estados? Vayamos todavía más lejos: cuando viváis momentos de paz, de alegría, de admiradón, pensad en hacer partícipes a los demás de estos estados de privilegio. Consagrad algunos minutos a todos los seres que se sienten angustiados y desesperados en el mundo. Concentraros en ellos y decid: "Queridos hermanos y hermanas del mundo entero, esto que poseo es tan bello, tan luminoso, que quiero compartirlo con vosotros. Tomad de esta belleza, tomad de esta luz..." Puesto que sabéis que vuestros estados interiores producen ondas que se propagan, no guardéis vuestra felicidad para vosotros, compartidla; de esta forma no tan sólo haréis el bien a los demás, sino que amplificaréis estos estados en vosotros mismos. Sí, es un fenómeno mágico: para conservar vuestra alegría, hay que saberla compartir.
TRABAJAD SOBRE LA ATMÓSFERA PSÍQUICA Cada vez con más frecuencia, la gente se queja de que el aire está contaminado: los humos de las fábricas, el gas de los tubos de escape de los coches y la multiplicidad de productos tóxicos que contribuyen a envenenar la atmósfera... Es cierto, pero, ¿qué podemos decir entonces sobre la atmósfera psíquica de la tierra? La mayoría de los humanos, que viven sin luz, sin amor, sin tener conciencia de sus responsabilidades, pasan su tiempo expandiendo a su alrededor pensamientos y sentimientos tan sombríos, viciados y malsanos que la atmósfera de la tierra se parece a un pantano donde pululan una gran cantidad de bichos que arrojan sus desechos y excrementos en el mismo estanque donde otros deben respirarlos y absorberlos. Sí, esta es la triste realidad: una ciudad no es más que un pantano donde todos los humanos derraman sus angustias, sus celos, sus odios y todos los deseos insatisfechos. Si fueran un poco más clarividentes, verían formas horribles, negras, pegajosas, que surgen de determinadas criaturas y se acumulan en las capas de la atmósfera. Pero incluso, aun sin ver nada, no se puede evitar sentir la existencia de una capa densa, pesada y tenebrosa sobre las ciudades. Aunque el mundo entero se movilizara para combatir la polución del aire, del agua y de la tierra, ello sería aún insuficiente, ya que en el mundo psíquico también se propagan gases de los tubos de escape, humos, productos tóxicos que están asfixiando a la humanidad. Muchas de las actuales enfermedades se producen no sólo debido a la polución del aire, del agua y de la comida, sino también a la polución psíquica. Si la atmósfera psíquica en la que están inmersos no estuviera tan polucionada, los seres humanos conseguirían neutralizar todos los venenos exteriores. El mal se encuentra principalmente en el interior. Cuando internamente os sentís fuertes y en armonía con vosotros mismos y con los demás, es como si corrientes de energía os traspasaran, rechazando las impurezas incluso en el plano fisico, y, de esta forma, el organismo puede defenderse mejor. Primero se es vulnerable interiormente y, poco a poco, el mal acaba manifestándose también en el exterior. Tenemos un ejemplo de ello en los médicos y en las enfermeras: algunos de ellos que tenían un hígado en perfecto estado y una sangre muy pura, vivieron, sin contaminarse, entre gente que padecía las peores enfermedades contagiosas. Otros, sin embargo, que incluso huyeron para no enfermar, se contagiaron. Sí, porque permitieron la entrada de impurezas en su interior, y las impurezas son siempre un buen alimento para los microbios y los virus. La pureza de la sangre, al igual que la de los pensamientos y sentimientos, rechaza la enfermedad. Mientras que si el mal ya ha penetrado en los pensamientos, en los sentimientos, en el corazón, en los deseos, queda una puerta abierta, y ¡qué fácil le resulta entonces a ese mal descender hasta el plano fisico! A partir de ahora, es preciso que tengáis conciencia de la existencia de esta atmósfera psíquica. Si la gente se preocupara de producir menos miasmas y trabajase en llenar el espacio con pensamientos puros, luminos9s, benéficos, teniendo en cuenta que nada es estático si no que todo se propaga, estas ondas purificadoras serían una bendición para la humanidad. Pero, ¿dónde están los seres luminosos que quieran hacer este trabajo? No hay muchos; la gente está ocupada en satisfacer sus propios deseos, sus codicias e intenta triunfar a toda costa, a puñetazos, a dentelladas, a patadas. Estas armas son utilizadas en todas partes, para abrirse camino, y esta actitud resulta muy cara para la humanidad, ya que la atmósfera es atravesada por ondas caóticas y emanaciones malsanas. Si existiesen en el mundo suficientes seres luminosos que con su forma de vivir trabajasen para purificar, en primer lugar, su atmósfera espiritual, poco a poco, otros seres, atraídos por el ejemplo, harían lo mismo. Es por ello por lo que tan a menudo os hablo de la necesidad de crear con el pensamiento, allá donde vayáis, una atmósfera límpida, armoniosa, fraternal, con el fin de que la tierra sea un día como un jardín florido en donde todos vivan felices.
NO OS DESMORALICÉIS JAMÁS Para no caer en la desesperación, hay que saber previamente que, sea lo que sea lo que deseemos realizar en la vida, incluso las mejores cosas, siempre tendremos que enfrentamos con el mal, bajo la forma de dificultades y obstáculos. Estar ciegos ante el mal es peligroso. Quien nunca prevé el mal, no toma precauciones, no hace nada para arreglar las cosas o neutralizadas y termina cayendo en la trampa. Esta ingenuidad se paga siempre muy caro, y se paga, en primer lugar, con la desmoralización. Aquél que está lleno de ilusiones, cuando aparece la primera dificultad perderá el equilibrio y se derrumbará. La desmoralización está siempre al acecho; sin embargo, existen métodos con los que afrontada. Cuando empecéis a sentiros agobiados, abatidos, lo primero que debéis hacer, es pensar que este estado no durará demasiado. Durante un momento, refugiaos en algún lugar dentro de vosotros mismos, como si entrarais en invernación, y quedaros ahí hasta que volváis a sentir de nuevo el soplo de la vida. La desmoralización es como el invierno; pero después del invierno llega la primavera. Según los años, ésta llega más o menos temprano. Algunas veces llega muy tarde, pero siempre llega. Por ello no se debe perder jamás la esperanza. En un momento u otro, tarde o temprano, vuestro ímpetu, vuestra energía, volverán. ¡Cuántos han cedido unos instantes antes de que las fuerzas de la primavera resurgieran en ellos! Y es una lástima, porque finalmente se hubieran salvado, pero al no presentir este renacimiento se perdieron... Estancarse en algo que no marcha bien, es muy perjudicial ya que así convertimos lo malo en peor. Cualesquiera que sean vuestros tormentos no dejéis que vuestro cielo interior se ensombrezca completamente. Decid: "Quizás todo no esté perdido, esperemos un poco más". Y paulatinamente, la oscuridad se disipará y el frío os abandonará. Debemos saber que en la vida estamos siempre obligados a pasar por períodos dificiles, e incluso muy dificiles. Así es como ocurre en la tierra, necesariamente estamos sometidos a alternancias: el día y la noche, el calor y el frío, la alegría y la pena, la primavera y el invierno. Hay que aceptarlo y aprender a trabajar con estos elementos. Porque no os engañéis, cuando hayáis conseguido triunfar en algunas pruebas, vendrán otras. Pero fortalecidos por vuestras anteriores experiencias, podréis, cada vez, alcanzar la victoria. No quiero decir con ello, que, ocurra lo que ocurra, hay que repetir ingenuamente: "Soy feliz, soy feliz". Simplemente os digo que las pruebas no son sinónimo de desgracias definitivas y que no os impedirán ser felices, lo cual es distinto. Es absolutamente imposible negar que el sufrimiento y la desgracia son realidades terribles.Pero en cualquier situación que os encontréis, podéis hacer un trabajo con el pensamiento que os permitirá resistir en medio de estas pruebas, e incluso salir de ellas enriquecidos. Y no guardaréis sólo para vosotros estas riquezas: con vuestra actitud, con vuestra manera de afrontar los acontecimientos, haréis partícipes de ellas a los demás. ¿Por qué creéis que la felicidad sólo puede llegar bajo la forma que esperáis? ¡ Se os presentan tantas posibilidades! Pero no las veis, no las queréis ver, os aferráis a vuestra propia idea. Esperáis que determinada puerta se os abra, pero he ahí que permanece cerrada. Entonces, en lugar de lamentaros frente a esta puerta, pensad que, al lado, pueden haber otras que se abran. Esperáis buenas cosas de alguien, que no tan solo no os las da, sino que incluso se muestra desagradable e ingrato con vosotros. Pues bien, en lugar de obsesionaros por esta decepción, observad mejor a vuestro alrededor; hay otras personas que, sin lugar a dudas, están deseosas de ayudaros; si permanecéis concentrados en vuestra decepción, preocupados únicamente en enviar malos pensamientos a quienes os han decepcionado, no veréis a estos otros amigos que se acercan a vosotros. También en este sentido las pruebas son útiles; os obligan a hacer o descubrir lo que no haríais y ni descubriríais sin ellas. Tened muy en cuenta, por lo tanto, que a menudo es vuestra actitud negativa la que os ímpide encontrar soluciones a vuestras dificultades. Es por ello por lo que la vida seguirá sacudiéndoos diciendo: "Pero bueno, ¡eres ciego, sordo, reacciona, observa a tu alrededor todas las posibilidades que todavía se te presentan!" Y lo que os digo a vosotros, también me lo digo a mí mismo. Y, precisamente porque he pasado estas experiencias millones de veces, es por lo que puedo hablaros para ayudaros. ¿Creéis que podría hablaros como lo hago si no hubiera pasado yo también grandes pruebas? Cuando, frente a ciertas dificultades presintáis el desánimo o la desesperación, no los consideréis como enemigos sin ningún derecho a atacaros. Desgraciadamente, tienen derecho a hacerlo. Hay, pues, que aceptar sus ataques sabiendo que, gracias a ellos, muchas cosas irán mejor después. Y, es cierto, después de una gran desesperación, tenéis nuevas energías. ¿De dónde vienen esas energías? Es la propia desmoralización la que os las trae. Sí, por supuesto, hay que ser prudentes y vigilar que esta desmoralización no sea más fuerte que vosotros, que no os arrastre como un potente torrente, y acabe ahogándoos. Aceptad vuestro desánimo como algo inevitable, pero siempre permaneced vigilantes. Ahí tenéis, aún, otro ejercicio. A partir de ahora no os preocupéis en pedir que cese vuestro desánimo, sino en comprender este estado que aporta riquezas y tesoros inauditos: la primavera después del invierno.
ALUMBRAD VUESTRAS LÁMPARAS Cualesquiera que sean vuestras dificultades y vuestras desgracias, no os mostréis sombríos ni afligidos, ¡intentad, por el contrario, encender todas las lámparas en vosotros! Sí, cuando peor estéis, más lámparas debéis encender en vuestro interior porque es el único modo de superar las pruebas y atraer la simpatía y la ayuda de los demás. Creéis que vuestras desdichas pueden llegar al corazón de la gente y entonces las contáis, exagerándolas incluso, con la esperanza de despertar su compasión. Pues no, este no es un buen método. Por supuesto, vendrán a animaros, a aconsejaros, os manifestarán sus buenos deseos o sus condolencias, pero, en su fuero interno, encontrarán enseguida un pretexto para dejaros lo más rápidamente posible. Sí, desgraciada o afortunadamente, es así. Si queréis ahuyentar a la gente, habladles de vuestras desgracias, de vuestras enfermedades, de vuestras penas, veréis como nadie os escuchará por mucho tiempo. Es la belleza, la luz, el amor, lo que atrae a los seres. Por lo tanto, cuando tengáis preocupaciones, en lugar de ir a contarlas por todas partes, buscad con el pensamiento, con la oración, las fuerzas que os permitirán superar vuestras dificultades. Se trata sencillamente de encender vuestras lámparas. Pensad que los demás están ellos mismos atrapados por todo tipo de problemas y tienen muchas dificultades por resolver, ¿por qué ir aún a sobrecargarles más con los vuestros? No pueden hacer nada. De esta forma no solamente perderéis vuestro tiempo contando inútilmente vuestros asuntos, sino que, además, os debilitaréis, e incluso os arriesgáis a perder la estima que os tiene la gente. La mejor forma de resolver vuestros problemas, es entrar en vosotros mismos y uniros a todas las entidades luminosas del mundo espiritual que están ahí, dispuestas a ayudaros. Ellas os darán la fuerza, la luz y todo lo que necesitéis para resolver vuestros problemas. Y ello se reflejará benéficamente sobre los demás: notarán en vosotros algo distinto, verán que soportáis las dificultades, que resistís las pruebas sin quejaros, y entonces os admirarán y se acercarán a vosotros para tomaros como modelo. Incluso, si pueden, intentarán daros su ayuda y su apoyo. Por el contrario, si os mostráis siempre abatidos, aplastados, débiles, no solamente no ganaréis la simpatía de los demás, sino que tampoco les ayudaréis. Así pues, cualesquiera que sean vuestras preocupaciones, buscad la actitud, las palabras que puedan ayudar a todos aquellos con los que os encontréis. Con este esfuerzo de desinterés y de generosidad, veréis como llegáis a resolver vuestros problemas.
UN SIMPLE GESTO La mayoría de los trastornos psíquicos y de las graves depresiones de las personas, se producen sencillamente por descuido, porque no saben esforzarse en reaccionar inmediatamente después de haber pasado ciertos disgustos. Tras una decepción, una pena, un fracaso, van, poco a poco, desmoralizándose hasta caer enfermos. Tratando de transformar enseguida su mal estado, hubiesen podido evitar llegar a tal situación. Ahora bien, la mayoría de la gente no reacciona, espera que "eso se solucione solo". Es verdad, casi siempre la vida se restablece de forma natural. Pero, en algunas situaciones más dificiles, si no se está vigilante, las cosas no se arreglan. Y lo más grave, es que muchos no se dan cuenta de que están deslizándose por una pendiente peligrosa; poco a poco se hunden en estados mórbidos y un día son devorados. Lo que al principio era tan sólo un pequeño malestar, termina siendo una verdadera enfermedad. Debéis, pues, ser conscientes de los pensamientos, los sentimientos y las sensaciones que en cada momento pasan a través vuestro, e impedir que se instalen en vosotros estados negativos. Tan pronto como sintáis un malestar interior, reaccionad. A menudo basta con un simple gesto: regar las flores, sonreír a alguien, dirigirle una palabra amable, llevarle un objeto que necesite o que pueda hacerle ilusión... Pero con, la condición de hacer este gesto conscientemente, con la voluntad de dar otra orientación a vuestros estados interiores, y, sobre todo, de hacerlo antes de que las cosas se agraven. Lo esencial es salirse de la apatía, del estancamiento y llegar a desencadenar conscientemente algo positivo. Así pues, vigilad siempre vuestros estados interiores; de lo contrario os sucederá lo mismo que con una bola de nieve a la que hacéis rodar: a medida que la nieve se adhiere, llega un momento en que esta bola, ya enorme, termina por obstruir vuestro camino. Os lamentáis: "¡Ya: no puedo pasar!" ¿De quién es la culpa? !Vuestra! Habéis alimentado toda clase de pensamientos y sentimientos negativos, habéis dejado que se apoderasen en gigantescas proporciones de vuestra cabeza, de vuestro corazón y así os quedáis atrapados, bloqueados. "¿Qué. hacer entonces? Encended una cerilla y acercadla a esta bola de nieve: se fundirá, el agua irá a regar vuestros jardines, vuestros vergeles, y tendréis gran abundancia de flores y de frutos. Esto es lo que hay que hacer: encender el fuego del amor, y el amor fundirá todas las bolas de nieve, todos los tumores que hay en vosotros. Sí, el amor se manifiesta a través de estos gestos aparentemente insignificantes que se pueden hacer cada día. No esperéis que grandes sucesos os proporcionen el equilibrio y la salud. Las pequeñas cosas son las más benéficas. Si os acostumbráis a tomarlas en serio, desarrollaréis en vosotros una actitud y una fuerza que pueden protegeros. ¡Hay tantas posibilidades! Aunque sólo sea recogiendo, al pasar, un objeto tirado en la calle o en el camino, un papel sucio, una botella vacía... apartar una piedra que podría hacer tropezar a alguien o trozos de cristal con los que podría herirse... esforzaros por encontrar siempre algo nuevo que hacer, sabiendo que cada pequeño gesto realizado aplicadamente, con sinceridad y amor, será, cada vez, como una criatura de luz que rechazará las tinieblas e impedirá que éstas penetren en vosotros para destruirlo todo.
DAR PARA ENRIQUECERSE ¿Por qué siempre os estáis quejando de que os falta esto, de que os deben aquello, de que no os quieren, o que no piensan en vosotros?.. ¿Creéis acaso que todas estas lamentaciones y estas exigencias os darán la felicidad? Al contrario, actuando de esta forma os preparáis una existencia llena de decepciones y de sufrimientos. Empezad por preocuparos menos de vosotros y un poco más de los demás, veréis como muy pronto todo irá mejor. Por supuesto, os faltan algunas cosas; pero debéis pensar que siempre os faltarán algunas y que si mantenéis esa actitud negativa, aún os faltarán más. Así pues, olvidaros un poco de lo que os falta, alegraos con lo que tenéis y aprended a trabajar con ello. Cuando se tiene como vosotros, la posibilidad de abrazar el universo entero con el pensamiento, de comulgar con todas las criaturas luminosas que lo habitan, ¿es posible sentirse pobre y solo? ¿Qué os falta aún para comprender que sois ricos, que estáis llenos y que tenéis incluso con qué ayudar a los demás? Nunca seréis felices si no pensáis en hacer felices a los demás. Para ser feliz, hay que lograr esa dilatación de la conciencia en la que uno siente que abraza al mundo entero. Y sólo el amor permite esta dilatación. La desgracia de los humanos es que siempre tienen miedo de perder algo, y se encierran en sí mismos. No comprenden que es precisamente esta actitud cerrada la que les empobrece. Para enriquecerse hay que dar. Sí, aquél que toma, se empobrece y el que da, se enriquece. Porque dar es despertar en sí mismo fuerzas desconocidas que dormían, que estaban estancadas en algún lugar, en las profundidades; al dar, estas fuerzas empiezan a brotar, a circular y se siente tal plenitud que uno mismo, sorprendido, se pregunta: "¿Cómo es posible? He dado, he dado, y soy más rico..." Pues bien, ¡esta es la nueva vida! Por todas partes oímos decir: "Hay que cambiar la vida, hay que cambiar la sociedad..." Pero ¿cómo queréis crear una nueva sociedad conservando la misma vieja mentalidad?: ¡tomar, tomar, tomar siempre, sin dar nunca! Hay que acostumbrarse a dar, a dar lo mejor que poseemos. Los humanos han aprendido, ante todo, a tomar. Material, afectiva, mentalmente, sólo piensan en tomar; sólo les interesan las cosas y los seres en la medida en la que esperan obtener algo de ellos. Con esta filosofia, el mundo no cambiará, y los humanos seguirán sintiéndose solos, pobres y desgraciados. A partir de ahora, acostumbraos a dar. Observad la fuente: los humanos, los animales van hasta ella para saciar su sed, y junto a ella crecen las plantas y los árboles. ¿Por qué? ' Porque no cesa de dar su agua pura, su vida. La . fuente nos enseña que tan sólo existe un verdadero método para atraer a las criaturas, y es el de dar, el de dar lo mejor que tenemos en nuestro corazón y en nuestra alma. Y ¿por qué temer la ingratitud de la gente? Peor para ellos si son ingratos, seguirán siendo pobres; y mejor para vosotros si sois una fuente, porque os enriqueceréis.
NUESTRA MEJOR PROTECCIÓN: EL AURA Al igual que la tierra, el hombre está rodeado, por así decido, de una atmósfera, y esta atmósfera es la que la Ciencia iniciatica denomina aura. Es a través de nuestra aura que nos comunicamos con las fuerzas y las corrientes que circulan en el espacio; según las cualidades de nuestra aura, según su sensibilidad, su pureza, su fuerza, recibimos unas u otras influencias, o no recibimos ninguna. Vivimos rodeados de corrientes negativas, pero si tenemos un aura muy poderosa, muy luminosa, estas corrientes no pueden traspasada y llegar hasta nuestra conciencia para desquiciamos o molestamos. ¿Por qué? Porque antes de alcanzarnos, deben atravesar nuestra aura que actúa como una aduana en la frontera: no las deja pasar. La calidad de nuestra aura, su capacidad para protegemos depende de nuestra forma de vivir. El aura de aquél que se deja llevar por sus instintos inferiores, se convierte en una ciénaga que sólo atrae influencias oscuras y tenebrosas. ¿Cómo atraer cosas buenas cuando continuamente se crea en uno mismo una atmósfera destructiva con malos pensamientos, rencores y sentimientos de frustración? Sabed que en tal situación, aunque se nos acercaran cosas buenas, serían rechazadas por nosotros. El problema que se os plantea, es, pues, el de saber trabajar con vuestra aura para que tan sólo reciba las corrientes favorables, creando así alrededor vuestro, una especie de campo magnético: que os protege e influye benéficamente en los seres que se os aproximan. Ignoran el motivo, pero cerca vuestro se sienten bien. En realidad, , lo que sienten, es una presencia, la presencia de seres espirituales atraídos por vuestra aura. Pues las entidades celestiales aman la luz y cuando perciben a un ser rodeado por esta luz, corren hacia él. Es pues todo un trabajo que debéis realizar sobre vosotros mismos durante años, con el fin de atraer del universo todo lo que es verdaderamente bello y benéfico. Si yo os pregunto: "¿Os importan verdaderamente vuestra salud, vuestra belleza, vuestra paz, vuestra felicidad? ¿Queréis. verdaderamente ser amados?" Me responderéis: "¡Sí, sí, es lo que más deseamos!" Entonces, ¿por qué no hacéis nada por conseguido? Todas estas bendiciones no os caerán del cielo, así, por casualidad. La mejor manera de atraerlas, es trabajar vuestra aura; gracias al amor la vivificáis, gracias a la sabiduría la hacéis más luminosa, más potente por la fuerza de vuestro carácter, y más limpia y clara mediante una vida pura. Aquél que con paciencia, con sinceridad, se consagra a la práctica de las virtudes, adquiere poco a poco un aura inmensa en la cual vienen a bañarse no solamente las criaturas celestiales sino también seres humanos que se sienten alimentados, apaciguados, fortalecidos y encaminados hacia una dirección divina.
LA SOLEDAD NO EXISTE ¡Cuánta gente se queja de la soledad! Pues bien, deben saber que han sido ellos quienes han creado esa soledad en sí mismos, en su cabeza. En realidad, nunca se está solo. Y, ¿por qué entonces se sienten solos? Porque no tienen demasiado amor. Ellos os dirán: "¡Pero cómo, si tenemos demasiado amor, no hacemos más que soñar con el amor!" Precisamente ahí está su error, sueñan con el amor, esperan el príncipe o la princesa de las Mil y Una Noches y por eso se ; sienten solos: porque esperan el amor en lugar de ¡ buscarlo en ellos mismos. El amor que se espera, nunca llegará. No hay que esperar que el amor venga del exterior, el amor está dentro de , nosotros. Dejad que salga, que se manifieste I porque sólo así lo encontraréis realmente. Nunca estamos solos: todo el universo nos escucha. Todas nuestras palabras, todos nuestros gestos tienen eco. Por ejemplo, si cuando salís de vuestra casa, por la mañana, sonreís al mundo entero, saludáis a toda la creación diciendo: "Buenos días, buenos días, buenos días", no os sentiréis solos durante el día, porque desde todos los rincones del espacio llegarán hasta vosotros voces que os contestarán haciendo eco: buenos días, buenos días, buenos días... Los humanos salen de sus casas encerrados en sí mismos: ven y oyen a los demás a su paso, pero nos los miran, ni los escuchan. ¿Por qué no recordar que el mundo entero está habitado por criaturas que merecen que se les mande un pensamiento, buenos deseos: la luz, la paz, la alegría... ¿Tan dificil resulta abrirse, sonreír, dar el primer paso? Siempre esperan que sean los otros quienes lo hagan, y en la espera, se lamentan porque se sienten solos. Empezad desde hoya cambiar de actitud y veréis como ya no os sentís solos. Diréis: "Si, pero la gente que por todos lados nos encontramos, en la calle, en los almacenes, en nuestro lugar de trabajo, no nos inspiran, y por otro lado, si nos mostramos con ellos tan abiertos, no nos comprenderán". Es verdad, hay gente que no os comprenderá; si les saludáis, si les sonreís, dirán: "¿Qué le ocurre a éste?" Pero solo algunos se mostrarán incapaces de comprenderos, habrá muchos otros que os comprenderán y se sentirán felices. Además, ¿Acaso vivimos sólo para la gente con la que nos encontramos? No, vivimos para toda la creación, y en las regiones invisibles existen numerosas criaturas que sabrán apreciar vuestro amor, y esto es lo esencial. Incluso, ¿por qué no aprendéis a mirar de otra forma menos superficial, a toda esa gente con la que os cruzáis y que nada os inspira? Siempre os fijáis en la apariencia, y es cierto que a menudo no es muy agradable. Pero los humanos no son sólo lo que aparentan, cada uno tiene también un alma, un espíritu, e incluso si esta alma y este espíritu raramente se manifiestan, están ahí y tienen siempre la posibilidad de aparecer y expresarse. No demuestra ser inteligente quien observa a los humanos de forma tan superficial. Un sabio sabe que los hombres y las mujeres son hijos e hijas de Dios, y con esta idea trata a todos los seres. Este es un trabajo creativo que realiza, ya que, de esta forma, desarrolla el lado divino de todos aquellos que encuentra... y se siente feliz. Creedme, la mejor manera de actuar con los demás, es descubriendo sus cualidades, sus virtudes, sus riquezas espirituales y concentrarse en ellas. Descubrir los defectos de la gente no tiene ningún mérito, es demasiado fácil; además, es algo que todo el mundo hace... A partir de ahora, intentad prescindir de los detalles no demasiado virtuosos, y en cambio haced hincapié en el principio divino existente en cada ser. Sí, ¿por qué no tener sentimientos sagrados para aquello que en el hombre es divino, inmortal y eterno? Es así como realizaréis un buen trabajo sobre vosotros mismos y ayudaréis también a los demás. Mientras que si tan sólo os ocupáis de sus defectos, os perjudicáis, porque absorbéis sus suciedades y, además, impedís que ellos evolucionen. y ¿cómo queréis después no sentiros solos? Criticando a los demás, subrayando sus defectos, no hacéis más que cavar un foso entre ellos y vosotros. Cuando sepáis, a través de vuestra alma y de vuestro espíritu, entrar en relación con todas las almas y todos los espíritus de la tierra, cuando lo mejor de vosotros mismos descubra lo mejor de los demás, entonces ya no os sentiréis solos.
VIVID EN LA POESÍA En la calle, en las tiendas, en el metro o en las estaciones, no vemos más que semblantes apagados, herméticos, inexpresivos. Es normal que los humanos manifiesten tan poca alegría al verse, y que se mortifiquen unos a otros con un espectáculo tan prosaico? ¿Por qué no se muestran más cálidos, más expresivos, más sonrientes, más vivos? y aún sin tener motivos para estar tristes o desdichados, solamente viéndoles, recibimos esas influencias y entonces llegamos al trabajo, o regresamos a casa, de mal humor, deprimidos, y transmitimos este estado a nuestros compañeros o a nuestra familia. Esta es la vida deplorable que continuamente los humanos se están creando entre sí. ¿Creéis que no es importante mostrar a todos aquellos con los que os relacionáis un rostro abierto, amigable, fraternal? Esto es la verdadera poesía. Para ser verdaderamente poeta, no basta con escribir versos. El verdadero poeta es aquél que crea la poesía en su propia vida, esforzándose en introducir en ella la pureza, la luz, el amor, la alegría. Algunos dirán: "Pero, ¿cómo se puede sonreír, como se puede estar contento, si se piensa en todas las tragedias que agobian a la humanidad? ¡Y todas las desgracias que se encuentran en la calle!..." ¡Ah! ¿ Creéis que se sentirán mejor si os ven con la cara larga? Es evidente que hay que hacer algo para ayudar a los desgraciados. Pero si vosotros, que no sufrís privaciones, ni enfermedades, ni persecuciones, os paseáis con un semblante lamentable, ¿qué esperáis obtener de ello? Para ayudar a los demás, hay que empezar por presentarles, por lo menos, un rostro abierto, sonriente. Gracias a la poesía, amamos a los seres y buscamos en ellos algo sutil, luminoso porque necesitamos mirar, sentir, respirar algo que nos apacigüe, que nos armonice, que nos inspire, ¿por qué los humanos nunca se preocupan de la penosa impresión que producen en los demás? Siguen ahí, apagados, gruñones, con los labios apretados, las cejas fruncidas, y aunque intentan mejorar su apariencia exterior con toda clase de trucos, su vida interior, prosaica, corriente, no deja de transparentarse. El mayor secreto, el método más eficaz, es el amor, el amor que armoniza, que ilumina vuestro rostro y todo vuestro ser interior. Al salir, por la mañana, de vuestra casa, pensad en saludar a todas las criaturas del mundo visible e invisible. Y ya veréis como después, a lo largo del día, os sentiréis vivir en la poesía porque habréis enviado vuestro amor, y desde todas las regiones del espacio el amor retornará a vosotros multiplicado. ¡Cuántas cosas se pueden hacer para aportar a la vida belleza y poesía! No hay que dejarse acaparar por las preocupaciones y los asuntos materiales, sino reservar un poco de tiempo para consagrar las energías a todas esas actividades que darán sentido a vuestra existencia. Los humanos aún no lo han comprendido; hablan de amor, quieren ser amados, pero permanecen cerrados, apagados... ¡prosaicos, en una palabra! No saben como vivir esta vida poética gracias a la cual les amarán. Si fueran más inteligentes, comprenderían hasta quépunto esta actitud es deplorable para ellos y para los demás. Procurad ser cada día más vivos. Ahí está vuestra salvación y la de los demás. Y volverse más vivo, significa dar vuestra luz y vuestro calor. Este es, en efecto el ejercicio que debéis hacer para salir un poco de vosotros mismos, de este estado de estancamiento tan prosaico: aprended a mantener conscientemente en vosotros mismos un estado de poesía. ¡Es tan agradable encontrar a alguien en quien sentir que todo esta animado, Iluminado! Se ama a un árbol porque tiene frutos, se ama a una fuente porque de ella brota el agua cantarina, se ama a las flores porque tienen colores y perfumes y, de igual modo, se ama a las criaturas que se abren para dar algo claro, luminoso, perfumado y melodioso. Aprended pues a cultivar en vosotros este estado de irradiación, de esplendor. Acostumbraos a sonreír, a mirar con amor, a desprender de vuestro corazón algunas partículas vivas para enviarlas a los demás... ¡y seréis vosotros quienes os sentiréis los más felices!
UN SECRETO MÁGICO: LA GRATITUD Aprended a poner en una balanza las pequeñas contrariedades de la existencia y todos los bienes que la Providencia os ha distribuido generosamente, y sacad de ello las debidas conclusiones: tan sólo podréis experimentar gratitud. Observaos y constataréis que en lugar de ver las cosas de esta manera, no hacéis sino comparar lo poco que poseéis en relación con todo lo que poseen otros más privilegiados que vosotros. Pues bien, esta no es una buena comparación. Si tenéis una necesidad imperiosa de hacer comparaciones de esta índole, ¿por qué no tener en cuenta todas las ventajas que poseéis en comparación con tantas otras personas en el mundo que viven en condiciones verdaderamente horribles?.. Los humanos con su ingratitud y descontento constantes, demuestran ser poco inteligentes: en lugar de tomar conciencia de las bendiciones con las que el Cielo les ha colmado, sólo tienen motivos para sentirse desgraciados. Todas las mañanas, al despertaros, invocad para que la alegría y el amor os invadan. En lugar de empezar el día pensando que os falta dinero, que aquél o aquélla a quién amáis os es infiel, que cierto vecino o determinado compañero de trabajo os acosa, decid: "Señor Dios, Te agradezco hoy el sentirme vivo, con salud, el poder respirar, comer, andar, mirar, oír, pensar, amar, pues éstos son tesoros inestimables". Sí, levantaros, cada mañana agradeciendo al Señor por todo lo que tenéis. Tan solo la gratitud puede salvamos. y debemos aprender incluso a dar gracias por los acontecimientos desagradables, ya que es la mejor forma de transformados. Si gritáis o os subleváis, vuestra estado no mejorará nunca. Pero si decís: "Oh, gracias Señor porque seguramente hay una razón por la que he encontrado este obstáculo, tengo todavía algo que aprender", entonces sentiréis que poco a poco vuestras dificultades se transforman en oro y piedras preciosas. Sí, es como si las recubriérais con polvo de oro o de cristal: aparecerán otro día bajo un aspecto distinto. Probad y veréis. Nada puede resistirse frente a la gratitud. Por lo tanto, dad todos los días gracias al Cielo por todo 10 que os ocurre porque es para vuestro bien. Desde hoy, decid: "Gracias Señor, gracias Señor..." Dad gracias por lo que tenéis y por lo que no tenéis, por lo que os hace feliz y por lo que os hace sufrir. Así es como mantendréis en vosotros la llama de la vida. Esta es una ley que debéis conocer. Diréis: "Pero, ¿cómo se puede estar agradecido cuando se es desgraciado, se está enfermo, o en la miseria? ¡No podremos hacerlo nunca!" Si podéis, y este es el mayor secreto: incluso sintiéndoos desgraciados, debéis encontrar una razón para dar las gracias. ¿Sois pobres, estáis enfermos? Agradeced, agradeced, alegraos... ¿de qué? De ver a los demás ricos, con buena salud, en la abundancia, y veréis, poco tiempo después se abrirán ciertas puertas y descenderán bendiciones sobre vosotros. El saber dar gracias e incluso alegrarse cuando aparentemente no se tiene ningún motivo para ello, es una extraordinaria filosofia que os dará la posibilidad de superar todas las dificultades, de observar la vida desde arriba, de dominar todas las situaciones. Ningún químico ha descubierto todavía un elemento que produzca efectos tan poderosos sobre el ser humano como el agradecimiento. En ningún laboratorio se ha estudiado todavía la repercusión que el agradecimiento puede tener sobre el organismo humano, todo lo que puede cambiar en el cerebro, en el corazón, en los pulmones e incluso en el sistema circulatorio, muscular... ¿Cómo no agradecer todo lo que el Cielo nos da? Sólo que no se ve, porque estamos acostumbrados a mirar siempre hacia abajo, es decir a mirar lo que no funciona, todo lo que motiva las preocupaciones, las inquietudes y los pesares. Nos olvidamos de mirar hacia arriba, allí donde se encuentra la luz, la belleza y todo lo que puede dar precisamente un impulso a nuestra alma, forzada a descubrir los medios para superar las dificultades y dar gracias al Cielo. Las preocupaciones, las dificultades existirán siempre, hagáis lo que hagáis; es inútil luchar contra ellas, porque seréis vosotros los que sucumbiréis. ¿Qué hay que hacer entonces? Lo mismo que hacemos contra las intemperies o contra los insectos: equiparse. Para resguardarnos de la lluvia, cogemos un paraguas; para protegemos del frío, nos vestimos con ropas de abrigo o instalamos una estufa; y para protegemos de los mosquitos, colocamos una mosquitera o utilizamos algún producto. Pues bien, para protegerse de las dificultades, no hay otra solución que la de mirar hacia lo alto para recibir la luz y la fuerza; será entonces cuando, no sólo triunfaréis, sino que os sentiréis profundamente agradecidos. El que aspira a la felicidad debe saber dar las gracias por todo lo que posee, e intentar aportar algo luminoso a los demás. Debe aprender a alegrarse, y particularmente a apreciar todo aquello que ha sido desdeñado o despreciado. Debe procurar descubrir, cada día, un acontecimiento, un encuentro, un pensamiento con el que sentirse bien, o maravillado, y ponerlo en su corazón, en su memoria, en su inteligencia. Sí todos los días dais gracias al Señor, si estáis contentos por todo lo que os da, poseeréis el secreto mágico que puede transformar vuestra vida, y las entidades luminosas del mundo invisible se acercarán a vosotros para ayudaros.
REVIVID LOS MOMENTOS DE FELICIDAD Vais a un concierto y oís, supongamos una sinfonía de Beethoven o una Misa de Mozart que os eleva. Habréis vivido durante este tiempo momentos sublimes y, de vuelta a vuestra casa, pensáis que os gustaría volver a oír esa misma música para poder sumergiros en la misma atmósfera, y revivir las mismas maravillosas sensaciones. ¿Qué hacéis entonces? Sabéis que esta música está grabada. Vais entonces a comprar el disco, y cuando lo tenéis, podéis escucharlo tantas veces como queráis; forma parte de vuestra discoteca. Pues bien, sabed que también existe una discoteca en nosotros mismos. Sí, el menor acontecimiento que vivimos durante nuestra existencia queda grabado en nosotros. En psicología, estas grabaciones reciben el nombre de memoria o de subconsciente. Poco importa el nombre que se les de, lo esencial es saber utilizarlas. Cuando consigáis vivir un segundo divino, la eternidad ya se ha deslizado en este segundo. Habeis imprimido un cliché, y este cliché vivirá eternamente, permanece ahí, imborrable en vosotros. Por lo tanto, cuando os sintáis indispuestos, trastornados, en el vacío, entrad en vuestra discoteca interior y esforzaos por reencontrar esos estados de conciencia maravillosos gracias a los cuales, por lo menos durante algunos segundos, comprendisteis que la existencia puede ser luz, paz, belleza, amor, plenitud. Incluso si de momento os encontráis en una situación y estado de ánimo muy alejados de esos momentos felices, como estos aún permanecen en vosotros, podéis recuperados y sentiros invadidos por sus vibraciones benéficas. Desconocéis las' inusitadas posibilidades que poseéis, y esta ignorancia es la que os impide comprender, avanzar, crear. Lo tenéis todo dentro de vosotros, pero no trabajáis porque nadie os ha revelado vuestras posibilidades. y así, el tiempo pasa, la vida se va y sin haber hecho nada. Incluso la criatura más desgraciada, la más desprovista, ha tenido en su vida algunos momentos de felicidad que puede recordar para neutralizar los pensamientos y los sentimientos que le agobian. ¿Por qué recordar continuamente sus decepciones, sus penas? La ignorancia, siempre la ignorancia... Observaros y constataréis que no os esforzáis demasiado para revivir los momentos felices que habéis tenido. Por el contrario, ¡con qué facilidad retenéis los recuerdos penosos y dolorosos! ¿Por qué? ¿De quésirve? Es ya el momento de aprender a trabajar con los elementos positivos. En vuestra familia, con vuestros amigos, ¿no habéis vivido momentos felices?.. Y con libros, con obras de arte, con música... o frente a algunos espectáculos de la naturaleza... Entonces, rememorad esos momentos, aunque sólo sean tres, cuatro, o tan sólo uno de ellos... Recordadlos a menudo... recordad el lugar, las circunstancias, las personas, concentraros para recobrar los mismos pensamientos, los mismos sentimientos, las mismas sensaciones. Poco a poco, tendréis la impresión de vivir de nuevo estos estados, con la misma. intensidad, como si los estuvierais viviendo realmente. Lo esencial no es lo que ocurre objetivamente, en el exterior, sino lo que sentís interiormente. Rememorad desde ahora todos los momentos en los que habéis comprendido, sentido que la vida era bella y que tenía un sentido. Que todos estos momentos estén ahí a vuestra disposición para el día en que los necesitéis. Incluso procurad saber elegir el recuerdo ya que según las circunstancias, al igual que una música es más apropiada que otra, éste puede ser más benéfico que otro. y cuando hayáis recopilado estos momentos, rememoradlos a menudo. Así los amplificaréis, los vivificaréis y contrariamente a lo que ocurre con los discos comerciales que acaban deteriorándose por el uso, cuanto más utilicéis esos otros discos grabados en vuestro corazón, en vuestra alma, más sólidos y resistentes se volverán. Además, rige la misma ley tanto si son benéficos como nocivos: cuánto más los utilicéis más resistentes se volverán. ¿Lo habéis comprendido? Cuando os sintáis desgraciados, desmoralizados, siempre es posible recordar aquellos minutos en los que sentisteis la realidad de la vida divina. Recordad, siempre habréis vivido algún día en vuestra vida en el que sentisteis una voz magnífica cantar melodías celestiales. Entrad en vuestra discoteca interior, poned el disco en vuestro aparato; os sentiréis de nuevo cautivados, atrapados por su encanto... Poco a poco os recuperaréis y seguiréis vuestro camino llenos de esperanza. |
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Una educación que comienza antes del nacimiento
10 de Julio, 2007, 20:09
Omraam Mikhaël Aïvanhov una educación que comienza antes del nacimiento 4ª. Edición Colección Izvor No. 203 Ediciones Prosveta ÍNDICE I.- Enseñar a los padres primero, 2 II.- Una educación que comienza antes del nacimiento, 4 III.- Un plan para el futuro de la humanidad, 9 IV.- ¡Ocupáos de vuestros hijos!, 12 V.- Una nueva comprensión del amor maternal, 14 VI.- La palabra mágica, 20 VII.- No dejar nunca a un niño inactivo, 23 VIII.- Preparar a los niños para su futura vida de adultos, 26 IX.- Preservad en el niño el sentido de lo maravilloso, 28 X.- Un amor sin debilidad, 31 I
ENSEÑAR A LOS PADRES PRIMERO Puede ser que algunos de vosotros os preguntéis por qué casi nunca trato de la educación de los niños, a pesar de mi condición de pedagogo. Todos los pedagogos se ocupan de los niños, menos yo, que soy la excepción. ¿Por qué? Porque pienso que es necesario comenzar por enseñar a los padres. No creo en ninguna teoría pedagógica, creo solamente en la manera de vivir de los padres antes y después del nacimiento de los hijos. He ahí por qué no he querido nunca hablar dema-siado sobre la educación de los niños. Si los padres no hacen nada por educarse ellos mismos, ¿cómo van a educar a sus hijos? A los padres se les habla de la educación de sus hijos como si verdaderamente estuvieran preparados para ello; desde el momento que tienen hijos, se considera que están preparados. No, muy a menudo no lo están, y es a ellos a quienes hay que instruir y a quienes hay que enseñar cómo conducirse para que influyan favorablemente en sus hijos. Pero como no conocen mi programa, me critican: «¿Pedagogo? ¡Pff! ¡Cómo va a serlo si nunca habla de la educación de los niños!» En realidad no han comprendido todavía mi punto de vista. Mientras los padres no estén preparados, aunque les demos las mejores explicaciones pedagógicas no servirá de nada, y harán mucho daño a sus hijos queriendo aplicar nociones que no han comprendido. Cuánta gente que quiere tener hijos no se preocupa de saber si verdaderamente reúnen condiciones para ello, si tienen buena salud y medios materiales para educarles, y sobre todo, si poseen las cualidades necesarias a fin de ser para sus hijos un ejemplo, una seguridad y un consuelo en todas las circunstancias de la vida. No lo piensan. Traen hijos al mundo y estos hijos crecerán solos, a la buena de Dios, se desenvolverán como puedan, y un día tendrán hijos en condiciones tan deplorables como las de sus padres. Estoy sorprendido de ver tantos chicos y chicas que desean casarse sin pensar en prepararse para su futura función de padres y de madres. Cuando a veces me encuentro alguna chica encinta, verdaderamente me digo... ¡Una niña que lleva en su seno un niño! Se ve en su cara: es una niña. Entonces, ¿qué ocurrirá? Es preferible no tener hijos mientras no se está preparado, de lo contrario se paga muy caro. Diréis: «Prepararse... pero, ¿cómo?» Prepararse es tener pensamientos, sentimientos y una actitud que atraerá hacia una determinada familia seres excepcionales. La Ciencia iniciática enseña que no es por azar el que tal o cual niño nazca en una familia: consciente o inconsciente-mente (lo más a menudo inconscientemente), son los padres los que le han atraído. Por eso los padres deben llamar conscientemente a los genios, a las divinidades. Pueden escoger a sus hijos: esto es algo que la mayoría no sabe. 2
Así pues es necesario revisado todo desde el principio, y el principio es la concepción de los hijos. Los padres no piensan que deben prepararse durante meses y años como para un acto sagrado. Frecuentemente, es en una noche de desenfreno, después de haber comido y bebido abundantemente, cuando conciben un hijo. Ese es el momento que escogen, si se puede decir que lo «escogen». Podrían esperar a tener un momento de paz, de lucidez, un momento que reinara en ellos una gran armonía. Pero no; esperan a estar excitados por el alcohol, sin saber ni dónde están; ¡y en ese estado magnífico conciben un hijo! Pero, ¿qué elementos creéis que introducen en él? Un hijo que viene al mundo cargado de semejantes elementos no puede ser otra cosa que la primera víctima de sus propios padres. Entonces, ¿a quién hay que educar? Yo os digo que no es a los hijos, sino a los padres. En casa, los padres no dejan de dar a sus hijos el triste espectáculo de sus disputas, de sus mentiras, de su falta de honestidad. ¿Cómo se imaginan que van a educarles? Se ha comprobado que un bebé puede caer enfermo y manifestar perturbaciones nerviosas a consecuencia de las disputas entre sus padres: aunque no esté presente, estas disputas crean a su alrededor una atmósfera de desarmonía que el niño siente, porque está todavía muy unido a sus padres. El bebé no es consciente, pero a pesar de ello es muy receptivo, y su cuerpo etérico es el que recibe los choques. Los padres deben tomar conciencia de sus responsabilidades. No tienen derecho a invitar espíritus a encarnarse si son incapaces de mostrarse a la altura de su cometido. Veo que algunos se conducen de una manera tan inverosímil que no puedo evitar el preguntarles : «Pero veamos : ¿amáis verdaderamente a vuestros hijos?» Se indignan: «¿Cómo? ¿Si amamos a nuestros hijos? ¡Naturalmente que amamos a nuestros hijos! Pues bien, no lo creo, porque si les amarais, cambiaríais de actitud comenzando por corregir en vosotros ciertas debilidades que se reflejan de forma muy negativa en ellos. No hacéis ningún esfuerzo. ¿Es ese vuestro amor?» Aunque sé que el porvenir de la Fraternidad está en los niños, es de los padres de quienes me ocupo; quiero hacerles comprender que no deben traer niños al mundo sólo por satisfacer ese instinto atávico de procrear. Ese instinto existe naturalmente, pero debe ser comprendido de manera más espiritual, es necesario que el pensamiento, el alma, el espíritu participen en ese acto para que el niño esté unido a un mundo superior. En la mayoría de los casos, los humanos se comportan como animales: comen, beben y procrean. A semejanza de éstos, no hay nada espiritual en sus actos. El amor no tiene ninguna importancia, es el placer lo que cuenta, y este placer momentáneo lo pagarán durante toda una vida, y se lo harán pagar también a sus hijos. ¿Queréis que me ocupe de los niños? ¡Ah, no! Es mejor que me ocupe de vosotros, y ocu-pándome de vosotros, indirectamente me ocupo de los hijos que ya tenéis y de los que tendréis más tarde. 3
II UNA EDUCACIÓN QUE COMIENZA ANTES DEL NACIMIENTO Cuando quieren un hijo, la mayoría de los hombres se imaginan que sus poderes se limitan a realizar fisicamente lo que hace falta para ello, y que todo el resto: la constitución del niño, su carácter, sus facultades, sus cualidades y sus defectos, dependen del azar o de la voluntad de Dios, de quien no tienen una idea muy precisa. Como han oído hablar de las leyes hereditarias, suponen que ese hijo se parecerá fisica y moralmente a sus padres, a sus abuelos, a un tío o a una tía. Pero no piensan que está en sus manos el favorecer o impedir ese parecido, y de una manera general, el escoger lo que será ese niño. Pues bien, es ahí donde se equivocan: los padres pueden influir sobre el hijo que viene a encarnarse en su familia. Pero antes de la concepción, los padres deben prepararse para poder atraer un espíritu sublime, porque una entidad superior sólo puede aceptar encarnarse en seres que han llegado ya a un cierto grado de pureza y de autocontrol. Para estas entidades no es importante entrar en una familia rica o gloriosa, sino que normalmente prefieren familias modestas donde no puedan ser tentadas por la vida fácil. Lo que necesitan recibir de esos padres en los cuales van a encarnarse, es una herencia que no obstaculice el trabajo espiritual por el que han decidido venir a la tierra. Muy pocos hombres y mujeres presentan las cualidades necesarias para que encarnen grandes espíritus, y por esta causa la tierra está poblada por tanta gente vulgar, por enfermos y por criminales, en lugar de estar poblada por divinidades. La Enseñanza de la Fraternidad Blanca Universal muestra al hombre y a la mujer cómo pre-pararse para alcanzar el grado de pureza y el estado de espíritu óptimo para concebir un hijo, escogiendo - según las mejores influencias planetarias - incluso el momento de la concepción. ¿Cómo han podido descender tan bajo los hombres, dejando al azar un acontecimiento tan importante como la concepción de un hijo? Es ahí donde es necesario pedir la ayuda del Cielo, la presencia de los ángeles, para poder atraer un espíritu poderoso, luminoso, que sea un bienhechor de la humanidad. En lugar de hacerlo así, piden ayuda al alcohol o a lo que sea, y a menudo en ese momento el hombre se comporta como un animal: violenta a su mujer, la cual comienza a alimentar hacia él sentimientos de desprecio, repugnancia y venganza... ¿Cómo extrañarse si después aparece un monstruo? Pero veamos con más detalle esta cuestión de la concepción. Para que un niño venga al mundo, es necesario que el padre dé el germen a la madre, y que la madre lo madure. Podemos decir, por tanto, que el padre es creador y la madre formadora. Este germen que da el padre es un resumen, una condensación de su propia quintaesencia. Todo lo que ha vivido, todo lo que vive se expresa ahí, en este germen. Por lo tanto, según su manera de vivir, el padre da un germen de mejor o peor calidad. 4
A menudo os he explicado que toda nuestra manera de vivir se inscribe y se registra en nos-otros, en los cromosomas de nuestras células. Cada célula posee una memoria. No sirve de nada hacer la comedia delante de los demás mostrándose amable, honesto y caritativo: es lo que pensamos, lo que sentimos en nuestro fuero interno lo que se registra y se transmite en herencia de generación en generación. Y si son enfermedades o vicios lo que se ha registrado, una vez transmitidos, id a buscar profesores, escuelas y médicos para curar al niño: no hay nada que hacer, es demasiado tarde. Todo se transmite, y si no se manifiesta en el primer hijo, se manifestará en el segundo o en el tercero. Hay que comprender que la naturaleza es fiel y verí- dica. Así pues, es un error creer que lo que el hombre da a la mujer en el momento de la con-cepción es siempre de la misma naturaleza. Si un hombre no ha trabajado nunca sobre sí mismo para ennoblecerse y purificarse, dará a la madre el germen de un ser completamente vulgar o incluso de un criminal. Tomemos un ejemplo; posiblemente no lo encontraréis muy poético, pero al menos resulta claro: la función de un grifo es dar agua y esta agua puede salir turbia o cristalina. Aquel que conserva continuamente dentro de sí malos pensamientos, malos sentimientos, no puede dar nada más que agua sucia; sin embargo, aquel que no cesa de trabajar por el bien y por la luz, distribuye agua cristalina, vivificante. Sí, no os sorprendáis: el germen que el hombre da a la mujer en el momento de la concepción es diferente según s:u grado de evolución. Así como la semilla plantada en tierra contiene el proyecto de lo que será el árbol o la flor, el germen que el padre da a la madre también lleva en sí el proyecto de lo que será el hijo, sus facultades, sus dones, o al contrario, sus lagunas, sus taras. En cuanto a la madre, durante los nue-ve meses de gestación aporta los materiales que servirán a la realización de este proyecto, y res-pecto a esto también puedo revelaros cosas extremadamente interesantes e importantes. Durante los nueve meses de gestación, la madre no solamente trabaja en la formación del cuerpo fisico del niño; sin saberlo trabaja sobre el germen que el hombre le ha dado, creando las condiciones favorables o desfavorables para el desarrollo de las diferentes características conte-nidas en este germen. ¿Y cómo trabaja ella? Vigilando sus pensamientos, sus sentimientos, la vida que lleva. Es lo que llamamos la galvanoplastia espiritual. Comenzaré por describiros el proceso químico de la galvanoplastia, el cual, en sus aplicacio-nes espirituales, puede acarrear consecuencias de la mayor importancia para toda la humanidad. Se sumergen dos electrodos en una cubeta llena de una solución de una sal metálica, que puede ser de oro, de plata, de cobre... El ánodo, el polo positivo, es una placa del mismo metal que el de las sales disueltas en la cubeta. El cátodo, el polo negativo, es un molde de gutapercha recubierto de plombagina, en el que hay una figura, una pieza de moneda, una medalla... Con la ayuda de un hilo metálico se unen los dos electrodos a los polos de una pila y se hace pasar la corriente: el metal contenido en el baño se deposita entonces sobre el cátodo, mientras que el ánodo, al descomponerse, regenera el líquido de la solución. Poco a poco el molde se recubre del metal de la solución y obtenemos una imagen recubierta de oro, de plata o de cobre. 5
Si observáis la naturaleza comprobaréis que este fenómeno de la galvanoplastia existe en todos los ámbitos. Por ejemplo, en el espacio, nuestro planeta, la tierra, que recibe numerosas influencias de los otros cuerpos celestes, representa el polo negativo, el cátodo, el principio femenino; y el cielo, es decir, el sol y los astros, representan el polo positivo, el ánodo, el princi-pio masculino. Entre la tierra y el sol (u otro astro), se producen intercambios, porque existe entre ellos una incesante circulación. Estos dos polos están sumergidos en una solución cósmica: el éter, fluido universal que baña y envuelve todos los cuerpos celestes. La pila, gracias a la cual todo funciona, es Dios, al cual están unidos los dos polos. Entonces, supongamos que al cátodo, a la tierra, le ponemos un molde, por ejemplo, un grano; este grano se encuentra sumergido en la solución cósmica, y cuando pasa la corriente que viene de Dios, provoca el fenómeno de la galvanoplastia: las materias contenidas en la solución comienzan a depositarse sobre el cátodo, sobre el grano, y el ánodo (el sol u otro astro), regenera la solución con arreglo al crecimiento del grano. Cada grano plantado en la tierra atrae del éter en el cual se baña todos los elementos que corresponden a su naturaleza. Estos elementos se depositan sobre el grano, y así se desarrolla según sean los elementos que atrae. Este fenómeno de la galvanoplastia lo volvemos a encontrar en la mujer encinta, porque ésta también lleva en sí el grano, los electrodos y la solución. El grano es el germen vivo que el padre ha depositado en su seno, el cátodo; este germen es una imagen: algunas veces la de un borracho, de un criminal o de un ser completamente vulgar, otras veces la de un genio, o de un santo. Cuando una mujer queda encinta, circula una corriente entre su cerebro (el ánodo) y el germen. El cerebro está, en efecto, unido a la pila, a la Fuente de energía cósmica, a Dios, de quien recibe la corriente; y esta corriente circula después del cerebro al embrión. Finalmente, la solución es la sangre de la madre en la cual están sumergidos el ánodo (el cerebro) y el cátodo (el útero), porque la sangre baña por igual a todos los órganos y a todas las células; en ella están disueltas todas las materias: oro, plata, cobre, etc... El ánodo, la cabeza, abastece al metal (los pensamientos), que regenera la sangre. El germen puede ser magnífico, pero si la madre pone en su cabeza pensamientos de plomo (simbólicamente hablando), que no se extrañe si más tarde su hijo nace envuelto en plomo, es decir, si es de naturaleza viciosa, pesimista o enfermiza. Es necesario comprender que el germen no es más que el molde y admitiendo incluso que ese molde represente un rostro magnífico, si después se reproduce en un metal vil, la medalla pierde su valor. Supongamos que una madre, conociendo las leyes de la galvanoplastia, decide utilizarlas para traer su hijo al mundo. Desde el momento que recibe el germen en su seno (el cátodo), pone en su cabeza (el ánodo) una placa de oro, es decir los pensamientos y los sentimientos más elevados. Se establece la circulación y la sangre que recorre el cuerpo lleva al germen ese metal superior. El niño crece envuelto en esos vestidos de oro y cuando nace es robusto, hermoso y noble, capaz de vencer las dificultades, las enfermedades y todas las malas influencias. La mayoría de las madres desconocen la influencia de sus estados internos sobre el hijo que llevan; piensan que cuando nazca empezarán a ocuparse de él, le proporcionarán educadores, profesores, etc... pero cuando el niño nace, es demasiado tarde: ya está determinado. Ningún pedagogo, ningún profesor puede transformar un niño cuando los elementos que ha recibido en el seno de su madre son de una calidad inferior. 6
Un instructor, un profesor puede hacer mucho, pero solamente para la instrucción del niño, porque no puede cambiar su naturaleza profunda. Si la naturaleza profunda del niño es defectuosa, aunque le pongan los mejores educadores, no cambiará. Independientemente del tratamiento a que sometáis el plomo, su estructura no cambiará. Siempre será plomo, no servirá de nada pulido, limado o cortado para hacerlo brillar; pocos minutos después se oscurece de nuevo, porque es plomo. Es necesario construir un hijo que sea de oro y no de plomo. Porque aunque deba vivir en las peores condiciones, un niño será incorruptible si su esencia es pura. Ahora comprenderéis lo importante que es para la mujer tener pensamientos luminosos. Gracias a estos pensamientos, el germen que crece en ella absorberá cada día esas materias puras y preciosas, y es así como dará vida a un artista notable, a un sabio ilustre, a un santo, a un mensajero de Dios. La madre puede realizar grandes milagros porque posee la llave de las fuerzas de la vida. Mi madre me contó que al concebirme, y más tarde a1llevarme en su seno, lo hizo con el pensamiento de consagrarme al servicio de Dios. y parece ser que el pope que me bautizó estaba tan sumamente feliz ese día, que se embriagó por primera vez en su vida... ya que no tenía la costumbre de beber. Después dijo que se había embriagado porque estaba seguro de que yo era un niño diferente a los demás, e hizo una profecía... Pero no estoy obligado a decírosla. Después, al crecer, me volví un pícaro: ya os he contado cómo robaba las manzanas del veci-no y prendía fuego en las granjas. Pero eso no duró mucho tiempo. Porque son los gérmenes depositados profundamente los que subsisten; los otros corresponden a maneras de ser superfi-ciales que no perduran. No quiero decir que sea un ser extraordinario porque mi madre me haya consagrado a Dios. Se pueden consagrar hijos al servicio de Dios, pero no se sabe en qué grado se situarán dentro de la jerarquía de servidores. Las madres, ciertamente no lo saben, y no creo que mi madre lo supiera tampoco. Por lo tanto, el hecho de que ella me consagrara al cielo no tiene nada que ver con mi elevación personal. Muchos cristianos han sido consagrados por sus madres, pero se quedan en sus iglesias sin avanzar demasiado. Lo que sí es cierto es que sus padres han pedido que el cielo alumbrara en ellos una pequeña chispa. Si soplamos en esta chispa, puede convertirse en una hoguera, pero una chispa no es nada si no la alimentáis. Para que crezca, no hay que dejar de echar leña y de soplar, simbólicamente, claro. Es un hecho muy conocido que durante el embarazo muchas mujeres son víctimas de caprichos extraños, impulsos incontrables que no habían sentido nunca hasta ese momento, pero no se conoce la razón de estos fenómenos; yo os la diré. La mujer embarazada es visitada corrientemente por entidades malignas que desean intervenir más tarde en la vida del niño; entonces incitan a la madre a conducirse de tal modo que la galvanoplastia se haga en ella de . forma desordenada, lo que permitirá más tarde a esas entidades entrar en ese niño, introducirse en su alma y alimentarse a través de él. Es posible darse cuenta de eso enseguida. En general, todos los niños se acercan a mí y me quieren mucho, pero tres o cuatro veces ha ocurrido que algunos me rehuían, y nadie comprendía la razón. Pero yo sí la sabía, porque todos estos fenómenos de la vida están muy claros para mí. Los padres se sentían afligidos, des-dichados, y me vi forzado a explicarle a la madre: «Durante la gestación seguramente te permitiste ciertas libertades y así has atraído entidades que desean quedarse en el niño para aprovecharse de él. Estas entidades están ahí, esperando el momento favorable para manifestarse. Pero sienten en mí a un enemigo porque saben que si ese niño entra bajo mi influencia, les echaré: mi actitud, mi voluntad, mis emanaciones y todo lo que doy al niño, les obligará a alejarse. (Por lo demás no hago más que eso: reemplazo ciertas entidades por otras; es una satisfacción que me doy... Como veis, también yo tengo mis caprichos.) Entonces, esas entidades tratan de alejar a vuestro hijo de mi presencia.» Pero yo no me doy por vencido, y como quiero mucho a los padres, me decido a ayudarles: hago mi trabajo y, poco tiempo después, el mismo niño que me rehuía se precipita hacia mí para abrazarme. Algunas veces esto ha pasado delante de vosotros. ¿No es verdad? 7
Durante toda la gestación, la madre debe preservar a su hijo. Conscientemente, con el pensamiento, debe crear alrededor de él una atmósfera de pureza y de luz para .ponerle a cubierto de los ataques de entidades malignas, pero también para poder trabajar en colaboración con el alma que va a encarnarse. Porque contrariamente a lo que piensan algunos, durante la gestación el alma no entra en el cuerpo del niño. Es verdad que en el seno de la madre el niño vive, su corazón late y se alimenta, pero su alma no ha penetrado todavía en su cuerpo; no entra en él hasta el momento de su nacimiento, con su primera respiración. Hasta ese momento, el alma se queda junto a la madre y colabora con ella en la construcción de sus diferentes cuerpos (fisico, astral, mental.) En general, la madre no se da cuenta de este trabajo porque no es lo bastante sensible ni instruida. Pero aunque no puede ver el alma, al menos puede hablarle, dirigirle oraciones diciéndole: «Te daré los mejores materiales, te ayudaré, pero trata tú también de traer tal o cual cualidad para que el niño sea un artista, un filósofo, un sabio o un santo.» En el momento que la madre pronuncia con todo su amor estas palabras que son poderosas, que son mágicas, de ella emanan ya ciertas partículas, y el espíritu del niño que debe encarnarse las toma como materiales para construir sus diferentes cuerpos. El niño no posee nada, recibe todos los materiales de su madre. Por eso, al dárselos, tiene que ser muy consciente, y a través de sus pensamientos y sus sentimientos no darle nada más que las partículas más luminosas y más puras. Todos estos fenómenos del mundo invisible son desconocidos para la mayoría de la gente. Pero precisamente el papel de la Enseñanza consiste en volveros sensibles a todo este mundo sutil, intangible, pero real, más real que la realidad misma. Gracias a la Enseñanza os volvéis más conscientes, más atentos a todas las corrientes que os influyen, a todas las presencias que os rodean. Y es esa consciencia la que os hace capaces de trabajar para el bien. Los hombres y las mujeres no deben olvidar nunca que los hijos que tendrán un día reflejarán I de una manera o de otra su propia manera de pensar y de vivir. Porque todo lo que pasa por la cabeza o por el corazón del hombre, se realiza tarde o temprano; cada uno de sus pensamientos, cada uno de sus deseos, en el momento que aparecen en él están vivos, y el niño que viene existía ya en la cabeza o en el corazón del padre o de la madre. Así pues, si al crecer vuestro hijo se convierte en un ángel que os ayuda, se debe a una idea magnífica que habíais conservado en vosotros durante años, una idea que se ha encarnado ahora en vuestro hijo, y que a través de él continúa ayudándoos. Pero si ese hijo no os causa más que disgustos, sabed que es la encarnación de una idea criminal que habíais alimentado. Un niño no nace de la nada. Y si me preguntáis por qué razón vuestro hijo ha nacido, os res-ponderé: «Para que sepáis lo que hay en vuestra mente.» Así es como los hombres y las mujeres aprenden a conocerse: a través de sus hijos. 8
III UN PLAN PARA EL FUTURO DE LA HUMANIDAD Para remediar la situación nacional o internacional se presentan proyectos de todas clases: políticos, financieros, económicos y militares; proyectos de una concepción y de una inteligencia inauditas ante los que nos maravillamos. Sin embargo esos planes nunca han servido para gran cosa, porque sólo actúan sobre la esfera material: perfeccionamiento de técnicas, mejora de la producción, construcción de laboratorios, universidades, aumento o disminución del armamento, etc. Pero la humanidad sigue inmersa en los mismos desórdenes, en las mismas desgracias. Entonces, viendo todo esto, yo también he decidido presentar un plan, un proyecto. Vosotros diréis: «Pero, ¡qué vanidad, qué presunción!» Posiblemente, pero si son útiles, si son eficaces, todo el mundo tiene derecho a hacer planes. Vosotros también... Pero veréis, el mío es muy simple. En lugar de dejar que el Estado continúe gastando millones y millones en hospitales, prisio-nes, tribunales y escuelas, le aconsejaría que se ocupase solamente de la mujer encinta: los gastos no serían tan grandes y los resultados serían infinitamente mejores. Así pues, le pediría al Estado que acondicionase terrenos en regiones hermosas y bien situadas, que construyesen habitaciones cuyo estilo y cuyos colores yo indicaría... Habría también parques con toda clase de árboles y flores, estanques y surtidores... Y es . ahí donde las mujeres gestantes irían a vivir durante todo el período de su embarazo, alimentadas y alojadas a cargo del Estado. Pasarían así todo ese tiempo, rodeadas de belleza, de poesía, leyendo, paseando... y escu-chando música. Asistirían también a conferencias donde se les enseñaría cómo vivir durante la gestación: lo que deben comer, pero sobre todo, cómo trabajar con sus pensamientos y sus sentimientos sobre el hijo que va a nacer. Los maridos podrían, naturalmente, visitar a sus esposas, y se les instruiría sobre la manera más adecuada de comportarse con ellas, ayudándolas en su trabajo. Veríais entonces como en esas condiciones de paz, de calma y de belleza, traerían al mundo hijos a través de los cuales se manifestaría el Cielo entero. Actualmente, sólo algunos de los espíritus que encarnan vienen del Cielo, pero, ¿de dónde vienen los demás?.. Las puertas están cerradas para los espíritus del Cielo, no pueden entrar en cuerpos formados en la impureza, la maldad y el desorden. He ahí por qué la humanidad no mejora. Naturalmente terminará por mejorar, pero dentro de milenios, después de catástrofes y grandes sufrimientos. Mientras, yo os explico de qué manera la raza humana puede mejorar rápi-damente sin pasar por todos estos sufrimientos. Todos los cambios que se han probado hasta el momento bajo el punto de vista técnico, económico, médico, etc., no han mejorado a la raza humana, que sigue viviendo con las mismas pasiones, las mismas maldades que antes... ¡E incluso posiblemente superándolas! Sin embargo la humanidad puede mejorar, pero a condición de comenzar por el principio: la madre en el período de gestación. 9
Si supierais en qué condiciones viven a veces las mujeres embarazadas. Viven en chozas, sin luz ni espacio, y son ellas quienes deben hacerlo y soportarlo todo. Y por añadidura, el marido, borracho o furioso porque no ha encontrado trabajo o porque le han insultado sus compañeros, se desahoga en su mujer, e incluso la pega. En tales condiciones, ¿con qué espíritu llevará a su hijo?.. En lugar de construir hospitales para esas madres, seria mejor darles la posibilidad de esperar a su hijo en condiciones ideales. Y después, que vuelvan a sus chozas, no importa: sus hijos les construirán palacios. Gracias a sus talentos y a sus capacidades, sacarán un día a sus padres de la miseria. Nadie se preocupa de las condiciones en las que las mujeres traen sus hijos al mundo, y después, cuando nos encontramos ante una multitud de perturbados, enfermos y criminales, construimos casas especiales, hospitales, prisiones y aumentamos el número de educadores, de médicos y de policías. Pero eso no sirve de nada. Y aunque sigamos gastando millones para mejorar! a través de la psicología y la pedagogía, no llegaremos nunca a cambiar esa quintaesencia que la madre ha dado al principio. Sólo el método que yo propongo es eficaz. Ningún educador, ningún médico puede cambiar la naturaleza de un niño. Pueden darle una capa de barniz, pero nada más. Todas las mejoras que se intenten aportar a su carácter, no servirán para nada. Lo mismo ocurre con los salvajes: se consigue educarles un poco, se les enseña a comer, a vestirse, pero eso no ahonda en ellos, y cuando regresan a su tribu, vuelven a obrar exactamente como antes. Si un hombre es un criminal o si es un santo, nadie le cambiará; tal vez superficialmente y por muy poco tiempo se llegará a influir en él, pero profundamente será siempre el mismo. Muchos dirán que el plan que yo propongo no es científico... Pero nadie tiene derecho a cri-ticar mi plan sin haberlo ensayado. Naturalmente, no todo se arreglaría de golpe, para ello se precisarían varias generaciones. Aunque los padres hagan un gran trabajo de purificación, no llegarán nunca a desembarazarse de la herencia, de las debilidades y vicios que han recibido de sus propios padres. Pero si están atentos, en la primera generación, a pesar de los elementos defectuosos que conseguirán todavía infiltrarse en sus hijos, prevalecerá el lado positivo. La segunda generación será mucho mejor, la tercera mejor todavía y poco a poco todos esos elemen-tos defectuosos que quedaban del pasado desaparecerán. Es necesario que la gente inteligente y responsable comprenda la importancia del trabajo que se hace en la madre durante la gestación y el hecho de que una mujer instruida en las leyes de la galvanoplastia, rodeada de cuidados y afecto, sostenida por condiciones materiales apropiadas, tiene la posibilidad de formar no solamente el cuerpo fisico del niño, sino también sus cuerpos astral y mental (es decir, el cuerpo de los sentimientos y el de los pensamientos), con la ayuda de los mejores materiales. Desgraciadamente, sé de antemano que rechazarán mi plan, que no profundizarán, porque la generación actual está tan modelada y deformada por otras filosofías, que en su cabeza no hay lugar para estas ideas. Evidentemente no soy tan ingenuo como para no darme cuenta de los inconvenientes que la ausencia de una madre durante algunos meses pueden acarrear en una casa. Pero un poco más de amor, de inteligencia y de buena voluntad permitirían resolver fácilmente estos problemas. Lo esencial, por el momento, es que la ciencia oficial se decida a aceptar estas ideas, pero estamos lejos de ello. ¡Demasiado lejos! La prueba: una hermana de nuestra Fraternidad recientemente fue a dar a luz en una clínica; un día, en el curso de una conversación con el médico, le dijo que pertenecía a una Enseñanza espiritual en la que revelaban que la madre podía hacer un gran trabajo con el pensamiento sobre el hijo que iba a nacer. Y, ¿sabéis cómo reaccionó el médico? Se echó a reir, diciendo: «Todo eso son imbecilidades, ¿cómo quiere usted que el pensamiento de la madre influya sobre el hijo?» ¿Estáis viendo a qué nivel se encuentran los médicos? Y pensar que esperamos la luz de toda esa gente... 10
Es verdad que algunos biólogos han experimentado con ratas, y que han descubierto que los estados de miedo y agonía vividos por la hembra durante la gestación se reflejan después sobre su progenie. ¡Pero se trata de ratas! Estudian a las ratas en lugar de estudiar a las mujeres que traen hijos al mundo desde hace millones de años. Son las ratas las que enseñarán a los hombres lo que es cierto y lo que es falso. Se han construido laboratorios para estudiar a las ratas y se le da una importancia fantástica a estos laboratorios, mientras que los laboratorios de la naturaleza que fueron creados desde el comienzo, y que están mucho mejor equipados que los laboratorios de los hombres, ¡no cuentan para nada! ¡Se necesita el testimonio de las ratas! Son las ratas las que van a instruir ahora a la humanidad. ¿Y las mujeres? ¡Es muy humillante para ellas! ¿Por qué no se indignan? Yo dejo a las ratas tranquilas. He observado algunas mujeres encintas y algunos años después he observado a sus hijos: he visto que las molestias, agitaciones o problemas de la madre en tal o cual mes del embarazo, se reflejaban en tal o cual época del hijo. Pero esperaban la respuesta de las ratas, y así han poblado la tierra de monstruos. Los biólogos están muy atrasados; aún admitiendo que hayan comprendido ahora (lo cual no es seguro), que lo que es verdad para las ratas es aún más cierto para las mujeres, si a ellos incumbe la reeducación de la humanidad, pasarán siglos antes de que se produzca. Por otra parte, ¿creéis que harán algo para que las muje-res se beneficien de sus descubrimientos? Continuarán ocupándose de las ratas y no instruirán a las mujeres sobre lo que deben hacer durante el período de gestación. Por eso lanzo una llamada a las mujeres del mundo entero: «Despertaos, queridas hermanas, a la conciencia de esta obra grandiosa que Dios os ha confiado. Sois depositarias de extraordinarios secretos, gracias a los cuales podéis regenerar a la humanidad. Pero no lo sabéis y jugáis con esos secretos... Tomad ahora conciencia de vuestra misión, y entonces los hombres, por su parte, tratarán de prepararos las mejores condiciones posibles para que podáis cumplir este trabajo grandioso y mágico». Naturalmente, al escucharme, muchas mujeres dirán: «Durante siglos hemos manifestado el amor y la bondad, pero los hombres no nos han comprendido, nos han ultrajado». Sí, lo sé, la mayoría de los hombres se comportan como niños egoístas. Pero si son así es porque las mujeres no han sabido desempeñar su papel de madres, no han aplicado las leyes de la galvanoplastia espiritual cuando les llevaban en su seno, y ahora sufren las consecuencias de su falta. La naturaleza ha dado a las mujeres poderes que no utilizan o que utilizan mal. Es necesario -que tomen conciencia de esos poderes, que sepan que de ellas depende el porvenir del género humano. Si las mujeres quieren comprenderme, serán una potencia inaudita en el mundo, nada podrá resistírseles. Pero deben unirse para un ideal formidable. Por el momento están desunidas, excepto cuando tratan de seducir a los hombres para atraerles con sus trampas; por eso aún no son verdaderamente poderosas. En lo sucesivo es necesario que todas las mujeres de la tierra se unan con el propósito de regenerar a la humanid.ad. A pesar de su inteligencia, a pesar de sus capacidades, los hombres no pueden hacer mucho en este terreno. Es la mujer, es la madre quien ha recibido esta misión, porque la naturaleza le ha dado el poder de influir en el hijo que va a nacer. Por ello os pido a vosotras, hermanas de la Fraternidad, que seáis conscientes de esta misión grandiosa y también que instruyáis por todo el mundo a vuestras hermanas que todavía desco-nocen estas verdades. Este ideal, este deseo de ser útiles os llenará el corazon, el alma y el espí-ritu. Os sentiréis siempre inspiradas, henchidas y enriquecidas, porque este ideal de contribuir a la felicidad de la humanidad os sostendrá y os alimentará. Mientras no tengáis este ideal en vuestra alma, nada podrá contentaros; a pesar de que poseáis muchas cosas, siempre os encontraréis en el mismo estado de vacío y de insatisfacción. Sólo la preocupación de cumplir la misión que Dios os ha dado y de hacer lo que el Cielo espera de vosotras os volverá radiantes, luminosas y felices. 11
IV ¡OCUPAOS DE VUESTROS HIJOS! Se están produciendo en la sociedad un cierto número de cambios que no siempre son favo-rables para la educación de los niños. Por ejemplo, cada vez hay más mujeres que trabajan, que desean sentirse tan independientes como los hombres, y como el trabajo da independencia, quieren tener un oficio. Pero este oficio les obliga a descuidar a sus hijos, los cuales, a menudo, a la vuelta de la escuela no encuentran a nadie en casa: ¡su padre y su madre están trabajando! Entonces los niños se desenvuelven como pueden... Y se desenvuelven muy bien haciendo barbaridades lejos de sus padres, de los que, por otra parte, cada vez se sienten más alejados. No digo que las madres no deban trabajar, constato solamente las consecuencias de estas nuevas costumbres en la educación de los niños. En mi condición de pedagogo debo advertir sobre estas consecuencias. No doy ningún consejo, cada cual debe resolver personalmente sus problemas, pero pienso que nada puede reemplazar la presencia de una madre en la casa, siempre que esté realmente presente y que sepa desempeñar su verdadero papel de educadora. Diréis: «Sí, pero estos cambios de mentalidad son debidos también a la industrialización, al progreso técnico». Evidentemente, siempre culpamos a los factores externos. No era inevitable que el progreso técnico condujera al hombre a una situación catastrófica. Son los hombres quienes a causa de su ignorancia, su egoísmo y sus apetitos, se han puesto en esta situación. Acusan siempre a las circunstancias, pero, ¿quién las ha creado? No han caído del cielo. El progreso técnico era algo bueno porque podía aligerar el trabajo del hombre. ¿Por qué la humanidad permite que el progreso técnico esté absorbiendo todas sus energías y causando su ruina? Por lo demás, nada justifica que, con el pretexto de estar ocupados, los padres dejen a los hijos solos o les confíen a otros: a la asistenta, a la vecina, etc... ¿Para qué han traído a sus hijos al mundo? Si no iban a ocuparse de ellos hubieran obrado mejor dejándoles donde estaban. Esos padres recibirán duras lecciones y serán sus propios hijos quienes se las darán, quienes les harán sufrir. Desde el momento que les han llamado a la tierra, que les han dado un cuerpo, deben ocuparse de ellos y no descargar sus obligaciones sobre otras personas. Sólo Dios sabe lo que esas personas pueden inculcarles: tonterías, o incluso porquerías... No entraré en detalles. ¡Los padres son tan inconscientes! En lugar de amamantar a su bebé, la madre le confía a cualquier mujer que tenga mucha leche, sin preocuparse de las enfermedades o de los vicios que pueda comunicar al niño a través de su leche. El niño recibe a través de la leche algo del carácter de la mujer que le alimenta. Por eso es importante que sea la madre quien alimente a su hijo y que al hacerlo piense en darle mucho amor. A partir de ese momento, el hijo nunca la abandonará, nunca la hará sufrir, porque además de la leche le habrá alimentado el amor de la madre. Fijaos en un punto muy interesante. Antes de nacer, la madre alimenta a su hijo con su sangre; después, una vez que ha nacido, le alimenta con su leche. Simbólicamente la sangre, que es roja, representa la vida, la fuerza, la actividad. Y la leche, que es blanca, representa la paz, la pureza; es un principio de armonía que viene a equilibrar las tendencias puramente biológicas representadas por la sangre. Por eso todos los. niños que no han sido alimentados con la leche de su propia madre, no podrán manifestarse idealmente más tarde. La leche de otras mujeres o la de los animales no contiene los mismos elementos para el niño que la de la madre. 12
La madre que alimenta a su hijo, le da a través de la leche un amor y una ternura que le son de absoluta necesidad para su desarrollo. Por eso no debería alimentarle cuando está enfadada o mal dispuesta, porque esos estados negativos envenenan la leche, y el niño recibe entonces alimentos que pueden hacerle daño fisica y psíquicamente. Las madres deben prepararse para amamantar a sus hijos en el mejor estado posible. Muchas madres, por razones estéticas o frívolas, dan el biberón al niño o encargan a alguien que lo haga. Mientras, van a los bailes, a las reuniones, y encuentran mejor reservar su pecho para los hombres, para su marido o su amante, pues parece ser que al mamar el niño estropea el pecho... ¡Vemos ahora tantas desviaciones y aberraciones en ese terreno! Por eso cada vez más los hijos se convierten en unos extraños para sus padres y se alejan de ellos porque no han sido alimentados con amor, con la leche de la madre. Creedme, no invento nada, esto son hechos que han sido comprobados. Cuando la madre alimenta a su hijo, debe hacerlo conscientemente, pensando en él, hablándole para darle una parte de su corazón, de su alma, de su quintaesencia. Un niño ali-mentado de esta manera amará a su madre eternamente; y aunque la madre sea ignorante, aunque no sea hermosa, la adorará. El niño debe ser concebido en el amor y alimentado en el amor. ¡Ah! Las madres no tienen todavía la conciencia lo bastante amplia e impersonal, no se dan cuenta de la importancia de su misión de educadoras. Nadie se ocupa de la verdadera pedagogía, por esto en el momento actual todo va a la deriva. Mirad en qué se convierten todos esos niños que han sido abandonados y a quienes les ha fal-tado el amor de su padre y de su madre... En Estados Unidos hay muchos así, en las calles, donde esperan que un hombre les proponga acostarse con ellos por dinero. Centenares de niños de ocho, diez, doce años se prostituyen... Antes, eran sobre todo las chicas y ahora también lo hacen los chicos, y muy tempranamente. Cuando se pregunta a estos niños: «¿Por qué seguís a esos hombres?, responden: porque son amables con nosotros; no es por dinero, pero nos dan afecto, mientras que nuestros padres nos pegan, nos echan de casa, y nos abandonan.» Es cierto. Los niños necesitan amor. ¿Y si empezara a producirse lo mismo en Francia?.. Seguramente esto ocurrirá también aquí, por que todo lo que se hace en América termina por llegar a Francia tarde o temprano. ¡Ocupaos de vuestros hijos! Sé que actualmente muchos padres encuentran la educación inútil. Les han convencido de que hay que dejar al niño que se desarrolle solo, sin intervención externa, de que se puede destruir su originalidad; en la libertad sus cualidades aparecerán naturalmente. ¡Qué error! En cada niño dormita el cielo y el infierno, y el porvenir del niño depende de las tendencias que sus padres despierten y desarrollen en él. Un día yo os di este ejemplo: coged a la joven más pura, a la más inocente, a la mejor educada; aunque parezca incapaz de hacer la menor tontería, si la excitan, si la ponen en ciertas condiciones que despierten su sexualidad, os quedaríais estupefactos al ver de lo que es capaz esta criatura angelical. Cada cual es capaz de hacer el bien y el mal, todo depende de las condiciones en que se encuentre, de las tendencias que despertéis en él. La naturaleza humana tiene dos lados, dos caras, una celeste, la otra infernal, y según los métodos pedagógicos que empleen los padres, favorecen a la una o a la otra; si no toman pre-cauciones, ¡ veréis lo que ocurre! Hay que estar muy atento, sobre todo mientras la formación del niño no se ha terminado. Mientras crece, mientras se forma, está lleno de energías que buscan un cauce, y no es el momento de confiar ciegamente y creer que hemos traído al mundo un ángel. Se volverá un ángel si estáis atentos, si sois inteligentes y sabios, pero si sois descuidados o ignorantes, ¡aparecerá un diablo! 13
IV UNA NUEVA COMPRENSIÓN DEL AMOR MATERNAL I Supongamos que una joven pone en primer lugar la vida espiritual: reza, medita y hace ejer-cicios para acercarse lo más posible al alto ideal que se ha impuesto. Pero he ahí que se casa, tie-ne un hijo... y entonces la vida conyugal, la vida familiar, la vida del hijo ocupa el primer lugar, y abandona todo lo demás. Analicemos esta actitud. Todo el mundo, naturalmente, aprobará a esta joven, encontrará normal que por su hijo sacrifique la vida espiritual; ella es la madre y él su hijo... Todas las madres y todos los padres le darán la razón: a los ojos de una madre nada debe ser más importante que su hijo, por él debe transgredir todas las leyes divinas y si ese hijo cae enfermo o se muere, irá a pelearse con el Señor, Le acusará de injusticia y de crueldad. Es así como se comprende el amor, y todo el mun-do se maravilla de este amor. Pero yo no, porque cuando una mujer está vinculada a su hijo hasta el punto de olvidar al Señor, es porque en realidad se ama a sí misma, piensa sólo en ella y no en su hijo. Entonces, está claro: alejándose del Cielo para consagrarse a su hijo, le arrebata la vida divina que es la verdadera vida, le arrebata esta inmensidad de luz y de paz de las que el hijo no se beneficiará. En su estúpido amor, le impide el acceso al único lugar donde sería feliz e inmortal creyendo salvarle, le lleva hacia el infierno, manteniéndole alejado de la belleza y de la armonía. Así pues, como veis, hay un error milenario que arrastra la sociedad. La madre que ama a su hijo no debe apartarle del Cielo en el que todas las criaturas deben desarrollarse. Si olvida a Dios para no pensar más que en su hijo, su pensamiento no contiene esos elementos imponderables que llegan de las regiones luminosas, de la divinidad misma, y le da de comer un alimento muerto. Una madre que no tiene por costumbre ir hacia Dios, no puede irradiar hacia su hijo las partículas vivas y luminosas que harán de él un ser excepcional. La madre será pobre, no podrá darle nada. Su amor mediocre creará un hijo vulgar. Posiblemente gozará de buena salud, vestirá bien, pero será mediocre, porque habrá sido educado lejos de la presencia de Dios. Mientras que la madre instruida en la Ciencia iniciática irá hacia Dios y Le dirá: «Señor, me dirijo a Ti para que des a mi hijo la luz, el amor, la salud, la belleza del Cielo...» y así le impregnará con los elementos que las madres normales no han conocido ni sentido nunca. Dicen que no tienen tiempo... En realidad, su amor egoísta no les permite tener semejante filosofia; por eso el mundo sigue poblado de seres mediocres. La madre no debe nunca ocuparse de su hijo antes de acercarse a Dios para ofrecerle su vida, para dársela. ¿Por qué se imagina que si le deja unos minutos, su hijo va a morir? Aunque el hijo esté en peligro de muerte, si su madre está junto a Dios, cuando vuelva, le salvará. Pero si ella no va hacia Dios para quedarse con el niño, el día que le suceda algo a éste, no podrá hacer nada por él. 14
Mientras los padres estén vinculados a sus familias hasta el puntó de no atreverse a dejarla de vez en cuando para instruirse, no podrán transformarla ni hacerla verdaderamente feliz. Los miembros de la familia nQ pueden transformarse mientras estén demasiado cerca. No se trata de dejarles fisicamente, sino de dejarles en su mente, es decir de abandonar una manera errónea de amarles y comprenderles. Vosotros diréis: «¡Es una cruzada contra nuestros hijos!» No lo creáis, quizás yo ame más a vuestros hijos de lo que les amáis vosotros mismos; Debéis analizar esta cuestión. Si hay alguien que ame a vuestros hijos, ese soy yo; vosotros no les amáis. Había una vez un niño que le pedía dinero a su madre para hacer locuras y la amenazaba con matarse si no se lo daba. Entonces la madre le dijo: «Anda, hijo mío, ve y mátate, no necesitamos en la tierra gente como tú. Yo quería que fueras un ser noble, grande, y tú te conduces como un criminal; ¡Ve y suicídate! Es mejor... Le daré gracias al Cielo cuando desaparezcas.» Pues bien, ante tanta audacia, el hijo se enmendó y se transformó en un ser maravilloso. Años más tarde, decía: «¡Es mi madre quien me ha salvado!» Si la madre se hubiera tirado de los pelos, diciendo: «Pobre hijo mío, no hagas eso, ahí tienes tu dinero», habría hecho de él un hombre cruel. Eso es lo que hacen la mayoría de los padres: debido a su ciega bondad, a su debilidad, a su excesiva indulgencia, convierten a sus hijos en seres inhumanos. Y después dicen: «Sí, pero les amamos...» Se justifican de su falta de pedagogía y de psicología con esta frase: «Les amamos». Así es como comprenden el amor. En lugar de decir: «¡Qué débiles y estúpidos somos!» dicen: «Les amamos.» Soy el único que no se lo cree. Cuando dicen: «Les amamos», yo entiendo: «¡Qué idiotas somos!» Sí, eso es lo que entiendo. Abraham amaba a Isaac, pero aceptó sacrificarie para demostrar a Dios que Le amaba más que a su hijo. En realidad, siempre se ha presentado la cuestión de si amamos a Dios más que a nuestro hijo, pero los padres y las madres no sospechan que tal vez esa pregunta revista una gran importancia. Así pues, Dios quiso probar a Abraham y le pidió que sacrificara a su hijo. Vosotros diréis: «¿Cómo? ¿El Señor no era lo bastante clarividente para conocer el amor de Abraham? ¿ Necesitaba verificarIo?» No, el Señor sabía de antemano lo que haría Abraham_ veía su corazón, sus pensamientos, pero Abraham no sabía lo que era más fuerte en él, y era necesario que lo supiera. Por eso,Dios le sometió a esa prueba. Esa prueba no estaba destinada a informar al Señor, sino al propio Abraham!. Por otra parte todas las pruebas que Dios nos envía nos sirven para conocernos. Porque somos nosotros los que no sabemos hasta qué punto somos resistentes, inteligentes, fuertes, buenos, generosos o débiles, estúpidos... Nos ilusionamos, diciendo: «He vencido esto, he venci-do aquello... no amo más que al Señor.» Pero ante la más pequeña prueba capitulamos. No aceptamos que Abraham amase al Señor por encima de todo, y que admitiese que el Señor podía quitarle a su hijo, puesto que se lo había dado. Entonces, ¿por qué las madres no razonan así? Quieren salvar a sus hijos abandonando al Señor; piensan que es suficiente su protección para que estén protegidos. Pero, ¿que protección pueden dar cuando ellas mismas, dando la espalda al gran Protector, no están protegidas? ¡Que orgullo, qué vanidad! Abraham era un Iniciado. No se rebeló contra la orden del Señor y se preparó para sacrificar a su hijo. Y como Dios no es un monstruo sanguinario, en el último momento hizo sustituir a Isaac por un carnero. De esta manera Abraham supo hasta dónde llegaba su amor por el Señor, de qué sacrificio era capaz. Una madre que no está dispuesta a aceptar el mismo sacrificio que Abraham, primeramente no es una madre inteligente y en segundo lugar es demasiado orgullosa. ¿Cómo se atreve a imaginar que sabe mejor que el Señor si es necesario que su hijo viva o muera? Con una concepción tan vulgar del amor no puede verdaderamente ayudar a su hijo, porque en lugar de llevar al niño hacia la hn., le aparta de ella. En su pensamiento, es su amor lo que está en primer lugar, su amor lo es todo. Un día pagará este error de una manera o de otra, porque no ha cumplido con su deber. Su deber era estar en el Cielo y llevar a su hijo con ella. 15
No se debe jamás abandonar el Cielo por nadie: ni por un hijo, ni por una mujer, ni por un marido, porque solamente estando en el Cielo, simbólicamente hablando, podemos hacerles el bien. Si dejáis la luz para complacer a alguien, no tendréis ni el Cielo ni la tierra, es decir, no tendréis ni al Señor ni a esas gentes por las cuales habréis hecho tan grandes sacrificios, y os quedaréis solos. Es necesario buscar el Cielo y tendréis también la tierra, porque la tierra sigue siempre al Cielo, se somete a él y lo sirve. Si predominan el sentimentalismo y el apego ciego, no solamente no ayudaréis a los demás, sino que sufriréis. Para evitar esos sufrimientos, debéis poner la inteligencia, la sabiduría y a Dios en primer lugar, y entonces todo lo que amáis os pertenecerá. Todos los niños a los que amáis divinamente os pertenecen, y son más vuestros que de sus madres, si éstas les aman estúpidamente. Diréis: «¡Pero no es posible! Los lazos de la sangre están ahí...» Pero esos lazos no son los más fuertes, creedme; hay lazos y lazos. Sólo os pertenecen aquellos que sabéis amar, sean niños, hombres o mujeres. En apariencia, los lazos de la carne son los más fuertes, pero en la realidad frecuentemente ocurre que los miem-bros de una misma familia no tienen ninguna afinidad porque pertenecen a diferentes familias espirituales. Podéis, por ejemplo, pertenecer fisicamente a una familia de agricultores y espiri-tualmente a una familia de reyes. Y al contrario, podéis ser fisicamente hijos de una familia real, y en realidad pertenecer a una familia de miserables y de vagabundos. ¿Cómo actuará en caso de necesidad aquel que ama verdaderamente a su familia? Deberá tener el valor de abandonarla durante algún tiempo para ir a trabajar al extranjero a ganar dinero. Mientras que otro que no siente el mismo amor, no tendrá el valor de irse. Así pues, como veis, en apariencia el primero ha abandonado a su familia, pero ha sido para ayudarla: se fue al extranjero a ganar dinero, y cuando vuelve todos son felices. Mientras que aquel que no quiso a su familia, la deja en la pobreza. Ahora traduzcamos: el verdadero padre, la verdadera madre abandonará a su hijo, abandonará a su familia, y por la meditación, por la oración, irá «al extranjero», es decir, al mundo divino donde recogerá las riquezas, y cuando vuelva todos nadarán en la opulencia; mientras que aquel que no comprende, se quedará con su familia. Pero, ¿qué les aporta? No mucho: algunas chapuzas, algunos restos enmohecidos que quedaron en los armarios. El verdadero padre, la verdadera madre, van «al extranjero». ¿Cuánto tiempo? Eso depende: tal vez media hora, una hora... tal vez un día o tres meses, y cuando vuelvan esparcirán sus riquezas. Como veis, tengo argumentos formidables que vuestra lógica no podrá rebatir. Y si las madres no están de acuerdo, que vengan a discutir conmigo. Les diré: «Pretendéis amar a vuestro hijo, pero analizad si le amáis. Si le amáis, iréis allá, «al extranjero», diez minutos o tal vez media hora, y entonces vuestro hijo nadará en la abundancia». 16
II La madre hace todo por su hijo: le ama y se ocupa de él día y noche. Pero, ¿por qué este niño sigue siendo un niño vulgar... y a veces se vuelve un granuja o un criminal? Porque la madre no aprendió que podía proyectar su amor hacia las regiones sublimes, tomando de ellas otros elementos de los que el niño tendrá necesidad más adelante: partículas que trabajarán sobre él para convertirle en un ser excepcional. ¿Cómo puede creer una madre que con su estrechez de espíritu, su ignorancia, sus preocupaciones prosaicas, pueda obtener los elementos indispensables para que más tarde su hijo haga maravillas y contribuya al bien de la sociedad y de toda la humanidad? Mientras la madre no intente alcanzar las regiones más elevadas para atraer partículas de luz, de pureza, de eternidad, haga lo que haga, aquello que dé a su hijo será siempre mediocre. No es la cantidad de elementos lo que cuenta, sino su calidad, y es esta calidad la que se debe buscar. En matemáticas ocurre lo mismo: ningún conjunto de figuras de la segunda dimensión puede dar una figura de la tercera dimensión... varios cuerpos de la tercera dimensión no pueden producir un cuerpo de la cuarta dimensión. Es decir, que la suma de varios hombres no dará un genio y un conjunto de genios no dará una divinidad... Para poder preparar un ser divino, hay que añadir elementos que sólo se encuentran en el mundo espiritual, en el mundo divino. Hay que comprender esto. Así pues, es necesario que las madres aprendan a trabajar sobre sus hijos, que de vez en cuando, durante algunos minutos, y si es posible varias veces al día, mediante sus pensamientos y sus oraciones se presenten ante Dios, diciendo: «Señor, quiero que este hijo que me has dado sea Tu servidor, pero para ello necesito de otros elementos que sólo se encuentran en Ti. Concédemelos, por favor, de lo contrario este hijo no dará nada bueno, y no será provechoso ni para él, ni para Ti, ni para mí.» El Señor se rascará la cabeza y llamará a algunos de sus servidores para que se ocupen de esta madre. ¿Os asombráis de mi manera de presentar las cosas?.. Lo importante es que comprendáis y que avancéis; poco importa que esto esté presentado de manera poco ortodoxa, literaria, filosófica o académica. Yo quisiera hacerlo todo por las madres, las admiro por los sacrificios que son capaces de hacer, pero es necesario que su conciencia se ensanche y que aprendan a trabajar para sus hijos con nuevos medios, con medios espirituales. Las madres creen que sus cuidados y sus sacrificios son suficientes. En realidad, nada es suficiente; siempre hay que añadir partículas, fuerzas, poderes celestes. Un niño que se alimenta e impregna cada día de estos elementos, asombrará más tarde al mundo entero. Me diréis que no es fácil presentarse ante Dios... Es una manera de expresarse. Asociándose mediante el pensamiento a las regiones celestiales, la madre atrae elementos de una naturaleza más sutil y los proyecta sobre su hijo. Se han dado casos en que el amor de una madre llegó a arrebatar a un niño del poder de la muerte. Sí, porque este amor era de una potencia tal, que producía transformaciones en el niño y gracias a esta poderosa corriente de amor, se lograron rechazar muchos elementos nocivos, con lo cual se consiguió salvar al niño. Pero, evidentemente, estos son casos excepcionales y sin esperar circunstancias tan dramáticas, en la vida corriente las madres tienen numerosas ocasiones de manifestar el amor que sienten por sus hijos. 17
Por la mañana, a la salida del sol, por ejemplo. Me conmuevo al ver cada mañana a las madres que llevan a sus bebés a la Roca, y quisiera darles un método para que el trabajo que realizan sobre ellos sea más provechoso. En lugar de pasear a vuestro hijo por aquí y por allá para que se calme, se duerma o lo que sea, sentaos tranquilamente en algún sitio y dirigíos a él: «Mi tesoro, mi amor, mi esplendor...» Y hablándole así le bañáis de luz; como el sol, vosotras le penetráis con vuestro amor, invitáis a todos los ángeles y arcángeles con la fuerza de vuestro amor. Vosotras decís: «Señor, quiero que este niño sea tu servidor, que sea el más hermoso, el más inteligente, el más radiante, el más luminoso, el más sano.» Y os le imagináis en ese esplendor. La mujer posee una gran fuerza de imaginación gracias a la cual modela a su hijo, y puesto que todos sus sentimientos y sus deseos se registran sobre los cuerpos etérico, astral y mental del niño, al actuar así la madre, no solamente ayuda enormemente al niño en su evolución, sino que entre ambos se crean unos lazos muy fuertes. Una de las principales causas de las frecuentes rupturas que se producen ahora entre los hijos y los padres, es el hecho de que los padres no han sabido influir en los hijos con sus propias vibraciones, no han sabido impregnarles con su amor, con su sabiduría, con su fuerza y con su vida. ¿Cómo no han descubierto las madres eso desde hace tiempo? Sí, de vez en cuando, cuando están enfermos o cuando vienen a abrazarlas, sienten un poco de amor por ellos, pero ese amor es ineficaz, porque inmediatamente es reemplazado por otros sentimientos. ¡Es muy raro encontrar a alguien que sepa trabajar conscientemente, inteligentemente! Esto es lo que deben hacer las madres a la salida del sol y si lo hacen, se asombrarán al ver que se vuelven infatigables. Porque es el amor el que despierta y estimula todas las células del cerebro. En otra conferencia os hablaba de la fuerza del pensamiento, de la palabra, y os explicaba cómo podéis influir en vuestro hijo hablándole cuando duerme en su cuna. Aunque no lo oiga, aunque no comprenda nada, ciertas leyes del universo hacen que todo lo que estáis registrando en él, germine cuando sea mayor. Podéis hablarle del bien, de la verdad, de las leyes morales, con la convicción de que vuestras palabras quedan registradas. Por otra parte, ¿quién sabe si a pesar de todo, no comprende lo que decís? Lo que ocurre es que no tiene todavía la posibilidad de expresarse y demostraros que comprende, porque sus órganos no están completamente formados. Un niño anormal es, en realidad, un espíritu tan fuerte y tan inteligente como los demás, pero no puede manifestarse porque su cerebro y su cuerpo físico están deteriorados. Coged al mayor virtuoso del mundo, dadle un piano desafinado, ¿podrá tocarlo? No, naturalmente; es perfecta-mente capaz, pero es el piano el que está en un estado deplorable. Pues bien, el cerebro es el piano, el instrumento a través del cual el espíritu se manifiesta; su propietario puede ser un genio, un virtuoso, pero mientras el instrumento no esté afinado, no podrá tocarlo. Tal vez ocurra lo mismo con los niños; ellos ven, comprenden muchas cosas, pero no pueden expresarse. Se citan casos rarísimos, inexplicables. Todavía quedan muchos misterios por aclarar en el futuro. En cuanto a los bebés, ¡se sabe todavía tan poco de ellos! A veces vemos que algunos, durante unos instantes, muestran una expresión tan inteligente que nos dejan atónitos. Y luego recobran inmediatamente su fisonomía de bebés. Yo observo a los niños; para mí son libros donde puedo leer muchas cosas. 18
Así pues, me dirijo a las madres: ¿Queréis verdaderamente que vuestro hijo sea un servidor de Dios, un genio, un santo, un bienhechor de la humanidad, un ser magnífico? Ocupaos de él con todo vuestro amor. Sólo el amor lo puede todo. Habladle cuando duerme, acariciad le dul-cemente, impregnadle de todos los colores de la luz: el rojo, el naranja, el amarillo oro, el verde, el azul, el índigo, el violeta... Pero si queréis conocer los verdaderos colores de la luz solar, es necesaro tener un prisma, porque en ninguna otra parte la naturaleza ofrece colores tan bellos, tan poderosos como a través de un cristal. Podréis también contemplar los colores tranquilamente y luego transferidos a la imaginación. No trabajéis sobre vuestro hijo con cualquier color, sino solamente con los colores del prisma, porque éstos son los verdaderos colores. Tratad, pues, de impregnar a vuestro hijo con estos rayos luminosos, de imaginar que las corrientes pasan por todas las células de su cuerpo... En ese momento estáis repitiendo el mayor misterio de la creación, el misterio del Señor, el cual penetra la materia para animada. 19
VI LA PALABRA MÁGICA ¡Hay tantas anomalías en la actitud de los padres hacia sus hijos! Con el pretexto de que un niño no puede comprender lo que ocurre a su alrededor, se permiten toda clase de palabras, de gestos y de comportamientos, sin pensar que eso actúa muy desfavorablemente sobre su psiquis-mo. Porque el niño es muy vulnerable, en él todo queda registrado, y a menudo, ciertos desa-rreglos que aparecen más tarde, provienen de escenas o de conversaciones a las cuales asistió cuando no era más que un bebé. Muchos padres no cuidan suficientemente la manera de hablar a sus hijos. No cesan de tratar-les de incapaces, perezosos e idiotas, y los niños, sugestionados, hipnotizados, se vuelven al cabo de algún tiempo estúpidos e incapaces. Esos padres no saben que la palabra es muy poderosa, muy activa, y que aquello que dicen puede tener una influencia inmensa sobre sus hijos. Son los padres quienes a veces matan a sus hijos. Para tenerles tranquilos u obligarles a obedecer, ¿por qué tienen que amenazarles con el coco, el lobo o el guardia?, ¿por qué les abruman con repro-ches o maldiciones por cosas sin importancia? No saben que durante toda su vida esos niños se sentirán amenazados, en peligro, y se volverán neuróticos. Es necesario que los padres aprendan desde ahora a servirse de la fuerza de la palabra para hacer el bien a sus hijos, y yo puedo daros un método. Este método es para las madres que tienen niños muy pequeños. Mientras que su bebéestá dormido, la madre puede ponerse cerca de su cuna o bien cogerle en sus brazos, y entonces decirle muy dulcemente: «Hijo mío, te quiero mucho, pienso en ti, quiero que seas grande, noble, luminoso, divino, que seas muy inteligente, fuerte, puro y bondadoso...» Que le hable de las mejores cualidades que desee para él. Es posible que algunos encuentren este método insensato, pero todos aquellos que conocen las grandes leyes del universo lo aprobarán, porque saben que el verbo es todopoderoso. Aunque en ese momento el niño no comprenda nada, las palabras de su madre se grabarán en su subconsciente y trabajarán sobre él en el sentido que ella haya elegido. Que las madres hagan esto cada día, cada tarde o incluso durante la noche. Que hablen a su hijo acariciándole la cabeza con cariño, mencionando todas las fuerzas, las cualidades, las virtudes que él posee y que desarrollará más tarde. Que le hablen de su porvenir; y él será feliz, grande, y se convertirá en un ser excepcional. Que pronuncien solamente las palabras más poéticas, las más maravillosas. En general, esperan para educar a sus hijos que sean capaces de una cierta comprensión intelectual; entonces le dan explicaciones y creen que eso es la educación. Sin embargo, las explicaciones nunca tienen un gran valor pedagógico. En pedagogía, el único método verdaderamente eficaz es el ejemplo. Mostrad concretamente a los niños lo que deben hacer, hacedlo delante de ellos y no les expliquéis nada. Enseñadles cómo deben lavarse, cómo deben limpiarse, cómo se pone orden, cómo se prepara la comida... Los niños son como pequeños monos. En el momento que os ven hacer cualquier cosa, ellos la hacen también. 20
Y si ahora alguien me dice: «Pero antes de hacer lo que usted aconseja quiero comprender exactamente cómo sucede y cuáles son los procesos desencadenados en el plano etérico.» Si queréis comprenderlo todo antes de comenzar a actuar, transcurrirán siglos y mientras tanto vuestro hijo se volverá un pillo. Empezad desde ahora, ocupaos de él porque tenéis una gran res-ponsabilidad. Y, lo que es maravilloso, es que en el momento que pronunciáis esas palabras mágicas para vuestro hijo, hay colores que irradian de vuestro corazón, de vuestra cabeza, e incluso, ciertas entidades luminosas atraídas y sensibilizadas por toda esta belleza, pueden decidir quedarse junto al niño para trabajar en él. Así pues, os lo suplico: acallad vuestro intelecto cuando ponga objeciones y haga preguntas, creed en esto que os digo y saldréis ganando vosotros y vuestros hijos. ¿Se conocen suficientemente todas las leyes del mundo psíquico, del mundo espiritual, para pronunciarse y poner en duda mi enseñanza? Mientras seáis ignorantes, tenéis necesidad de creer y seguir a alguien que haya ido más lejos que vosotros en el sendero del conocimiento. Así pues, que las madres hablen a sus hijos, aunque estén durmiendo y aunque no comprendan nada. Algunas dirán que ellas les hablan con el pensamiento, pero eso no es suficiente porque existe una gran diferencia entre el pensamiento y la palabra. Un día, me encontraba en Amsterdam dando una conferencia, y había en el auditorio repre-sentantes de algunos movimientos espiritualistas... Entre otras cosas yo decía que la meditación produce una gran acumulación de energías psíquicas y que muchas personas que se contentan con meditar sin pronunciar nunca palabra alguna, sienten que esas fuerzas terminan perturbándoles. ¿Por qué? Porque no han sabido darles una salida, una orientación. Son necesarias algunas palabras para que todas las entidades reunidas por la meditación se precipiten en la dirección que la palabra les ha indicado. ¿Por qué la palabra? ¿No es el pensamiento, por sí solo, lo bastante fuerte? Sí, pero el pensamiento sin la palabra es como si escribierais sobre un papel toda clase de promesas y compromisos sin poner al final vuestra firma; mientras no firméis, las promesas no son válidas. Podéis declarar, prometer o legar todo lo que queráis, pero sin firma nadie tomará ese papel en serio. Ante el mundo, es la firma lo que cuenta. Y para vuestro trabajo espiritual la palabra es como ,la firma. Cuando dije esto, el Presidente de la Sociedad Antroposófica de Holanda exclamó: «¡Ah! eso es nuevo para nosotros.» Estaba maravillado. Estas son verdades que muchos no conocen. Así pues, la palabra es muy importante. Podéis pensar durante horas si queréis, pero si deseáis que vuestro pensamiento se concrete aquí, en el plano fisico, tenéis que hacer intervenir la palabra. El pensamiento es fuerte en el plano psíquico, pero la palabra es fuerte en el plano fisico. Aprended esta verdad y obtendréis grandes resultados. No pronunciéis palabras sin haberlas estructurado mentalmente e impulsado sentimentalmente; si no lo hacéis así vuestras palabras serán vacías, huecas, sin fuerza, y no producirán ningún resultado. Los niños que me escuchan retienen siempre algo de lo que digo. Más tarde, todo lo que han registrado sin comprenderlo aparecerá en su conciencia, y en ese momento podrán aprovecharlo; se servirán de ello y conseguirán mucho más que los niños que han sido apartados de ciertas preocupaciones con el pretexto de que no eran apropiadas para su edad. En cuanto a los niños que sus padres traen cada día a la Roca para asistir a la salida del sol, podría pensarse que es preferible que se quedaran tranquilamente en la cama. Pues no. Aunque se duerman en la Roca, se impregnan de este ambiente de oración, de meditación, de contemplación; reciben los rayos del sol que son espíritus conscientes, y estos rayos trabajan sobre su cuerpo etérico, dejando en él su huella. Algunos años después, aunque algunos compañeros tratan de incitarles a cometer actos reprensibles, estos niños sentirán en ellos una resistencia, una fuerza que les mantendrá en el camino de la pureza, de la luz y de la sabiduría. Aunque no conocen el origen, esta influencia queda tan profundamente enraizada en ellos, que se verán obligados a constatarla. He aquí por qué se debe educar incluso antes de que el entendimiento aparezca en el niño. 21
Por otra parte yo, he ido mucho más lejos al decir que después del nacimiento es demasiado tarde para comenzar la educación del niño. Sí, porque en ese momento' los padres ya no tienen ningún poder para influir en el niño. Es necesario que lo hagan antes del nacimiento e incluso antes de la concepción. Desde ese momento comienza la verdadera educación, fuerte, eficaz, real e indestructible. 22
Mi pedagogía es nueva, lo sé, e incluso rara, pero da resultados. Cuando un niño come, des-conoce el tipo de energías que los alimentos van a aportarle y en qué forma esas energías contri-buirán a su desarrollo fisico, moral e intelectual, pero no se espera a que el niño comprenda para darle de comer. No se debe esperar tampoco a que comprenda para introducir en él los elementos divinos. Si esperamos a que los niños sean capaces de comprender la vida espiritual para dársela, se morirán, morirán espiritualmente. Y eso es lo que ocurre a menudo. Esperamos a que los niños estén en edád de recibir una educación espiritual, y en esta espera se atascan de tal forma en una vida mediocre, que cuando se quiere enderezarles ya es demasiado tarde.
VII NO DEJAR NUNCA A UN NIÑO INACTIVO ¿Habéis visto lo orgullosos que se sentían los niños por haber cantado? Para ellos era algo importante. Toda su vida se acordarán de que han cantado delante de un público. Para vosotros posiblemente no sea nada, pero para ellos es un acontecimiento; si entráis en el corazón de los niños, comprenderéis que es un acontecimiento. Ahora debéis a1entarles, decirles que ha sido magnífico, que os gusta escucharles y que deben aprender otros cantos. Hay que despertar en los niños el deseo de mostrar su talento en una actividad o en otra. Es el mejor medio de impedir que hagan tonterías y de que pierdan el tiempo en una u otra cosa. No hay que dejar nunca a un niño inactivo. A menudo, para pedirle a un niño que se esté tranquilo, se le dice: «Sé bueno». Pero, ¿por qué confundir el ser bueno con estarse quieto? ¿Acaso el ser bueno consiste en no moverse, en no hacer nada? Que nadie se extrañe si el niño después detesta ser bueno, porque en su cabeza ser bueno es sinónimo de inmovilidad, ¡y él es dinámico! Así pues, no hay que pedirle a un niño que se esté quieto, sino darle siempre algo que hacer, tenerle ocupado. Por eso los padres deben aceptar que sus hijos se fatiguen un poco haciendo lo que les piden en la escuela o en otra parte. Los niños tienen tantos recursos, son tan resistentes, que olvidan enseguida sus penas. Su carácter se forma con el esfuerzo, y ello debería alegrar a padres y madres. Pero éstos, desgraciadamente, dicen: «Oh, pobrecito, no hay que cansarle». De esta manera, evitándoles cualquier esfuerzo, se vuelven débiles, perezosos, incapaces y egoístas. ¡Ese es el amor y la pedagogía de los adultos! Mirad: los niños que suben a la Roca para asistir a la salida del sol, ¿acaso son dignos de lástima? ¿son infelices por no haberse quedado en cama? No, miradles, se sienten felices. Los padres deben darse cuenta de que a menudo son ellos, con el pretexto de no sobrecargarles, quienes alimentan la debilidad en sus hijos. Deben cambiar de actitud, de lo contrario sufrirán toda su vida por haber hecho de sus hijos unos seres egoístas y caprichosos. Conozco a muchos que han cometido este error y ahora se tiran de los pelos. Yo les digo: «Es culpa vuestra. Desde pequeños teníais que haberles enseñado a ayudaros, a lavar algunos platos, a poner la mesa, a hacer pequeños trabajos fáciles.» Evidentemente, la mayoría de los trabajos son demasiado dificiles para los pequeñitos, pues no tienen ni fuerza ni habilidad suficientes, pero pueden hacerse los trabajos delante de ellos, diciéndoles: «Más tarde lo harás tú», Entretanto, pueden ayudar en cosas sencillas. Pero los padres no les dan nada porque es más fácil para ellos el hacer rápidamente ciertos trabajos que enseñar a los niños cómo hacerlos y vigilarles mientras los hacen. Pero éste no es un buen método de educación, porque más tarde los niños no quieren hacer lo que debían haber aprendido cuando eran pequeños: sus facultades no han sido ejercitadas a su tiempo. En ese momento no servirá de nada que los padres les digan: «Vago, haz esto, haz lo otro, procura aprender...» El niño no querrá porque es demasiado tarde. 23
Hay buenas costumbres que es necesario enseñar a los niños cuando son muy jóvenes, porque entonces estas costumbres no las abandonarán nunca. Una vez encontré a un hombre que había estado varias veces en la cárcel por robar, y me confesó que incluso en la cárcel rezaba cada mañana y cada noche su oración; era una costumbre que su padre le había enseñado cuando era muy pequeño, y no podía deshacerse de ella. Le dije : «¡Pero cómo!, ¿rezas por la mañana y por la noche y continúas robando? - ¡Ah, eso es otra cosa!» Para él, robar y rezar no son incompatibles. Naturalmente habría sido preferible que su padre le enseñara también a no robar. No nos damos cuenta de lo que es la fuerza de la costumbre. Si un niño está acostumbrado a que sus padres cedan a sus caprichos, más tarde, incluso cuando no tenga razón y sea consciente de que no la tiene, continuará queriendo que los demás cedan. En ese momento será demasiado tarde para cambiade. Un niño que ha sido muy mimado, exigirá que los demás mantengan siem-pre esta actitud hacia él. Desgraciadamente en ese momento sólo la vida, con su dureza, será capaz de educade, porque la vida es despiadada. Entonces el niño sufrirá y se corregirá. Pero, ¡qué cantidad de sufrimientos inútiles han preparado los padres a sus hijos por no saber oponerse a sus caprichos! Por eso, a menudo digo a los padres: «Cuidado, vuestra bondad, en realidad, no es más que debilidad, ignorancia... Después lloraréis porque seréis las primeras víctimas de vuestra estúpida bondad.» j Cuántos padres han venido a quejarse a mí de la actitud de sus hijos! Y me he visto obligado a decides que eran ellos los culpables, y evidentemente no me comprendían. No hay que ser débil con los hijos, porque después abusan y no es culpa suya. Si nadie enseña a un niño que hay reglas que respetar y si desde muy joven ya tiene la impresión de que todo puede doblegarse a sus caprichos, ¿cómo queréis que después obedezca a aquél que le hace una pequeña observación? No obedecerá, lo cual es normal. Querrá desafiarlo todo, romperlo todo e incluso perderse para no tener que ceder. Porque es así como ha sido acostumbrado, y por lo tanto no es culpa suya. Entonces, cuando los padres se dan cuenta de que la mala educación ha estropeado el carácter de su hijo, no les queda otra solución que rezar al Cielo, a los espíritus de la sabiduría, para que le den una lección que le haga reflexionar. El niño llorará un poco, pero vosotros le consolaréis y él habrá comprendido, y así, después de algunas pequeñas lecciones, se habrá salvado. He observado y he visto a menudo que es la bondad, la bondad estúpida la que fomenta los vicios. La bondad es maravillosa, pero a condición de que esté al servicio de la sabiduría. Un día me encontré con una familia rica, bien situada socialmente. El matrimonio estaba muy preocupado porque su único hijo no les daba más que disgustos. Pero le consentían todo, le daban mucho dinero, y él, naturalmente, se divertía y descuidaba sus estudios. Quise ayudarles, y entonces les dije: «¿Queréis salvar a vuestro hijo? Ante todo es necesario que comprendáis que no está dotado para los estudios; si yo estuviera en vuestro lugar, le enviaría como aprendiz a un garaje, con un patrón exigente que le obligara a trabajar, y además dejaría de darle dinero, porque ese bienestar desarrolla solamente su lado negativo.» Les expliqué todo esto, pero no me comprendieron; incluso estaban molestos por mi consejo, ya que se sentían humillados ante la idea de que yo quería hacer de su hijo un obrero, cuando ellos esperaban para él una situación brillante. Naturalmente no me escucharon y continuaron enviando a su hijo a las mejores escuelas de Francia y del extranjero, poniéndole los mejores profesores y sobre todo continuaron mimándole con dinero y regalos. Algunos años después, la situación se había vuelto tan catastrófica que recordaron mi consejo a propósito del garaje. Pero entonces, ¡qué sorpresa me llevé! Yo les había dicho que le enviaran a un garaje para hacer un aprendizaje, y en lugar de eso le compraron el garaje más grande, más moderno y más caro que pudieron encontrar. Evidentemente como no estaba preparado para ser patrón de semejante garaje, pasó lo que tenía que pasar: poco tiempo después quebró y perdieron sumas enormes. No os contaré el final de la historia, pero ahí tenéis el ejemplo de unos padres que hicieron la desgracia de su hijo a causa de su debilidad y de su estúpido amor. 24
Hoy los padres no se atreven a utilizar métodos que forjan el carácter de los niños. Dicen: «¡Oh! No deben sufrir, deben tener todo lo que quieran.» Y así estropean a sus hijos con esas debilidades. Un día no podrán obtener nada de ellos y tendrán frente a sí verdugos que les piso-tearán, recibiendo cruentas lecciones por su falta de pedagogía. Pero los padres no me creen, piensan que soy cruel. No soy cruel, conozco pequeñas leyes... que son grandes leyes. En el pasado era así como mucha gente educaba a sus hijos, incluso los reyes, porque los reyes tenían siempre en su palacio sabios que les aconsejaban, ved por ejemplo, el consejo que podían dar esos sabios: «Majestad, tenéis un hijo que está destinado a reinar. Pero, ¿será justo, honesto e impaercial? He aquí lo que tenéis que hacer: antes de que vuestro hijo sepa que es un príncipe, futuro heredero del trono, enviadle a vivir con una familia pobre, para que vea cómo sufren y luchan los hombres, cómo trabajan para ganar un trozo de pan. Cuando vuelva y suba al trono, gobernará con justicia, clemencia y misericordia.» Y algunos reyes siguieron este consejo. En nuestro tiempo, las familias ricas no quieren enviar a sus hijos con cualquier patrón, en condiciones duras y dificiles, donde incluso pueden recibir algunos golpes. Les enviarán a las grandes ciudades o a Suiza, a los pensionados más famosos, donde se tratarán con príncipes, jugarán al tenis, practicarán el esquí, la natación... Y cuando salsa de ahí ese hijo querido, le envolverán en algodón. ¡Esa es la pedagogía de la gente rica e «inteligente»! Por otra parte, un padre que es muy rico no debe mostrarlo a sus hijos, porque entonces con-tarán con la futura herencia y no harán ningún esfuerzo por trabajar y aprender a desenvolverse solos; creerán que todos los caprichos y placeres les están permitidos, se volverán perezosos, y esa es la peor educación. Que los padres tengan el mayor tiempo posible a sus hijos en la ignoran-cia de las riquezas que les esperan. Cuando hayan adquirido la buena costumbre del trabajo, del dominio de sí mismos, entonces sí, los padres. podrán hablarles de la fortuna que heredarán más tarde, pero no antes. Por lo demás, eso es lo que hace el Señor con todos nosotros. El Señor es el más grande de los educadores, el mejor pedagogo. No nos enseña enseguida la herencia que nos espera arriba, en los bancos celestes. Y de esta manera, al creernos pobres y miserables, trabajamos, sufrimos y por fin, cuando con gritos y lágrimas llegamos a ser dignos de nuestra herencia, El nos enseña todos esos tesoros que estaban reservados para nosotros. En ese momento comprendemos la sabiduría del Eterno que no nos ha revelado nada antes de tiempo. Los Iniciados, que quieren trabajar como el Señor, esconden también muchas cosas a sus discípulos para que éstos se desarrollen perfectamente. Los padres que quieren ver como sus hijos asumen más tarde grandes responsibilidades, deben darles una educación que les haga conocer las dificultades de la vida, si no, ¿cómo comprenderán las penas de sus obreros, de sus soldados, de sus subordinados? Aquellos que provienen de un medio muy pobre y han ascendido por su trabajo, son seres comprensivos, e incluso lo son con el sufrimiento de los demás, porque ellos mismos han sufrido. Mientras que otros, dirán como la reina María Antonieta: «¿No tienen pan?.. ¡Pues que coman bollos!» Ella no comprendía. 25
VIII PREPARAR A LOS NIÑOS PARA SU FUTURA VIDA DE ADULTOS Sé perfectamente que las cuestiones filosóficas no son adecuadas para los niños y los adoles-centes que están aquí, y que éstos están interesados en toda clase de diversiones y distracciones. Pero a pesar de ello, quedándose entre los adultos que hacen todo lo posible por vivir según las reglas de la Enseñanza, todo se graba en ellos, aunque no comprendan todavía su profundidad y su sentido. Y cuando más tarde se encuentren ante grandes problemas, sabrán actuar y dirigirse mejor que los demás, porque habrán recibido aquí un impulso hacia el bien; poco importa que no hayan sentido nada de momento, lo que han visto y oído continuará influyendo en ellos toda su vida. He aquí por .qué los jóvenes deben participar en nuestro trabajo. Aunque tengamos la impresión de que son todavía demasiado jóvenes, es necesario preparar a los niños para la vida que llevarán más tarde, y es preferible para su profundidad de comprensión que puedan echar una mirada al mundo de los adultos. Por otra parte, mirad: ¿Qué hace una niña? Instintivamente quiere tener muñecas para mecer, alimentar y lavar. Esta ocupación es una preparación para su papel de futura madre. Así pues, hay algo en ella que la empuja ya a explorar el terreno para el futuro. Es necesario reflexionar en todo esto. Llevamos a los niños a la iglesia, y sin embargo, no pueden comprender gran cosa de lo que ocurre. Pero la solemnidad de la ceremonia y el recogimiento de los adultos producen en su alma impresiones que profundizarán más tarde. y otros, a causa de la muerte de .un pariente o de un compañero, asisten a un entierro donde comienzan a preguntarse por qué desaparece la gente. La muerte es un acontecimiento al cual necesariamente deberán enfrentarse más tarde, y es útil para ellos estar preparados. En la vida todo es así. Cada niño está en cierta medida obligado a anticiparse a los acontecimientos que no corresponden a su edad, beneficiándose de la experiencia de los adultos. Consideremos un ejemplo muy simple: un estudiante en química comienza por estudiar todo lo que ha sido descubierto en esa ciencia hasta hoy; y si es capaz, añadirá sus propios des-cubrimientos. Pero comienza estudiando las experiencias y los descubrimientos de otros; no deci-de ignorarlos para encontrar todo por sí mismo y al cabo de veinte o treinta años acabar descu-briendo (si es que lo descubre) que una molécula de agua está compuesta por un átomo de oxíge-no y dos de hidrógeno. Acepta esta noción y esto le permite ganar tiempo. Si acostumbramos a un niño a participar en la vida de los adultos, en el momento que tenga que enfrentarse a ciertos acontecimientos, ya estará preparado porque se acordará e imitará lo que ha visto hacer. Por eso es muy útil que la juventud no esté limitada a las actividades que consideramos adecuadas a su edad. Un día hablé con la madre de dos jovencitas encantadoras, de unos quince años. Le decía: «Les haría bien a sus hijas venir a la Fraternidad para oír verdades que les ayudarán más tarde en la vida.» Y, ¿sabéis lo que me respondió?» ¡Oh no, son muy jóvenes. A su edad es necesario que se diviertan; les gustan los bailes, las fiestas. Ya tendrán tiempo para pensar en cosas serias!» Ahí tenéis a una madre que prepara catástrofes para sus hijas. 26
Naturalmente, hay que dejar bailar a la juventud, no me opongo al baile, pero hay que acostumbrada también a tener preocupaciones de otro orden. Que la naturaleza humana no está hecha para el trabajo, el esfuerzo y la reflexión, es cierto; e incluso han sido los Iniciados quienes en el pasado instituyeron esas fiestas en las que el pueblo, a través de los cantos, de los bailes y de los disfraces, podía dar rienda suelta a todas esas fuerzas que comprimen, como son el trabajo y los problemas de la vida cotidiana. Pero pensar que lo esencial es divertirse y distraerse, verdaderamente es desperdiciar la existencia. No me opongo a que una madre quiera que su hija se divierta. Yo también me divierto, no pienso más que en divertirme. ¿Qué creéis vosotros? Hay diversiones y diversiones... Y es necesario ver los peligros de las diversiones que no están equilibradas por la reflexión. Rápida-mente el primer granuja recién llegado, engañará a esa jovencita que su madre envía a «diver-tirse», y no solamente perderá su atractivo y lozanía, sino que perderá también su lucidez, e irá rápidamente a engrosar la multitud de mujeres que atraviesan la existencia sin saber jamás adónde van. No penséis que no soy una persona abierta. No hay nadie más abierto que yo. Quiero que todos los chicos y chicas se alegren, canten y bailen, pero al mismo tiempo que acepten estudiar la ciencia de los Iniciados, que aprendan a unirse a las fuerzas nobles y vivas de la naturaleza. Entonces se convertirán en seres formidables, capaces de actuar benéficamente para sus familias, su país e incluso para el mundo entero. Os he dicho que no debemos dejar que la juventud persiga únicamente lo que le apetece, lo que le resulta agradable como está sucediendo, sino mirar siempre un poco más lejos y anti-cipamos al futuro. ¡Oh! ya sé que muchos niños se anticipan, pero no como debieran. Por ejem-plo, una niña bonita, graciosa, quiere ser como su tía porque su tía lleva los labios y las uñas pintadas, y los dedos llenos de anillos... y un niño quiere ser como su abuelo por su pipa y sus grandes bigotes. Los jóvenes se anticipan a menudo sin sabedo y tienen demasiada prisa por llegar a viejos, por tener un aire importante, hastiado. Que no se den prisa, por Dios, porque ello llegará aunque no lo quieran. Si hay una cosa absolutamente cierta, es que van a envejecer, nada podrá impedido. 27
Entonces, que la juventud trate de ser joven el mayor tiempo posible. Quiero decir joven en su corazón: espontánea, sencilla, sonriente. Yo prefiero seguir siendo un niño, y mantengo con todas mis fuerzas el espíritu de la infancia. Los jóvenes quieren ser viejos y yo quiero prolongar la juventud, ¡porque la juventud pasa tan deprisa! Es como la primavera... ¡fugaz!
IX PRESERVAD EN EL NIÑO EL SENTIDO DE LO MARAVILLOSO Mirad a esos niños que me escuchan: ¡si supierais cómo comprenden mis palabras! Sus caras vibran... En el momento que hay que reír, se ríen; en el momento que hay que pensar, piensan. Reaccionan de una manera magnífica. Tengo ahí un auditorio que os aventaja. Sólo Dios sabe lo que pasa en sus cabezas, cómo ven y comprenden las cosas... Tal vez encuentren la verdad desde el primer momento, mientras que a vosotros os harán falta años. Sí, estoy seguro que ven la verdad más rápidamente y mejor que los adultos. Los adultos encuentran absurdas muchas de las observaciones de los niños, porque no las comprenden. Cuántas veces me he quedado estupefacto ante la profundidad de ciertas obser-vaciones. Ello se debe a que todavía son sencillos, naturales, y a que se encuentran cerca de las regiones celestes de donde han descendido. Más tarde la familia, la sociedad, les inculcan su pro-pia manera de razonar y de ver las cosas, y los niños terminan por aceptar esos puntos de vista erróneos... Sí, los adultos no hacen a menudo otra cosa que deformar a los niños. Cuando los niños son pequeñitos tienen un sentido innato de lo maravilloso, creen que todo está vivo, que todo es inteligente: hablan a los insectos, a las piedras, a los animales, a las plantas. ¡Cuando se dan un golpe contra una piedra, le dan una patada al tiempo que la recriminan, porque piensan que la piedra lo ha hecho adrede! Y cuando les cuentan historias de hadas, de gigantes, de animales extraordinarios, lo creen, ¡es formidable!... Algunos años más tarde pierden ese sentido de lo maravilloso, porque los adultos se ríen de su credulidad, y aunque no se rían, termina por influirles su actitud materialista y grosera. Y una vez los niños pierden ese sentido de lo maravilloso, han perdido verdaderamente lo esencial. Porque no hay que imaginarse que es una gran prueba de superioridad por parte de los adultos el creer que el universo no tiene ni alma ni inteligencia, que el hombre es el único ser viviente y pensante de la creación. Toda la naturaleza está viva, es inteligente y está habitada por criaturas vivas e inteligentes, y algunas, incluso mucho más inteligentes que el hombre. Desde el día en que el hombre niega esta vida y esta inteligencia, la muerte comienza a instalarse en él. Cuando creéis que todo está muerto a vuestro alrededor, la muerte se instala en vosotros; no olvidéis nunca esto. Más bien creed que todo es inteligente y está lleno de vida, y aumentaréis en vosotros la inteligencia y la vida. He ahí una verdad sobre la cual los psicólogos y los pedagogos deben reflexionar, porque no han estudiado todavía las consecuencias mágicas de un pensamiento sencillo. Creer que toda la gente que hay en la tierra es mala, repugnante, depravada y criminal es muy negativo, porque no solamente eso se refleja en vosotros, sino que tarde o temprano os volveréis como ellos. Y si creéis que la luz, la belleza, el esplendor y la grandeza reinan por todas partes, ahí también trabajáis sobre vosotros mismos y cada día os volvéis mejores, más nobles y más expresivos. Así pues, no destruyáis nunca el sentido de lo maravilloso en los niños. Cultivadlo para que se alimenten de él toda su vida. Los cuentos guardan vivo el sentido del mundo invisible y de los seres que lo habitan. 28
En mi infancia conocí entre los miembros de nuestra familia ciertas personas muy ancianas cuyas palabras encerraban siempre una gran sabiduría. No tenían ninguna instrucción, la mayoría ni tan siquiera habían ido nunca a la escuela (en un pueblecito perdido de Macedonia, hace más de un siglo, eso no era raro), pero toda su actitud era de una dignidad y de un dominio tales, que admiraba a esos seres; para mí eran ejemplos. Cuando venían a hacemos una visita a casa (yo tenía seis o siete años), ¡con qué felicidad, con qué alegría les recibía, con qué atención les escuchaba! Les pedía siempre que me contaran cuentos. Recuerdo que un individuo llamado Mikhaël me impresionaba mucho. Tenía una gran sabiduría. Cuando hablaba, medía siempre sus palabras y sus gestos. Al igual que mi abuela, me contaba cuentos fantásticos, en los que se desarrollaban luchas entre el bien y el mal, la luz y las tinieblas, los magos blancos y los brujos, y era siempre el bien el que acababa venciendo. Después, durante toda mi vida, he sentido que con esos cuentos, mi abuela y Mikhaël me habían dado un impulso hacia el bien, hacia la luz, hacia el deseo de hacer triunfar siempre la luz. Ahora veo que hacía falta que yo escuchara esos cuentos porque han dejado en mí una huella profunda. Todo lo que aprendí en los libros y en la universidad se ha borrado, sólo han quedado esos cuentos donde la luz terminaba siempre por vencer a las tinieblas. Los padres y los familiares influyen mucho en los niños. Por eso, no debéis permitir a vues-tros hijos que traten con gente que les lleve por un camino dudoso, contándoles cualquier cosa. A esa edad, lo que ven y lo que oyen se graba en ellos y les influye durante toda su vida. Es nece-sario velar por los hijos. Escoged incluso a sus amigos, si es posible: tratad siempre de saber qué niño y qué niña están tratando con vuestros hijos. También vosotros, si revisáis vuestra vida, encontraréis en vuestra infancia las razones de vuestros gustos, de vuestras tendencias o de vuestros comportamientos actuales. Es la infancia la que determina toda la vida. Las huellas recibidas durante la infancia no se borran nunca. Por eso la responsabilidad de los adultos es inmensa. Si estropean a un niño con la grosería y la fealdad, quedará marcado para siempre. Deben, pues, vigilar y procurar no darle una mala orientación. Hay que comprender también ciertas leyes de la psicología iniciática. Yo no digo que haya que educar a un niño únicamente en un clima de ensueño, en la poesía, en lo irreal y en lo fabulo-so. Sería un gran peligro para él. Cada método tiene siempre un lado bueno y otro malo, y hay que saber cuándo y cómo aplicarlo. Los padres y los pedagogos deben despertar el intelecto del niño y su sentido práctico, enseñarle a desenvolverse en el plano material y prepararle para enfrentarse más tarde con las realidades de la vida, pero no deben destruir su gusto por lo maravilloso ni su sensibilidad por el mundo invisible. Pueden hablarle de los espíritus de la naturaleza: los espíritus de la tierra (gnomos), los espíritus del agua (ondinas), los espíritus del aire (silfos), los espíritus del fuego (salamandras), y del trabajo que hacen en el universo. Pero, sobre todo, deben inculcarle el sentido del mundo divino, y para eso pueden comenzar a hablarle del Árbol de la Vida, de las jerarquías celestiales. Naturalmente, hay que ponerse al nivel del niño. Por supuesto no hay que enumerarle todos los nombres cabalísticos del Arbol sefirótico, pero es posible hacerle comprender la noción de jerarquía diciéndole: «Sabes que por encima de los animales están los hombres, que son más inteligentes», y se les explica por qué. «y entre los hombres unos superan a otros, pues son mejores y más sabios.» El niño reconoce que es verdad. «Ahora bien, ¿por qué no podrían existir otros seres que superen aún a los hombres más sabios?» El niño lo acepta y es así como comienza a tener nociones de la existencia de los Angeles, de los Arcángeles y de todas las entidades de las jerarquías espirituales. Un niño que se educa así guardará siempre la conciencia de un mundo superior de sabiduría y de luz, y el deseo de dirigirse hacia ese mundo. 29
El hombre que niega la existencia de mundos y de entidades que le superan, se limita y se oscurece. Si mucha gente no avanza y no evoluciona, se debe a que ignora o no quiere admitir que por encima de los humanos existen estas jerarquías sublimes de Angeles, de Arcángeles... hasta el Trono de Dios, y el resultado es que no tienen una meta ni un ideal elevado al que aco-gerse para recibir y captar energías de un orden superior. Naturalmente viven y se desenvuelven normalmente, pero desde el punto de vista espiritual no avanzan, ni tampoco aceptan la idea de que existen Maestros para instruirles; algunos están muertos, espiritualmente muertos. Mientras que aquellos que aceptan conscientemente la existencia de esas jerarquías espirituales tienen una meta superior, y eso les da ímpetu para emprender grandes realizaciones. 30
X UN AMOR SIN DEBILIDAD Lectura del pensamiento del día: «El padre y la madre no deben nunca ceder a los caprichos de su hijo. Deben ser tiernos, amo-rosos, pero inflexibles. Cuando han dado una orden al niño, deben exigir que obedezca. Ciertas madres ceden ante el niño porque llora y no quieren causarle pena. He ahí un enternecimiento estúpido, porque más tarde, el niño, mal acostumbrado, abusará de sus padres. La madre debe estar llena de dulzura, no irritarse, no pegarle, pero no debe ceder, exactamente como hace la naturaleza, a la que ningún deseo o capricho humano doblega. »Si el niño pone el dedo en el fuego o en la nieve, las leyes del calor y del frío no se modifi-can para evitarle molestias. La naturaleza asiste impasible a los actos del niño; por eso aprende a respetarla. Para el niño la madre representa la naturaleza, y si no la representa correctamente, el niño ignorará que existen límites que no se deben traspasar y se perderá. A menudo, a causa de la debilidad de su madre, ciertos niños se convierten más tarde en verdaderos verdugos.» Con frecuencia, la desgracia de una familia procede del amor ciego de los padres, porque no han sabido enseñar a sus hijos que existen leyes ante las cuales todo el mundo tiene que inclinar-se, tanto los padres como los hijos. Un niño al que se le ha consentido todo, no sabrá nunca lo que es bueno y lo que es malo, y no será culpa suya, porque está mal acostumbrado. Desde pequeño, el niño debe comenzar a aprender que existen leyes, y a sus padres incumbe enseñárse-las. «Sí, pero, ¿y si llora el pobrecito ?..» ¡Pues bien, que llore! Desde el momento en que el niño empieza a llorar, la madre cede para que su cariñito no sea infeliz. Y desde entonces cederá toda su vida, será su esclava, su hijo la maltratará, y ella sufrirá porque ha confundido el amor con la debilidad. ¿El niño llora? Dejadle llorar, eso ensancha sus pulmones, y durante ese tiempo comprende que hay reglas que tiene que respetar y aplicar. Si cedéis a la primera lágrima, el niño continuará siempre utilizando sus lloros para haceros ceder y satisfacer todos sus caprichos. ¿Sabéis que el niño es más inteligente y más astuto que su madre? Sabe servirse de las lágrimas para obligarla a ceder, y más tarde hará pipí sobre su cabeza... en fin, qué queréis, ¡es así como las madres aprenden! Los padres deben prevenir inmediatamente a los niños de que no obedecerán sus caprichos, de lo contrario, el día que decidan reaccionar será demasiado tarde. Cuando se dan cuenta de la gravedad de la situación, ciertos padres se vuelven de repente inflexibles, y entonces, ¡qué lucha! Incluso le pegan al niño, pero ya no pueden conseguir nada, porque esperaron demasiado. Debieron mostrarse firmes cuando era un pequeñuelo. Es necesario que los padres lleguen a vencer la debilidad de complacer al niño porque es pequeño, ya que así despiertan malas tendencias en su corazón y en su alma. No saben que por tratarse de un niño pequeño, aceptará las molestias, las reprimiendas y las órdenes de buen grado. Y más tarde, cuando comprenda, amará a sus padres y les agradecerá el haberle evitado así grandes sufrimientos. 31
Ciertos padres no saben qué hacer para complacer a sus hijos, para entretenerles, y el resul-tado de ese deseo exagerado por complacerles tiene consecuencias catastróficas. Consideremos solamente el ejemplo de los juguetes. ¿Qué juguetes se fabrican para distraer a los niños? Revólveres, tanques, cañones, armas de todas clases. Se han llegado incluso a vender guillotinas en miniatura... y los padres, ¿qué hacen? En lugar de unirse para protestar y hacer que se prohíban esa clase de juguetes, lo permiten, e incluso los compran. He ahí cómo se preparan pequeños granujas, ¡qué estupidez, que ignorancia! ¿Cómo no han pensado que esos juegos repercutirán forzosamente en el comportamiento y mentalidad de los niños? Si algunos se convierten en unos monstruos, se debe a que han recibido una educación aberrante por parte de gentes que no conocen las grandes verdades iniciáticas. Ayer vi a un niño que hacía muecas sumamente desagradables y antiestéticas. Pregunté a su madre: ¿Dónde ha aprendido eso? - ¡Oh! su padre lo hace para entretenerle, y él le imita.» ¡Fijaos, cómo educan a los niños! Para entretenerles, para hacerles reír, les enseñan cualquier mueca estúpida que después ellos imitan. No se debe nunca enseñar nada feo o estúpido a los niños, aunque sea para entretenerles. Hay otras formas de hacerlo. Los padres deben hacer sólo aquello que es educativo e inteligente, aunque al niño no le guste. Y éste tiene que aceptarlo y acostumbrarse. El mundo entero no busca otra cosa que los placeres, pero el placer es el peor de los guías, envilece al hombre y le hace retroceder al estado de animal. Los padres ignorantes complacen a sus hijos porque les aman, o creen que les aman. Pero hay muchas clases de amor. Hay que escoger el amor que educa, embellece, fortalece y perfecciona a vuestro hijo. El ser humano es por naturaleza egoísta e ingrato, y corréis el peligro de estimular ese egoísmo, esa ingratitud con vuestra indulgencia exagerada. Al amar a los niños queréis dárselo todo, pero la sensatez aconseja que les privéis un poco de ciertas cosas. Yo hablo y hablo, pero sé que los padres no me darán la razón; encontrarán que mis consejos están en contradicción con sus métodos. Pero ya que tienen problemas con sus hijos, eso prueba que necesitan mejorar sus métodos. En la página que acabo de leeros, decía que no hay que pegar a los niños. En realidad, en casos excepcionales, una bofetada o un azote no puede hacerles daño. Ahora bien, si pegáis a un niño, tened cuidado con vuestra mirada. Porque la mirada no debe expresar ni cólera, ni hostili-dad, ni ningún sentimiento negativo, porque el niño olvidará rápidamente la bofetada o el azote que le habéis dado, pero no olvidará nunca una mirada dura: os odiará, e incluso, tarde o tem-prano tratará de verngarse. ¡Cuidado con vuestra mirada si pegáis a vuestros hijos! A menudo los padres pegan a su hijo porque éste les irrita, y pierden la paciencia; ésa es una reacción muy negativa. Las bofetadas y los azotes no deben ser el resultado de la exasperación de los padres - la exasperación no es un sentimiento pedagógico - sino su deseo de hacer comprender al niño la existencia de reglas que tiene que respetar. Por eso he dado algunas veces este método que muchos, lo sé, encuentran raro: cuando una madre quiere corregir a su hijo, tiene que saber dominarse, debe demostrar al niño su tristeza por tener que corregirle, incluso es positivo que llore - si puede - delante de él, diciéndole: «No quisiera pegarte, pero estoy obligada porque has actuado mal y debes ser corregido.» Y enseguida, ¡hala! La azotaina. Entonces el niño siente que su madre es desdichada, que sufre y que por su culpa se ha visto obligada a actuar como lo ha hecho. Así el niño reflexionará y comprenderá que existen leyes que no hay que transgredir. 32
Insisto sobre ese punto porque sé que los padres no tienen la costumbre de prestar mucha atención a la manera más adecuada de corregir a sus hijos. Nunca deben pegarles cuando están enfadados, porque dejan en su memoria una impresión de odio, de rencor, y no de justicia, cuando precisamente, para su buena educación, deben sentir que su padre y su madre son justos, y que por eso les corrigen. Esta manera de obrar es también muy negativa desde el punto de vista mágico, y os explicaré por qué. Cuando en un movimiento de cólera pegáis a un niño, le transferís la corriente inarmónica producida por vuestros sentimientos y ésta le provoca efectos extremadamente destructores. La cóler que ha salido de vosotros bajo una forma de corriente hostil, continuará actuando desfavorablemente sobre él durante meses y años, y es así como, sin saberlo, habréis encomendado a vuestro hijo a las fuerzas negativas, las cuales se apoderarán de él. He ahí la ignorancia de los padres que, en lugar de ayudar y proteger a su hijo, destruyen en él los elementos sagrados, divinos, porque le han comunicado demasiadas fuerzas negativas salidas de su corazón. Los padres deben de ahora en adelante prohibirse esos movimientos de cólera. Ya que no podemos educar a los padres de toda la tierra, al menos que esta luz sea aceptada por los hermanos y las hermanas de la Fraternidad Blanca Universal. Que corrijan a sus hijos porque es necesario, pero sin sentir ese sentimiento destructor que expone a los niños a la influencia de los espíritus tenebrosos. Porque, lo que también puede suceder cuando más tarde quieran dirigir a sus hijos, es que no puedan hacerlo; en lugar de ser dóciles y obedientes a sus padres, obedecerán a espíritus tenebrosos. He aquí una cuestión sobre la cual debéis reflexionar. Por lo tanto, corregid a vuestros hijos, pero solamente para hacerlos conscientes de que existen leyes que no pueden transgredir sin exponerse a grandes peligros. Es así como actúa la naturaleza. Suponed que durante el invierno rompéis un cristal de la ventana: si no lo reemplazáis, tendréis que soportar las consecuencias y tiritaréis. No servirá de nada que le digáis a la naturaleza: «Tengo frío, ¿por qué no nos das un poco más de calor?» Seguirá impasible y vosotros os veréis obligados a reflexionar por vuestra torpeza, intentar repararla y mostraros más hábiles en el futuro. La madre, con respecto al niño, debe ser como la naturaleza: impasible e implacable, y al mismo tiempo debe mostrarle que ella también se somete a las leyes. En ese momento inculca al niño la idea de un orden, de una jerarquía, y pueden esperarse maravillas por parte de un niño que haya sido educado en esta conciencia y en este respeto a las leyes. Evidentemente, no todos los niños son iguales. Debemos educarles según su grado de evolu-ción, su temperamento, su fuerza, su salud y muchos otros factores. Existen tantos casos dife-rentes que no se pueden dar reglas generales, ni decir: «Hacedlo de esta manera» o «Hacedlo de esta otra». Hace falta un método pedagógico particular para cada niño, y son los padres quienes deben estudiar a sus hijos y mostrarse lo suficientemente inteligentes e instruidos como para saber qué método deben emplear con ellos. Pero lo que sí es cierto es que en todos los casos los padres deben ser impecables delante de sus hijos, y no mostrar ninguna debilidad, ninguna laguna. Conocemos el caso de madres que tenían amantes, e incluso que, durante la guerra, se acostaban en el campo con los soldados del país enemigo. Y el niño estaba ahí, porque la madre no había podido dejarle solo en casa, y miraba sin comprender. Pero algunos años más tarde, cuando se acordaba y comprendía, se podía ver en el comportamiento hacia su madre los estragos que esta escena habían producido en él. ¿Por qué las madres son tan inconscientes? Cometen cualquier acto negativo delante de sus hijitos creyendo que no se dan cuenta de nada. Sin embargo, se dan cuenta de todo. Hay aconte-cimientos, a partir del tercer, cuarto o quinto año, que un hombre no olvida jamás. Olvidará lo que ocurrió el día anterior, pero recordará siempre lo que vivió hace sesenta u ochenta años. 33
Cuando los padres muestran sus debilidades, los niños se sienten perturbados, desorientados, no saben dónde agarrarse. Los niños buscan siempre instintivamente el apoyo de seres que encarnen la justicia, la nobleza, la fuerza, la perfección; todos llevan en ellos una necesidad ins-tintiva de justicia y verdad, y cuando ven que sus padres cometen una acción reprensible, hay algo en ellos que se descompone. El niño, que se siente débil y pequeño, quiere tener por encima de él una autoridad infalible que le proteja. Lo ignora todo, pero sabe que es débil; por eso tiene necesidad de protección y se refugia en su madre para sentir su calor. Y no solamente busca apoyo en el terreno fisico, sino también en el psíquico. Por eso, cuando un niño comprende que su madre o su padre no está a la altura de la situación, se siente perdido o se subleva. Este es el origen de numerosas tragedias. Un niño necesita que sus padres no muestren ninguna debilidad, y por eso también es muy negativo que después de haber dado una orden al niño, los padres acepten que no se les obedezca. Cuando los padres han dado una orden, deben exigir que el niño la ejecute, porque si no se dará cuenta de que sus padres no tienen firmeza ni estabilidad, y la imagen que tenga de ellos obstaculizará su educación. Sobre este tema quisiera considerar una cuestión muy interesante. Cuando un adulto quiere actuar, debe primero reflexionar; el niño no reflexiona porque su cerebro no está preparado todavía para la reflexión. En el niño la acción es lo primero; así pues debe actuar ejecutando sin discutir lo que los adultos le piden. La acción del niño es opuesta a la de los adultos. Si el niño quiere comprenderlo todo antes de actuar, no hará nunca nada. Debe actuar antes de comprender, porque hay otros que han comprendido antes que él, y teniendo confianza en ellos, facilita su propio proceso de comprensión, el cual se manifestará más tarde. Actuando exactamente como sus padres le piden, los niños tienen la posibilidad de llegar a ser inteligentes. Porque la verdadera inteligencia, ya es un trabajo. La realización supone siempre que una inteligencia ha precedido a la ejecución. Cuando un trabajo está bien hecho, decimos que no puede ser más que la obra de una inteligencia; que esta inteligencia sea visible o invisible, consciente o incosciente, ya es otra cuestión. Así pues, el niño debe ejecutar lo que se le pide sin necesidad de explicaciones. Cuando la madre lleva a su hijito con ella, no es necesario que le explique detallamente dónde le lleva. El confia en ella y le da la mano sabiendo que no lo conducirá a un lugar donde haya serpientes, osos o jabalíes que le desgarren - simbólicamente hablando - y es así como el niño progresa. Pero los niños que no tienen confianza en sus padres, o que quieren ser independientes, libres, no pueden desarrollar correctamente su inteligencia. Ahora no empecéis a contarme historias: «Sí, pero conocemos familias donde los niños son mucho más inteligentes que sus padres, y por eso, se les rebelan.» Ya sé que pueden encontrarse niños excepcionales, pero son casos extremadamente raros. Y o os hablo en general, y en general no creo en absoluto lo que quieren hacerme creer: que la mayoría de los niños son genios que tienen razón de rebelarse contra padres embrutecidos. No; desde el momento que un niño nace en tal o cual familia, es que hay una razón; ahora que está ahí, es demasiado tarde para juzgar y criticar. Si es tan genial, ¿por qué ha venido a encarnarse en una familia de brutos? Si ha venido es para prepararse, y para ello debe escuchar a sus padres. Después, ya veremos.¡Ha habido hijos de reyes que han sido enviados al ejército como simples soldados para ser tratados - y algunas veces maltratados -como los demás! Por tanto, no incumbe al niño discutir y criticar, no se le pide que instaure el desorden y la anarquía. Puesto que ha venido a esta familia, es necesario que comience por estar de acuerdo con ella. Cuando haya dado pruebas de su verdadera superioridad, podrá hacer lo que quiera, pero no antes. Cuando el niño obedece a sus padres y acepta hacer lo que le piden, su inteligencia comienza a despertarse. Después, poco a poco, él mismo comprende la razón de lo que hace. 34
Evidentemente, hay casos donde la intransigencia de los padres puede ser catastrófica. Supongamos que lo que el niño pide sea de naturaleza espiritual, y que tenga unos padres grose-ros, ignorantes y deshonestos que le impiden realizar su ideal porque rebasa su comprensión. Si los padres se muestran inflexibles, pueden hacerle mucho daño. Por eso cada vez que se da una regla general, es necesario dar explicaciones. Antes de pronunciarse, de dar un permiso o de negarlo de manera categórica, los padres deben medir bien las consecuencias. Pero, ¿cómo lo harán si no tienen discernimiento? Son ellos quienes deben comenzar por instruirse antes de pronunciarse, porque hay que considerar un gran número de factores: si el niño es bastante fuerte... si es el momento... si será por su bien... si posee dones particulares que hay que proteger... Incluso en lo que concierne a los alimentos, los padres deben tomar ciertos elementos en consideración y no forzarles a comer lo que encuentran bueno para ellos mismos. Así pues, repito: un padre, una madre, no deben exigir una obediencia ciega del niño antes de haberse hecho la pregunta: «Lo que. yo le pido, ¿es algo bueno, justo, divino? ¿Lo pide su alma, lo desea profundamente, o será nocivo para su evolución?» Una vez que se han informado bien, que han visto y comprendido claramente lo que será bueno para el niño, que den la orden - permiso o prohíbición - de manera categórica, irrevocable; y el niño debe someterse. El niño debe comprender que existen leyes a las cuales sus propios padres deben someterse. Incluso los Iniciados obedecen a esas grandes leyes de la naturaleza, y además, son los primeros en respetarlas. Tal vez respetan un poco menos las leyes humanas, que no son siempre justas, pero en cuanto a las leyes divinas, las leyes eternas, universales, las acatan, se someten a ellas. Es ese respeto el que los discípulos de la Fraternidad Blanca Universal deben también apren-der y transmitir después a sus hijos. Así pues, comprendedme bien. Hay que tener mucho amor por los hijos, por supuesto, pero también hay que saber cuándo y cómo manifestado. Hay momentos en los cuales no hay que mostrar el amor, sino utilizar la sabiduría, solamente de esta forma se puede hablar ver-daderamente de un amor luminoso y benéfico. El amor débil y estúpido es una catástrofe. 35
XI EDUCACIÓN E INSTRUCCIÓN I A menudo me preguntan sobre la educación de los niños, y yo respondo: «Ved como en estos últimos años se ha hecho una gran labor en las escuelas para los niños y los adolescentes. Pero, ¿qué se ha mejorado? La parte externa. Les han dado escuelas más grandes, más bonitas, con laboratorios, radio, cine, televisión, terrenos deportivos, piscinas... Pero los niños, no han mejorado. En el pasado, no se le daba tanta importancia a la parte externa. Cualquier casa e incluso un establo podía servir de escuela; el viento entraba por las ventanas y las rendijas se tapaban con un poco de papel; no había provisión de madera, y los niños que venían de lejos traían cada uno un tronco para mantener el fuego. Algunas veces no había ni libros, sólo el maestro tenía uno... Pero sin embargo, de esas escuelas salían seres excepcionales, de carácter fuerte, noble: gente ejem-plar. Mientras que hoy, a pesar de que han mejorado todas las condiciones materiales, salen de las escuelas seres astutos, tunantes, interesandos y deshonestos. ¡Ah! Están muy instruidos, eso sí; son capaces de recitar y de asombraros, pero en cuanto al carácter, no pueden ofrecer nada sólido ni noble. ¡Si yo os contara de qué manera iba a la escuela! Mi padre murió cuando yo era muy joven, y éramos pobres, tan pobres que mi madre no podía comprarme libros. A menudo iba al colegio por la mañana sin desayunar, y durante las clases me caía de sueño, casi me dormía. En el momento del recreo cogía los libros de mis compañeros, trataba rápidamente de aprender un poco algunas partes de la lección, y cuando el profesor me interrogaba, intentaba recordar algo de lo que había leído durante esos pocos minutos. Ahora veo que todas esas dificultades con las cuales he debido luchar, han despertado en mí ciertas facultades de las cuales me he beneficiado más tarde. Cuando se vive confortablemente, nos adormecemos. Las personas que están demasiado bien situadas en la vida, no han dado gran cosa a la humanidad. ¡Id a ver de lo que hablan, de qué se ocupan! De futilidades, de idioteces... Algunos dirán: «Pero todas esas escuelas bien equipadas son muy útiles, nuestros hijos llegarán a ser técnicos, ingenieros...» Sí, de acuerdo, llegarán a ser todo lo que vosotros queráis, pero, ¿acaso la felicidad de la humanidad depende absolutamente del progreso técnico, de la comodidad, de la velocidad? No me opongo al progreso, pero hay que saber distinguir lo esencial de lo secundario. Actualmente, los hombres sólo se interesan por el progreso material, como si no existieran otras muchas cosas en las que también hay que progresar. Estoy completamente de acuerdo con el progreso, pero, ¿qué clase de progreso? A pesar de todas las mejoras técnicas que se han realizado, la vida no ha mejorado: la gente no es más feliz, no está más tranquila, ni más iluminada... Ni siquiera goza de mejor salud. 36
En el deseo, loable, naturalmente, de mejorar el lado exterior, se ha olvidado el lado interior, el carácter. Los instructores, los profesores e incluso los padres, han pensado que era suficiente dar a los niños mejores libros, un material más perfeccionado, pero desgraciadamente eso, no ha producido los resultados esperados. Muchos se han dado cuenta al ver que a pesar de todas esas mejoras y a pesar de las reprimendas y de los castigos, los niños no mejoran, sino al contrario. ¿Por qué? Porque no tienen ante sí ejemplos vivos. Para obtener buenos resultados es necesario que los instructores, los educadores sean ejem-plares. Y como los primeros educadores son los padres, si los padres fallan, si dan consejos y hacen lo contrario de lo que dicen, los niños se dan cuenta de que algo no funciona. Y entonces, no solamente los padres pierden su autoridad, sino que los niños comienzan a seguir su ejemplo: se dan cuenta de que hay dos verdades, una para los demás y otra para sí mismos, y que se puede hacer lo que se quiera con tal de salvar el tipo. Así pues, todos se ejercitan para llegar a ser capaces de engañar, porque ese es el ejemplo que se les da. Actualmente, la mayoría de los pedagogos son intelectuales que no tienen verdadera vocación para su trabajo: han leído libros que les han dado algunos conocimientos superficiales, pero interiormente no tienen nada de pedagogos. El que lo es de verdad nace pedagogo, y con su sola presencia, con su mirada, con sus emanaciones educa a los niños. En la historia, ha habido hombres y mujeres que han nacido con ese amor, con esa cualidad moral que influye en los niños. Porque los niños son sensibles, son como los animales que sienten de lejos si eres su amo o no. Mirad el caballo: si el que lo monta es un cobarde, el caballo lo percibe, y le derriba... En caso contrario, se somete. Y los niños también tienen esta intuición natural. Cada vez se ven más profesores e instructores que cuestionan sus propios métodos pedagógi-cos; con el tiempo comprenderán que para educar a los jóvenes es necesario ser impecable, y si no es así, no se puede ejercer una influencia positiva sobre ellos. ¿Y por qué es así? Los niños, ya os lo he dicho, tienen el olfato de los animales, y su juicio es, en general, infalible. No temo la sentencia de los adultos, pero tengo miedo de la de un niño, porque es una sentencia terrible. La opinión de los niños es muy importante para mí porque ven, sienten, y olfatean la verdad. Cuando yo era alumno en el colegio de Varna, durante la guerra del catorce al dieciocho, la mayoría de nuestros profesores habían tenido que irse al frente y teníamos sustitutos que venían por un cierto tiempo a damos clase. En un año, tuvimos sucesivamente dos profesores de matemáticas. Con relación al primero, apenas entraba en clase, se armaba un alboroto ensordecedor: los alumnos comenzaban a reír, a gastar bromas... Todo lo que hacía para resta-blecer el silencio: gritar, gesticular, amenazar, era inútil... Iba incluso a buscar al director, pero cuando el director se marchaba, el alboroto y las risas volvían a empezar. Sin embargo, era ama-ble y a mí me daba lástima y no comprendía por qué mis compañeros eran tan crueles. Un día, me sentí tan indignado por su actitud hacia el profesor, que en su ausencia tomé la palabra para decirles que lo que hacían no era correcto. Estuvieron de acuerdo en enmendarse, y durante uno o dos días la cosa fue mejor. Pero después, el desorden empezó de nuevo. En realidad, se podría decir que, por su manera de ser, era el propio profesor quien provocaba las reacciones de los alumnos, como si alguna cosa emanara de él que desencadenara el alboroto y la hilaridad. Un día se fue y le sustituyó un buen hombre, bajito, que entraba en la clase muy despacio, sin mirarnos; pero desde que aparecía, los alumnos se iban a su sitio en silencio y ya no se movían; ponía su cartera sobre la mesa, y comenzaba la lección con una voz tranquila. Nunca se encole-rizaba, nunca nos amenazaba ni nos castigaba. Conocía perfectamente todo lo que nos enseñaba, no dudaba nunca y nos veíamos obligados a trabajar. En esta época, yo tenía quince o dieciséis años, y me sentí muy impresionado. Y este hombre insignificante, que exteriormente no tenía nada notable, quedó grabado en mi memoria. Lo que nos imponía, no era solamente su saber, sino también su presencia, lo que emanaba de él. En las escuelas, en las universidades, se encuentran casos parecidos de profesores que inmediatamente, sin hacer nada, se imponen a los alumnos y a los estudiantes. 37
También existen los yogis que viven en las selvas de la India, en medio de tigres y de cobras sin que éstos osen nunca aproximarse a ellos para hacerles daño. Por su pureza, por sus virtudes, esos yogis tienen vibraciones que los animales sienten, y por eso les respetan; mientras que a los otros, les saltan encima para picarles o devorarles. Si la instrucción adquiere cada día más importancia se debe a que todos saben que gracias a ella podrán alcanzar el mejor empleo, la mejor remuneración. Y mientras tanto, se descuida la educación porque no da ninguna de esas ventajas. Por el contrario, aquél que ha dado preferencia a las cualidades morales casi siempre resulta suplantado por individuos astutos y sin escrúpulos. Por lo demás, es más dificil trabajar para mejorar el propio carácter que obtener diplomas universitarios. De todas maneras, también en eso los padres son culpables. Naturalmente, están contentos al tener hijos obedientes, sinceros, respetuosos, honestos, pero están todavía más contentos si sus hijos son los primeros de la clase o si pueden distinguirse recitando algunos poemas o interpretan un papel en alguna pieza teatral. Para los padres, lo esencial son las cualidades intelectuales de sus hijos y no sus cualidades morales; eso lo he visto, lo he constatado. Y más tarde, cuando los hijos son personas instruidas, incluso eruditas, influidos por no sé qué filosofia, se revuelven contra sus padres para criticarles y hacerles reproches. Y entonces los pobres padres se quedan estupefactos: ¡han hecho tantos sacrificios para instruir a sus hijos!, Y éstos utilizan la instrucción contra ellos. Por eso les digo a todos aquellos que tienen hijos: «Si queréis que la instrucción que dais a vuestros hijos no se vuelva un día contra vosotros, aceptad las verdades de la Ciencia iniciática, aumentad la luz en vosotros, y podréis influir en el espíritu de vuestos hijos cien veces más que sus profesores.» Los padres no deben imaginar que han hecho lo esencial por sus hijos asegurando su instruc-ción; esa ilusión sólo puede provocar el enfrentamiento entre las dos generaciones, porque en las escuelas los niños adquirirán conocimientos que los padres están lejos de tener, y cuando vuelvan con sus diplomas y su supuesta superioridad, ¡qué no oirán los padres! Estarán tristes y desconsolados al ver que sus hijos son ingratos, groseros, violentos, pero, ¿de quién es la culpa? De ellos mismos. ¿Por qué no han hecho nada para obtener la luz y las virtudes necesarias para que, a pesar de todo su saber, sus hijos reconocieran siempre su superioridad? Sí, esa debe ser la meta de todos los padres: llegar a ser tan nobles, elevados, luminosos y poderosos que sean absolutamente insuperables. Si los padres quieren verdaderamente mantener a sus hijos junto a ellos, si quieren que les amen, les admiren y no les abandonen nunca, es necesario que les den un ejemplo extraordinario. De no hacerlo así, perderán a sus hijos. Si sólo cuentan con soluciones fáciles, se vuelven débiles, vulnerables, y el día que los problemas se presentan, se hunden. No hay que llegar hasta ahí, sino que hay que reflexionar y obrar de forma que se superen las dificultades en el momento que se presenten. Actualmente, asistimos a toda clase de manifestaciones anormales que se deben a la impor-tancia exagerada que se da a la instrucción. Ciertamente la instrucción es necesaria, indispensa-ble, pero estamos matando a los niños y a los estudiantes con demasiados conocimientos inútiles. Por otra parte, desde el momento en que terminan sus estudios y pasan sus exámenes, se dan prisa por borrarlo todo de su cerebro. ¿De qué sirve amasar tantos conocimientos, haber perdido tantos años, si en definitiva se olvida todo y no se ha comprendido lo que es esencial en la vida? Y os explicaré lo que es esencial según la manera que tienen los Iniciados de enfocar este problema de la educación. 38
Los Iniciados saben que el ser humano es comparable a un reino cuyos habitantes son sus propias células, y del cual, él es el rey. Desgraciadamente, en la mayoría de los casos, no es más que un rey destronado que ha sido derrotado por su pueblo, porque no ha sabido gobernar sabiamente: no ha comprendido que debía educar a sus células para que todas ellas cumplieran correctamente su trabajo. En lugar de ejercer de monarca, se ocupaba en procurarse placeres de todas clases, y lo hacía tan bien, que no le quedaba tiempo para ocuparse de las necesidades de su pueblo. Mientras se encontraba sumido en sus actividades inútiles o incluso a veces criminales, los que le rodeaban, sin darse cuenta de lo que ocurría, le admiraban, pero sus propias células le estaban espiando, sin que él pudiese esconderse de ellas, y un día las células decidieron destronar a ese soberano indigno. Nuestras células están vivas, son inteligentes, y nos vigilan. Como están siempre en comunicación con nosotros, no podemos escapar a su vigilancia: los fraudes más nimios, las artimañas más insignificantes, quedan registrados en ellas, y algún tiempo después, siguen nuestro ejemplo. Las células se dicen: «¡Vamos! Bebamos, comamos y robemos: nuestro amo es como nosotras, y nosotras somos como él». Esto es lo que no se sabe: que nuestras células siguen nuestro ejemplo. Antes de lanzarse a la educación de los demás, cada uno debe ser el pedagogo de sus propias células, y debe saber que un pueblo al que su rey da un mal ejemplo, le imita, y ese pueblo es quien después le destrona. Mientras que si el rey da un ejemplo de bondad, de nobleza, de honestidad, sus células que le imitan hacen todo por sostenerle, se vuelven tan obedientes, tan radiantes, que su fulgor llega incluso a manifestarse en él exteriormente. Son esas radiaciones, esas emanaciones las que actúan sobre los seres humanos, sobre los animales e incluso sobre la vegetación. Lo que el hombre ha creado interiormente por su trabajo, sus meditaciones y su pureza, se refleja primero dentro, en sus propias células, y después esas creaciones se manifiestan influyen-do en los demás. Si no conocéis esta ley, no llegaréis nunca a la verdadera realización, porque las cosas deben crearse y organizarse interiormente antes de concretarse en el plano fisico. No creáis que los buenos y malos ejemplos los dais sólo a los demás; los dais primero a vuestras células, y cuando ven que vivís en la anarquía, se manifiestan de la misma manera. y entonces, resulta imposible hacerlas obedecer. En el momento que queréis impone ros, no os escuchan, y. por lo tanto os resulta imposible dominar vuestra sensualidad, vuestra cólera, vuestra glotonería, etc., mientras que si lográis ganar la confianza de vuestras células, podéis ejercer un gran poder sobre ellas: si llegáis a encontraros en mal estado, después de algunos minutos de concentración os obedecen, y volvéis a la paz y a la luz. Así pues, si hasta ahora habéis dado un mal ejemplo a vuestras células, es necesario a partir de este momento mostrarles una mejor actitud, una manera más correcta de comportarse. Porque las células, que os observan, considerarán estos cambios y también os imitarán en eso. Al principio os dará la impresión de que vuestro nuevo comportamiento es poco espontáneo, pero poco a poco os parecerá más natural, y os sentiréis continuamente sostenidos, empujados en la misma dirección. Si un hombre previamente ha trabajado sobre sí mismo, sobre sus propios hijos, se siente poderoso, vibrante, completo, y cuando deba educar a otros hombres, mujeres o niños, todos verán que se trata de un verdadero pedagogo. No hay vacíos ni huecos en él, sino que, por el con-trario, existe una integridad, una unidad, aunque no se perciba inmediatamente. Sí, porque dentro de él todos sus habitantes le sostienen y le dan fuerzas. Por eso su presencia es mágica; diga lo que diga, obtiene resultados positivos, porque todo su ser está acostumbrado a trabajar en esa dirección, no está dividido, hay un equilibrio entre su parte externa y su parte interna. 39
Hay que llegar a esta integridad, a esta unidad: ser interiormente tal como nos mostramos exteriormente. En ese momento, llegamos a ser muy fuertes como pedagogos, como educadores. Este es el verdadero poder, el poder mágico, porque todas las células del hombre emanan algo verdadero. Si no es así, sólo la parte que habla emite rayos de verdad, pero todo el resto grita: «¡No, no, no, es falso!» En la verdad, en la unidad se encuentra la verdadera magia. La magia sobreentiende siempre una unificación de todas las fuerzas, de todas las energías; en la dispersión, en la separación, no hay ninguna magia. Pero cuando hablo de magia, hay que comprenderme : yo no me ocupo de magia, no leo libros de magia ni de brujería. Hace mucho tiempo que hojeé algunos para tener una idea, pero no tengo tiempo que perder en esas lecturas. Para mí todo el universo, toda la vida es magia: el verdadero libro mágico está expuesto ahí, delante de todos, pero no sabemos leerlo. En realidad, existen tres categorías de educadores: los que exigen de sus hijos o de sus alum-nos el respeto a ciertas reglas que, por otra parte, ellos mismos no respetan ni externamente; aquellos que dan verdadero ejemplo delante de los demás por amor propio, por vanidad, por conservar su prestigio, pero que en secreto se permiten muchas transgresiones: y por fin, la tercera categoría: los Iniciados, los verdaderos pedagogos, los que no están divididos, y lo que dicen, lo que desean, está de acuerdo con ellos mismos, con su cuerpo y su quintaesencia. Hay que llegar hasta ahí. Por eso os diré que para mí, el pedagogo más grande es el sol. Sí, y él es mi Maestro. Me ha dicho: «Créeme, todos esos supuestps pedagogos no conocen nada de la verdadera pedagogía. No saben que para calentar a los demás hay que ser cálido, que para iluminar a los demás hay que ser luminoso, que para vivificar a los demás hay que estar vivo. Los educadores quieren imponer a las generaciones jóvenes cualidades morales que no poseen en sí mismos, y de las cuales no pueden dar ejemplo. ¿Cómo quieres que los jóvenes no se subleven? Es normal que no obedezcan. » Eso es lo que me ha dicho el sol. Un verdadero pedagogo debe irradiar las cualidades que quiere enseñar, tiene que emanar de él algo contagioso, estimulante, irresistible. Un verdadero poeta, un verdadero músico anima a los demás a llegar a ser poetas, músicos. Un verdadero portador de amor transforma a los otros en amor. Un general valiente y audaz influye en sus soldados: se lanzan al asalto y se alzan con la victoria. Imaginad un cobarde, un miedoso que grita: ¡Adelante!, con una voz temblorosa; nadie le seguirá. Los educadores dicen: «Hay que ser bueno, hay que ser honesto, hay que ser...» Pero ellos, ¿acaso lo son? Entonces, ¿cómo queréis que las jóvenes generaciones les sigan? La educación es superficial, periférica. Ahora bien, la verdadera pedagogía es una pedagogía de centro. Si interiormente sois nobles, justos y honestos, aún, sin decir nada, transformaréis a los seres que os rodean en nobles, justos y honestos. Toda la fuerza mágica de la pedagogía consiste en dar ejemplo, nunca lo repetiré suficien-temente. El resto no son más que pasatiempos, chanzas. Saben, leen, escriben, explican y teori-zan, pero son incapaces de dar ejemplo. Yo ya no leo más libros de pedagogía, hay demasiados, y se contradicen. Si me hacéis preguntas sobre la educación en los diferentes países, sobre los nue-vos sistemas, sobre las tendencias modernas, os diré que no conozco nada de todo eso. Toda mi energía, toda mi voluntad la concentro sobre esta idea: cómo llegar a ser un ejemplo. Eso es todo. 40
II Si al final del curso escolar los instructores, los profesores están tan fatigados, no es porque el ocuparse de los niños sea un trabajo agotador, sino porque, a menudo, hacen su trabajo con espíritu de mercenarios: ante todo procuran ganarse la vida. No son los niños quienes les preocupan, y tratan de terminar su trabajo lo más rápidamente posible sin ser conscientes de la grandeza de su misión: trabajar en el alma de todos esos niños que le han sido confiados por el Cielo. Los niños tienen muchos defectos, es cierto, pero desde el momento en que se abraza la carrera de educador, se debe pensar en el porvenir de esos niños, en atenderles, en amarles. Y como los niños son sensibles al amor y a la dulzura, al cabo de algún tiempo terminan por cambiar. Cuando todavía me encontraba en Bulgaria, hace más de cincuenta años, conocí a una mujer muy anciana, la cual hacia el final de su vida había decidido aprender a leer y a escribir. Nunca había podido hacerlo cuando era joven, y a la edad de setenta años había pedido ir a la escuela. Era en un pueblo muy pequeño y el maestro la aceptó. Pero, ¿os imagináis la reacción de los niños ante una anciana sentada como ellos en los bancos de la escuela? Se reían de ella y le hacían la vida imposible. Pero ella no solamente no se irritaba, sino que les acariaba, les abraza-ba, les llevaba pequeños regalos. Y al cabo de algún tiempo, los niños ya no se reían de ella, sino que la adoraban. Un día que se había resfriado y no había podido ir a la escuela, todos los niños fueron a su casa para suplicarle que se pusiera buena y volviera: no querían estudiar si ella no estaba con ellos. Para producir semejante efecto sobre los niños, hay que tener un gran amor, una gran paciencia. A veces ha habido educadores extraordinarios, como Pestalozzi, el cual sin poseer una gran instrucción, gracias a su amor, tuvo grandes éxitos con niños muy dificiles; pero eso es raro. Yo comprendo el enorme trabajo que representa educar a los niños, y si puedo hablar como lo hago, es porque en Bulgaria también fui maestro, después director de colegio, y he visto los resultados que producen el amor y la paciencia sobre los niños. Debido a todo lo que los niños les contaban, los padres venían a darme las gracias, a traerme regalos... ¡No sabía qué hacer con tantos regalos! Y cuando vine a Francia, todos me acompañaron a la estación, ¡y lloraban!.. Nunca podré olvidarlo. ¡E incluso, a menudo, pienso en esos niños, muchos de los cuales deben ser ya abuelos y abuelas! Si los pedagogos pensaran en introducir conscientemente elementos espirituales en el corazón y en el alma de los niños, puesto que esos elementos continúan después actuando toda la vida, estos niños se acordarían de esos hombres y de esas mujeres que han trabajado en ellos. Actualmente los niños no se acuerdan de sus maestros ni de sus profesores, y si se acuerdan, casi siempre es para detestarles y reírse de ellos después de tantos años. Su trabajo, por lo tanto, no tenía ningún sentido, porque no contenía ni luz, ni conciencia, ni amor. 41
Cuando amamos a los niños no nos fatigamos, porque el sistema nervioso no se altera. Pero eliminad el amor, la paciencia y la fe de que conseguiréis algo, de que ganaréis amigos, y os sentiréis perdidos. Si amáis a los niños cuando todavía son muy pequeñitos, os granjeáis la amistad de sus ángeles guardianes. Cada niño tiene un ángel guardián que se ocupa de él, que vela por él, que quiere educarle; pero, a menudo, encuentra grandes dificultades porque el niño padece otras influencias. El ángel guardián vela, vigila, pero no puede hacerlo todo; por eso es tan feliz cuando ve a alguien ayudar al niño que tiene a su cargo, y le recompensa. Entonces, por vuestro buen trabajo, no solamente os ganáis a los niños y a los padres (porque los niños lo cuentan todo a sus padres sobre sus maestros y profesores), sino también al ángel guardián de los niños. ¿No vale la pena hacer un esfuerzo, en lugar de no pensar más que en desembarazarse de los niños lo más rápidamente posible? En ese caso es mejor no ser pedagogo y cambiar de profesión. Así pues, hay muchos métodos para trabajar con los niños. Si queréis, no penséis ni siquiera en ellos, pensad en vosotros. Para no terminar extenuados, hundidos, tratad de estar más tran-quilos, de ser más pacientes, más atentos, con lo cual economizaréis muchas energías. Si no lo hacéis así, os sentiréis irritados, nerviosos, tensos, y terminaréis por caer enfermos. Muchos maestros y profesores pasan el tiempo echando pestes contra los niños porque no pueden cambiarles. Pero, ¿representan un ejemplo, son dignos de ser imitados? La mayoría son vulgares, mediocres, ¿cómo pretenden educar a los niños? No es ésta su vocación. Algunos sólo sirven para carniceros. ¡Y son educadores! Nunca han pensado que su tarea consiste en trabajar en el alma y en el espíritu de los niños, y por la fuerza del amor, inscribir algo divino en ellos. ¿En qué universidad se revela a los futuros pedagogos la fuerza del amor... que es el amor el que transforma, el que educa, el que mejora? He dicho siempre que la mejor profesión, la más noble, es la de educador, la de pedagogo. Evidentemente, no todo el mundo opina así. La mayoría desprecian esta profesión. Ser fisico, abogado, médico, eso sí, eso vale la pena. Mientras que los maestros, y también los profesores, son menospreciados. ¿Qué significa ocuparse de los niños? Casi nada. Y he aquí que justamente es la profesión más importante, la más significativa. Educar a los niños, ¡es un trabajo divino! Por eso, siempre he dicho que llegará una época en que la psicología y la pedagogía, que todavía son menospreciadas, ocuparán el primer lugar. y ese momento se aproxima. Me doy cuenta de que cada vez se da más importancia a ese problema del ser humano, a su psicología, a su educación. Porque se ha comprendido que no puede haber éxito ni felicidad estable para la humanidad mientras esta cuestión no esté resuelta. Pronto no se hablará de otro tema. Una cosa es sentir que los cambios son necesarios, y otra distinta poder aportar ver-daderamente esos cambios. Mirad lo que ocurre en la política. Todos hablan de cambio: hay que cambiar esto, hay que cambiar aquello. Es fácil hablar de cambios, pero cuando no se está verdaderamente preparado para producirlos, se hace el ridículo, eso es todo. Para asumir esta carga de pedagogo no es suficiente estudiar tres o cuatro años en la uni-versidad, es necesaria toda una vida, e incluso varias vidas. Porque el secreto de la pedagogía se encuentra en la Ciencia iniciática. Es dentro, en el corazón, en el alma, en el espíritu donde hay que poseer un elemento pedagógico, y ese elemento que vibra, que fluye, afecta a los demás; sin que digáis nada, sin que os mováis, intentarán imitaros. Se dan cuenta de que hay en vosotros algo luminoso, cálido, vivo, y esta luz, este calor, esta vida, les ayuda a comprender mejor todo lo que queréis explicarles. Por otra parte, alardeando de conocimientos no se puede actuar sobre los humanos. Los conocimientos son ciertamente medios poderosos, se pueden hacer comprender muchas cosas a la gente con buenos argumentos, pero eso no es suficiente: no servirá de nada que hayan com-prendido, no se moverán. Solamente el amor, la convicción, la fe, son fuerzas que estimulan, que inspiran. Son fuerzas vivas. ¡El amor y la fe, he ahí la verdadera fuerza! Antes las dificultades de la vida, aquél que posee el saber intelectual, y sólo eso, se siente inseguro, débil y temeroso, mientras que aquél que posee el amor y la fe, aunque no sepa gran cosa, marcha hacia adelante, se eleva, desafia todos los obstáculos. 42
Está dicho en los Evangelios: «Si tuvierais una fe tan grande como un grano de mostaza, podríais decir a esa montaña: desplázate, y se desplazaría. » Evidentemente, es simbólico. ¡Jesús no ha querido nunca que los humanos cambien las montañas de sitio! Las montañas están bien donde están, no vayáis a tratar de ponerlas en otra parte, dejadlas tranquilas. La naturaleza las ha situado con mucha sabiduría para que transmitan ciertas corrientes y radiaciones. Las montañas de las que habla Jesús son otras montañas, situadas en el intelecto, en el corazón, en la voluntad. ¿Desplazó Jesús montañas? No, no se ocupaba de esas cosas, pero desplazó montañas, reinos y continentes enteros en la cabeza, en el corazón de los seres, agitó toda la tierra. Comprendedme bien: no es suficiente acumular conocimientos, es necesario trabajar sobre el amor, la fe, la audacia, de lo contrario seguiréis siendo débiles. Seréis como aquél que pasa todo el tiempo en las bibliotecas y que al estar tan sumido en sus libros se olvida de comer: lee, lee, pero se vuelve débil, pálido, se desvitaliza y al cabo de algún tiempo se ve obligado a abandonarlo todo, incluso sus lecturas. Ahora bien, si preferís los conocimientos librescos os disecaréis, no emanaréis ni amor ni bondad: los demás sólo encontrarán en vosotros un intelecto frío y seco que discute, critica, diseca, pero que es incapaz de escapar a su desorden interno. Esto es lo que les ocurre a menudo a los estudiantes de filosofia. Cuando terminan sus estu-dios en la Universidad, están completamente desorientados por todas esas ideas, por todos esos sistemas heteróclitos y contradictorios que han estudiado. Y es normal, porque en los estudios de filosofia encontraréis de todo, menos la verdadera filosofia. Os presentan todas las elu-cubraciones humanas de todos los siglos y de todos los países, pero esos pretendidos filósofos, a menudo no son más que individuos bastante vulgares que sólo han vislumbrado el problema a través de su limitado intelecto. Excepto unos pocos pensadores que poseyeron el verdadero conocimiento del mundo superior, y que ya mencioné en las conferencias que di sobre las Iniciaciones egipcias, * los demás acaban por desquiciar a la juventud, por quitarle la capacidad de discernir lo verdadero de lo falso y por dejarla sin fe. ¿Qué se puede hacer con una juventud que no cree en nada, que vive en el desorden? ¿Es esa la meta de la filosofia? ¿Qué interés tiene el saber que fulano ha pensado de tal manera y mengano de tal otra? Es necesario dar a los jóvenes una sola filosofia, la verdadera, la única: aquella que está contenida en el gran libro de la naturaleza viviente. Pero los profesores ni siquiera la conocen, y presentan una mezcla de ideas falsas y verdaderas, con un poco de verdad y mucho de falsedad. Es necesario saber que si continúan instruyendo a los estudiantes de esta manera, están preparando nuevas oleadas de anarquía y de suicidios. Comprended, pues, desde ahora, que la verdadera filosofia es aquella que os da la vida, el amor y la fe. Tratad de no abandonada para arrojaros en elucubraciones, tal vez originales, pero que no os aportarán nada bueno. La prueba está en que no sois ni más fuertes ni más luminosos, porque no coméis la vida, no bebéis la luz: os contentáis con pequeños detalles superficiales en lugar de trabajar en profundidad. En fin, cada cual es libre de hacer lo que quiera, pero yo sé de antemano cuáles serán los resultados según os alimentéis de la verdadera vida o paséis vuestro tiempo entre libros. Hasta ahora no habéis visto claramente la diferencia que existe entre alimentarse y leer. Yo no leo; no tengo tiempo, pero leo el libro de la naturaleza, y leo también en vuestras caras y en vuestros corazones. Pero sobre todo leo en el sol: él es el libro en donde leo todos los días. Cada día me hace nuevas revelaciones y de vez en cuando os las comunico. También vosotros, más tarde, lee-réis menos libros porque habréis aprendido a leer el libro de la naturaleza viva. Por la mañana, comenzáis el día tomando el desayuno con el fin de tener fuerzas para ejecutar vuestro trabajo. Si vais a pasar el día en una biblioteca sin haber comido previamente, estaréis 43 * Ver las Obras completas, tomo XXX,
soñolientos y no comprenderéis nada de lo que leáis. Para trabajar hay que tener energías, y para tener energías hay que comer; eso todo el mundo lo sabe. Entonces, ¿por qué no comprendéis que existe la misma ley en el plano espiritual? Así pues, aprended a buscar una alimentación espiritual viva, fresca, y absorbedla como absorbéis los rayos del sol por la mañana. Tenéis necesidad de una alimentación pura que proce-da de la fuente, que sea como la vida misma: ¡una alimentación simple, poderosa, que ilumine, que llene, que resucite! Y esta alimentación la recibís aquí. Por otra parte, a menudo os lo he dicho: esto no es una universidad, es un restaurante. Por lo tanto, alegraos, porque aunque aquí no aprendáis nada, por lo menos recibís un anhelo, un entusiasmo, la vida, y eso es lo esencial. ¡Primero debéis estar vivos, y después, podéis aprender todo lo que queráis! 44 |
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